Un Héroe muy Singular

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—¡Doctor Kauffmann! ¡Doctor Kauffmann! ¡No! ¡No! ¡No!

Kai se lanzó al piso y levantó la cabeza de Kauffmann, sangraba de un costado ya que al perder el conocimiento y caer se golpeó la sien con la punta del escritorio. El muchacho estaba muy alterado y nervioso al verlo inconsciente y sangrando, así que le zarandeaba intentando hacerlo reaccionar.

¡Piensa Kai, Piensa! ¡Piensa! ¿Qué debo hacer? Llamaré al 911, necesita atención médica inmediata.

Empezó a revisar los bolsillos de Kauffmann en busca de su móvil, pero cuando lo tomó,  se sorprendió al ver a su mentor que le sujetó por la muñeca impidiéndole tomarlo.

—¡¿Doctor Kauffmann?!

—No...llames a nadie... Llévame a mi habitación.

—¡Pero necesita urgente que lo atienda un médico!

—Tú puedes ayudarme. No es nada...Ayúdame a levantarme.

—¿No es nada? ¡Está sangrando!

Kai le ayudó a levantarse y a sentarse en su sillón. Luego buscó unas toallas de papel y le limpió la cara mientras ubicaba donde estaba su herida; al verla tomó más toallas y las colocó ejerciendo presión sobre ella para detener la hemorragia.

—Necesita sutura. Toda laceración con una profundidad mayor de 2 centímetros debe ser suturada por un personal médico. Además de eso tiene fiebre y no hay antipiréticos aquí.

—Me vas ayudar a recostarme en mi cama y luego veremos...

Kai obedeció, ayudó al doctor Kauffmann a incorporarse y poco a poco lo condujo hasta que llegaron a su habitación y este se acostó en su cama. Tenía una fiebre muy alta y se negaba a ir al hospital. Kai no queriendo contravenir su decisión, tomó su móvil del bolsillo y salió de la habitación.

Intentó comunicarse con la doctora Davis o Simmons, pero ninguno de los dos le atendieron: Rebecca Davis estaba en ese momento en un avión junto a su esposo rumbo a ver a su hijo, y Simmons estaba en una importante reunión en el CIEG y su móvil estaba apagado. Kai se angustió más al entender que él debía encargarse de la situación, así que regresó a la habitación y se acercó a Kauffmann.

—Ya que no permite que solicite ayuda médica para usted tendré que ir a buscar los medicamentos que necesita. Espero que entienda que debe tomar algo o la fiebre puede afectarlo gravemente, además está lo de su herida...

Se acercó y metió las manos en los bolsillos del pantalón del mayor y sacó su billetera y las llaves del auto. Kauffmann intentó decirle algo pero estaba tan mal que se rindió y le dejó ir. Atlas se levantó para seguir a Kai, pero cuando este lo vio le ordenó regresar a la habitación.

—¡No, Atlas! Alguien tiene que quedarse con él... ¡Cuídalo! Yo regresaré pronto.

Atlas regresó a la habitación con Kauffmann y montándose en la cama recostó su cabeza de su pecho. El mayor dormía agotado por la fiebre.

Kai respiró profundo antes de abrir la puerta ya que era la primera vez que saldría sólo de la residencia y esto le ponía muy nervioso. Luego de salir de la casa se dirigió al garaje ya que usaría el auto de Kauffmann para llegar pronto a la farmacia más cercana.

—Bien, Kai... Lo has visto hacerlo miles de veces, no tienes por qué ponerte nervioso sólo enciende el auto y manéjalo hacía la farmacia. ¡Simple! ¡Eres el ser humano más inteligente del mundo! ¿Qué podría salir mal?

Pero aunque ciertamente Kai tenía un coeficiente intelectual notable, no era así su madurez emocional: Encendió el auto y sus manos temblaban tanto que le costaba tomar el volante, además no colocó el auto en retroceso y en vez de sacarlo del garaje hacía la avenida, al pisar el acelerador se estrelló contra el portón provocando que los vecinos se asomarán muy alarmados a ver qué sucedía.

A.D.A.NDonde viven las historias. Descúbrelo ahora