CAPÍTULO XLVIII

844 127 259
                                        


Después de aquella pequeña reunión en la residencia Everwood donde se estableció de manera formal el nacimiento de «Thien Legion afdthern Puzzelspill», como decidieron llamarse gracias a que la sugerencia de Tobias resultó ser atractiva y de carácter inolvidable como una melodía que se queda atrapada en la cabeza, los entonces presentes pasaron a continuar con su interrumpido momento de reposo y convivencia, y después de ello tomaron los sustanciosos y suculentos manjares preparados por los cocineros de la familia Everwood para la hora del almuerzo.

Aquel día transcurrió de manera tranquila, entre conversaciones y planes para el siguiente viernes, día en que la pequeña comunidad pasaría a los registros de la historia de Couland al ser los primeros en confirmar la existencia del legado oculto de Hausner Reutter.

Dicha semana fue un poco ajetreada para todos ellos debido a los preparativos que debían llevar a cabo antes de embarcarse en la que sería la mayor aventura de sus vidas. Por ejemplo, el señor Everwood debió delegar responsabilidades a varios de sus empleados de confianza para que llevaran a cabo ciertas labores que debían ser efectuadas en ese día. Rachel habló primero con Devon y solicitó su apoyo y compañía, después de lo cual procedió a hablar con sus tíos para solicitar su permiso. Al ver que Devon se ofreció de buena gana para hacerle compañía en su trayecto, a pesar de que le costó un poco de esfuerzo para que creyera en sus palabras y accediera a su petición, el señor y la señora Sadler no se negaron a su solicitud. Esther, por su parte, prefirió no acceder a la invitación de su prima para que les acompañara, cosa que resultó ser causa de sorpresa para la joven Raudebaugh. Mientras tanto, Tobias se esperó hasta la noche del día jueves para solicitar permiso a sus padres, quienes ni siquiera se inmutaron demasiado ante la solicitud de su hijo, pues fue esta tan directa y específica que llegaron a imaginar que se trataba de un disparate o de un viaje en compañía de la familia Everwood. En el caso del joven Everwood, se mantuvo activo y llevó a cabo numerosos preparativos. Con ayuda de sus sirvientes equipó herramientas y artefactos que consideró necesarios para su misión. Asimismo, realizó una copia de sus notas para utilizarlas en caso de que fuese necesario. También practicó un poco el uso del ytreskeletton en un intento por hacer que sus movimientos fuesen más ágiles, e incluso invitó a Tobias para que le brindara su ayuda con ejercicios físicos de intensidad leve que le ayudaran a adquirir un poco más de fuerza física.

Pero no sólo los integrantes del grupo de exploradores tuvieron actividades esa semana. Ese fue el caso de Arthur Everwood, quien hizo entrega a su hermano de un nuevo fármaco paliativo para su enfermedad, con una fórmula mejorada que ya no provocaba efectos sedantes que le dejasen privado de su consciencia. Sin embargo, requeriría de dosis un poco más frecuentes, pero de menor cantidad, para que pudiese funcionar sin provocar reacciones adversas severas. Edward preparó algunas dosis de su medicamento en algunas de sus jeringas especiales, las cuales guardó en un estuche de piel de color negro.

Llegó entonces aquél esperado día viernes, el décimo segundo día del cuarto mes en ese año de 1872. Muy temprano esa mañana se despertaron el mayor y el menor de los integrantes de la familia Everwood que se encontraban en la residencia y procedieron a prepararse para lo que les aguardaba ese día.

Edward se encontraba nervioso, a diferencia de su padre quien se mostraba sereno. Por su actitud impasible, cualquiera podría asegurar que no era la primera vez que hacía una expedición hacia lo desconocido. Tomaron un desayuno abundante, del que Edward poco probó al principio debido a que le hacía falta apetito, más por la tensión que sentía y la emoción que le embargaba que debido a su enfermedad; sin embargo, el señor Everwood lo instó a que no dejase de alimentarse bien, pues lo más seguro era que necesitarían energías para ese día. Asimismo, ofreció palabras tranquilizadoras a su hijo con la intención de relajar su nerviosismo, las cuales tuvieron efecto en su persona. Eso y una taza de té fueron de gran ayuda para tranquilizar el manojo de nervios de los que estaba hecho el muchacho.

Edward EverwoodDonde viven las historias. Descúbrelo ahora