Capituló 17

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-¿Cómo quieres el café? ¿Solo o con leche? -le preguntó Hermione a Luna mientras llenaba el filtro metálico con café exprés.

-Con leche. -respondió Luna sin dejar de mirar a Pongo que estaba tumbado mordisqueando una galleta para perros. -¡Demonios!, qué perro más patético. Hasta mi gato es más grande que esa cosa. Bootsie se lo comería de un bocado.

-Lyraaa! -gritó Hermione - Luna está insultando a Pongo otra vez.

Lyra se dirigió hacia la cocina, haciendo aspavientos con las manos ocultas por las mangas del impermeable que llevaba.

-No insultes a mi perro. -Frunciendo el ceño cogió la mochila de la mesa. - Es muy sensible. -Se arrodilló y acercó su cara a la del perro- Ahora teno que irme al colé, te veré más tarde.

La mascota dejó de comerse la galleta el tiempo suficiente para darle un lametazo a Lyra en la boca.

-Oye, ya hemos hablado de que no puedes hacer eso. -la regañó Hermione mientras cogía un cartón de leche desnatada de la nevera. - Los perros tienen hábitos poco saludables.

Lyra se encogió de hombros y se levantó.

-No me importa. Le quiero.

-Ya, pero a mí sí que me importa. Ahora será mejor que te apresures a recoger a Amy o perderéis el autobús.

Lyra frunció los labios para darle un beso de despedida. Hermione meneó la cabeza y acompañó a Lyra a la puerta principal.

-Yo no beso a las niñas que se dedican a besar perros que se lamen el culo. -Desde la entrada observó cómo Lyra cruzaba la calle y después regresó a la cocina. -Está loca por ese perro -le comentó a Luna mientras echaba un vistazo a la cafetera. -Lo tiene desde hace cinco días y ya está totalmente integrado en nuestras vidas. Deberías ver la camisetita vaquera que le hizo.

-Tengo que decirte algo -farfulló Luna con rapidez.

Hermione miró a su amiga por encima del hombro. Sospechaba que a Luna le pasaba algo. Por lo general no iba tan temprano a su casa para tomar café y hacía días que la encontraba algo distante.

-¿Qué pasa?

-Le quiero.

Hermione sonrió mientras llenaba la cafetera con una jarra.

-Yo también te quiero.

-No. -Luna meneó la cabeza- No, me refiero a Blaise. Le quiero a él, quiero a Blaise, el portero.

-¿A quién? -Las manos de Hermione se detuvieron en el aire y arrugó el ceño. - ¿Al amigo de Draco?

-Sí.

Hermione colocó la jarra de cristal en la cafetera, pero se olvidó de encenderla.

-Creía que lo odiabas.

-Lo hacía. Pero ya no lo hago.

-¿Qué ha pasado?

Luna parecía tan confusa como Hermione.

-¡No lo sé! Me llevó a casa desde un pub el viernes pasado por la noche y ya no se fue.

-¿Ha estado viviendo contigo los últimos seis días?

Hermione se dirigió a la mesa de la cocina. Tenía que sentarse.

-Bueno, en realidad, más bien durante las últimas seis noches.

-¿Estás tomándome el pelo?

-No, pero entiendo lo que debes estar pensando. No sé cómo ocurrió. Estaba diciéndole que no podía entrar en mi casa, y antes de saber qué sucedía estábamos desnudos y peleándonos por quién tenía que estar encima. Ganó y me enamoré de él.

Simplemente Irresistible (Dramione)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora