-¡Que no hicimos nada fuera de lugar! –Exclamo por quinta vez, alzando los brazos.
-¿Entonces porque desaparecieron? –Pregunta en tono pervertido.
Resoplo.
-¡Porque me tenía que mostrar algo!
Me mira mal y se da vuelta, encaminándose al baño.
-Su pene te tenía que mostrar.
Pongo los ojos en blanco.
-No hay caso, contigo –Le digo entre resoplidos –Pero igual, gracias por lo de la diarrea.
Le guiño un ojo a lo que ella sonríe.
-Te podrías haber esmerado un poquito más –Cuestiono.
-Agradece que dije eso, cuando tu hermano comenzó a ponerse como loco al darse cuenta que le habías mentido –Objeta Barbara.
Sonrío y me pongo mi cárdigan, hoy es viernes y la nieve ha comenzado a disminuir luego de la tormenta que hubo el miércoles por la noche, no obstante eso no quita que tengamos las horribles clases de educación física, las cuales a partir del segundo y último trimestre son obligatorias y con asistencia.
-No pienso discutir más contigo –Reclamo –Pero te digo que no ha pasado nada.
Me mira levantando una ceja.
-¿Enserio? Ningún beso, ningún metiche de mano, ¿Nada? –Pregunta un poco alarmada.
Niego.
-Nada de nada.
-¿Segura, segura? –Me imita.
No contesto, la miro y me doy vuelta agarrando una goma para el pelo y haciéndome una coleta.
-¡Algo paso! –Chilla emocionada mi amiga – ¡Cuéntame ya! ¿Cómo fue? ¿Te dolió?
Rio sarcástica.
-No tuvimos eso- La miro seria –Solo un par de besos y una que otra caricia.
-Bueno –Contestó tajante –Supone que te creo.
-Sep. Trata de suponer menos –Rio y tomo la tableta de chicles.
Me meto unos cuantos chicles en mi boca y miro por la ventana. Un manto blanco cubre todo el césped del lugar.
Luego de haber corrido del salón de biología a nuestras clases y comenzarlas. El revuelo comenzó entre los profesores y la sala de bilogía. Puesto que nadie comprendía lo sucedido y los profesores no tenían a quien culpar.
Cuando termina la última clase del dí me dirigo al departamento de chicos, tenia que contarle lo sucedido con Augusts y sobre que tal vez tendríamos que decirle sobre lo nuestro.
-¡Lola! –Giro al escuchar mi nombre. Pamela.
-Hola –Saludo confundida –Tanto tiempo.
-Si –Suspira –Toma, le podrías dar esta carta a tu hermano.
Arrugo la nariz, ¿Por qué se echa tanto perfume?
-Seguro–Tomo la carta blanca con estampilla de corazón entre mis dedos y la doy vuelta, en una fina caligrafía negra se lee "Perdóname".
-Te agradecería que no la abras –Levanto la cabeza para mirarla.
-Tranquila que tampoco me importa saber que le has escrito –Admití.
Me sostuvo la mirada durante un rato y luego hablo:
-Nose si te has enterado que estamos separados –Cuenta avergonzada.
ESTÁS LEYENDO
Ya no soy la MISMA
Roman pour Adolescents¿Quien diría que un año en un internado podría cambiarte completamente? Autoras: RVM123 - Cato018 *** Prohibida la copia u adaptación de la misma, todos los derechos reservados. Obra protegida. NO al plagio -Evitemos problemas- *** LA OBRA ESTÁ SIE...
