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Identidad Secreta

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Clark finalmente estaba ahí, después de tanto tiempo esperando desde las vacaciones, finalmente los agentes de ARGUS habían llegado a su casa para llevárselo a cierto instituto especial para jóvenes como él.

Y pensar que apenas un par de meses antes esa amigable señorita, de nombre Amanda Waller, había llegado a platicar con él y sus padres sobre lo realmente peligroso que era para todos que él no tuviera el control de sus poderes; ya bastantes problemas habían dado la vez que, en frente de todos sus compañeros de la escuela, comenzó a flotar y no pudo detenerse hasta llegar a los casi cinco metros; por supuesto que algo así no pasaría desapercibido para nadie, menos para el gobierno, quienes ya le tenían vigilado desde hacía un tiempo y solamente esperaban al momento indicado para llevarse al menor.

N/A: Aquí el gobierno no sabe que Clark es un alien, solo saben que es diferente (los Kents no hicieron tan mal su trabajo en ocultar sus orígenes, después de todo).

Sus padres se negaron en un principio, tenían sus justas razones para no creer en bondades así como así del gobierno, pues temían por lo que le pudieran hacer a su hijo.

Sin embargo la duda no duró mucho luego de un accidente en el cual Clark casi incinera a su padre con una mirada en una nueva habilidad que con el tiempo sería nombrada por el mismo chico como visión calorífica.

Así que ahí estaba, a punto de conocer a más chicos como él, a dejar de sentirse único, raro, solo...

Las voces de sus compañeros y vecinos llamándole fenómeno le llenaron por un momento la mente; sin embargo, esos malos recuerdos fueron pronto reemplazados por fantasías de heroísmo, en las cuales vivía aventuras inimaginables acompañado de su grupo de amigos... ¡Oh! Y cómo estas serían escritas en historietas, como aquellas en su habitación allá en Kansas...

Con el espíritu restaurado, Clark continuó caminando por el camino de tierra que le llevaría a esta dichosa Institución, guiándose por los letreros y mapas cada separación de caminos.

No había nadie más en ese lugar, solo Clark.

Al ser uno de los de mayor prioridad debido a su cantidad de habilidades desarrolladas a su corta edad, llegó un par de días antes a la escuela a petición del director, a quien Clark no había tenido la oportunidad de conocer.

Su mente divagó nuevamente, ahora sobre la identidad de ese tan misterioso hombre cuya única prueba de su existencia eran las cartas que mandaba y la mención hecha por la señorita Waller durante su visita. Clark sonrió, emocionado ante la idea de un misterio para resolver.

Él mismo no era bueno con los misterios, pero...

-Wow...

De tanto ensimismamiento, Clark no había notado que la escuela se mostraba ya entre los árboles. Apresurando el paso, el joven de Kansas vio finalmente a la Institución en toda su gloria.

Un lugar enorme con tres edificios de por lo menos tres pisos cada uno y un domo tan grande como un estadio de futbol, eso sin tomar en cuenta el inmenso patio con árboles y pasto fresco; Clark solo estuvo ahí un par de minutos y ya se había olvidado de Smallville... Bueno, tal vez no tanto, pero sí había a empezado a dejar de extrañarlo.

Se dirigió hacia donde debía registrarse para que le dieran una habitación, una que seguramente habría de compartir con alguien, si las películas sobre escuelas de este tipo no se equivocaban.

La idea de tener a un compañero de habitación no le molestaba, al contrario, le emocionaba pensar en que se volvería amigo de su compañero y que vivirían miles de cosas juntos, compartirían anécdotas de sus poderes... ¡puede que incluso se convirtieran en hermanos de armas!

Antes del ComienzoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora