Se oyó un disparo.
La cabeza de Fred fue perforada, mientras que Joseph recibió una bala en su parte íntima, gritando y gimiendo de dolor. Paul recibió una en la pierna, y cayó de rodillas.
Keyla apareció en la puerta de los camarines con un revólver. Se acercó a Paul y le dio una patada en el pubis. Paul gritó demasiado fuerte. Keyla, con toda su furia, piso el cráneo de Paul. Y lo partió. Explotó en sangre y trozos de su cerebro. Matt, Rin, Harry y Helen, miraron extrañados a Keyla, ella no tenía expresión. Su cara no demostraba nada.
– Perdonen, pero nunca los oí hablar acerca de esto – Decía Keyla.
– Ahora, ¿Que hacemos? – Preguntó Helen
– Debemos revisar el gimnasio número uno.
El gimnasio número uno era idéntico al que era el hogar de los protagonistas, solo que tenía tribunas y un gran escenario. Todos concordaron en dirigirse al gimnasio. Harry había sugerido que lo harían mañana, ya que el día fue muy agotador. Todos se relajaron. En sus carpas, Rin y Matt empezaron a platicar.
– Hey, Rin... te voy a hacer un regalo.
– ¿De que hablas? – Preguntó confundida.
– Tu espera, cuando vayamos al otro gimnasio, te lo doy.
– Está bien – Sonrió Rin – Oye, ¿Sabes algo? Yo te vi alguna vez, conversé contigo, lo sé.
– Pienso lo mismo, Rin.
Mientras, en la carpa de Helen y Harry.
– ¿Te puedo decir algo? – Preguntó Harry.
– Si... ¿por qué no?
– Cada vez que te miro, me llenas de felicidad. Siento algo que me hace seguir mirándote, algo que me hace sentir muy raro estando contigo. Te encuentro muy linda y simpática. Y te quiero mucho.
Helen, quien estaba muy roja, no lo resistió más, las palabras de Harry... habían tocado su corazón. Se lanzó contra Harry y le dio un apasionado beso. Ambos labios se juntaron y se tocaron. Ambos disfrutaban de esta experiencia. Pasaron minutos besándose, cuando se separan y se miran a los ojos.
– Te amo, Helen.
– Yo aún más, Harry.
Y se acostaron juntos, hablando sobre sus vidas pasadas.
Keyla estaba quemando los cadáveres de Paul, Joseph y Frederick. Ella no se arrepentía de lo que había hecho. Su revolver sirvió de mucho. Cuando terminó de encenderles fuego en el patio, notó a un chico, que estaba cojeando, pidiendo ayuda.
– Ayuda, por favor. – Suplicaba el chico
– Tranquilo, dime ¿Que pasa?
– ¿Tienes algún lugar donde pueda vivir? – Preguntó el chico.
– Si, tenemos uno. Con unos amigos.
– Perfecto, me puedo quedar ahí, ¿cierto?
– Por supuesto... ¿Como te llamas?
– Lane, mi nombre es Lane.
Keyla llegó arriba con Lane. Matt, al escuchar una voz nueva, salió de la carpa, junto con Rin. Matt no vio a Lane, pues él aún no salía. Keyla anunció que un nuevo miembro dormiría aquí. Entonces Lane salió.
Matt lo miró y salto sorprendido. Era Lane, su amigo, Lane Trump. Uno de sus mejores amigos. Los dos se miraron con una cara de asombro. Y se acercaron, hasta que se encontraron y se abrazaron. Ambos creían que nunca se iban a volver a ver.
– Lane, aún no puedo creer que estas aquí. – Dijo sorprendido Matt
– Ni yo amigo.
– ¿Ustedes dos, se conocen? – Preguntó Rin.
– Si, él es mi amigo Lane.
Ambos se sentaron a conversar. Y a comer. La hora había pasado volando y aún quedaba sangre de la cabeza de Paul. Keyla había sacado su lado más oscuro para romperle el cráneo al asesino de Wendy. Matt ke hablaba a Lane sobre Austin, cuando encontró a Rin y a Helen, sobre Harry y sobre los adultos. Él quedaba sorprendido.
– ¿Y como sobreviviste a esto? – Preguntó Matt.
– Bueno, la verdad, es que yo me desperté rodeado de militares. Viejo, fue horrible, me manoseaban entero para buscar una... ¿Mordida?
– Mira Lane, todos tenemos el virus, solo que se activa cuando morimos. La mordida y los rasguños aceleran el proceso de transformación.
– Como sea, estaba en un grupo. Pero una horda de mordedores nos atacó, éramos seis, mataron a cuatro. Yo escapé, Mike... no sé.
– Habría que buscarlo. – Agregó Rin. – mientras más somos, más fuertes nos volvemos.
– Y mientras más somos – Contradijo Keyla – Más bocas para alimentar.
Oscureció, los integrantes del grupo no habían visto a Helen ni a Harry. Y es que ellos pasaron todo el día en su carpa. La tienda de campaña que tenían era grande, más grande que la de Rin y Matt, pero no más grande que la de Paul.
Rin seguía preguntándose qué regalo le iba a hacer Matt. Honestamente estaba muy ansiosa, y ya quería que fuera mañana. ¿Que será?, pensaba. Todo tipo de pensamientos le pasaban por la cabeza. Y lo mejor era que podría ser un beso, una declaración, o algo por el estilo.
Pero el regalo que tenía Matt era completamente distinto. Era algo especial pero no algo que tenga que ver con... eso. Sin embargo, los nervios lo consumían, se preguntaba qué diría después de recibir el regalo. Hacía frío, era diciembre, empezaba a nevar y el patio de la escuela se tornó blanco.
En el gimnasio era templado, siempre estaba a temperatura ambiental. Matt, Rin y Keyla decidieron ir al "boliche" ya que ahí se encontraban ropa que los alumnos olvidaban, se perdían. Pero las damas voluntarias que trabajaban ahí, tenían cerrada la puerta de su bodega. Así que la forzaron, Matt con una patada, tratando de impresionar a Rin, derribó la puerta. Pero casi se cae para atrás. Casi pasa una vergüenza, pensaba él. Habría quedado como idiota al frente de Rin si se caía. Claro que adentro no habían caminantes, solo había un laberinto de ropas. El lugar era muy pequeño, el aire era asfixiante. Rin no tardó en perderse, Matt igual. Keyla espero afuera.
– Mierda, ¡Rin, dime dónde estás!
– ¡No sé, no sé dónde estoy.
– Espera no te muevas.
Mientras Matt buscaba a Rin por el laberinto de ropa colgada, un caminante se hizo presente cerca de Rin. Este avanzó y Rin se dio cuenta. Empezó a correr, pero se tropezó y cayó.
– ¡Matt, hay caminantes aquí!
Matt apuró sus pasos y se encontró con un sonámbulo. Le clavó el mango de su revolver y le sacó un trozo de la cara. Matt seguía y seguía corriendo. Los caminantes aparecían por doquier. Rin solo corría y de vez en cuando mataba al caminante que tenía en frente. Estaban perdidos y llenos de caminantes por todo lados.
Hasta que un caminante derribó a Rin y la hizo caer al suelo. Desafortunadamente la chica soltó el cuchillo y lo tenía a unos centímetros de su brazo. El caminante gemía y trataba de morderla. Y esta se resistía. Cuando de la nada, la cabeza del caminante es perforada por una bala. Matt la había salvado de la muerte. Y ahí, Rin se acercó a él y lo abrazó fuertemente. Matt le correspondió el abrazo a los pocos segundos. Era un alivio que los dos estuvieran vivos. Ambos salieron y se encontraron a Keyla con unas ropas útiles y chaquetas rellenas térmicas.
Volvieron al gimnasio y descansaron de la casi muerte de Rin. Durmieron abrazados, se tenían el uno al otro. Y prometieron nunca separarse.
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The dead is alive!
Novela JuvenilNueva York 2016 Una gran fiesta en la escuela de secundaria. Todos los salones con sus respectivos alumnos bailando, festejando y bebiendo. Matt Hanson es un chico apartado a la fiesta. Solo acompaña a sus amigos y disfruta de la comida. Se embriag...
