*Especial de verano*

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Como es mi costumbre (y porque sé lo genial que se puede llegar a sentir) dedicaré este capítulo a MelodyTheWolf158 por haber votado en los capítulos anteriores, cosas así de sencillas le hacen el día a quien escribe y solo espero esta nueva lectora me acompañe por toda la historia que, por los pocos lectores que tiene, pasará sin pena ni gloria pero que hará lo posible por marcar a aquellos que se tomen su tiempo en leerla. Nuevamente gracias y espero te guste el capítulo :)



Edades de los personajes:

Veloz/Barry: 10 años

J'ohn: 11 años

Murciélago: 11 años


Existían otras vacaciones en el Instituto. Las había de navidad, semana santa (o también conocida como pascua), existían igualmente aquellas semanas donde no había clases por mantenimiento debido a que algún estudiante destruyó alguna instalación (algo que cabe resaltar era sumamente común); pero por alguna extraña razón, eran las vacaciones de verano aquellas que Veloz resentía más, aún no sabía por qué, siendo que las de navidad deberían ser las que aborreciera y no las que no tenían nada que ver con la familia.

Tal vez era porque Linterna siempre le invitaba a su casa para pasar aquellas fechas, pero verano no, en verano su mejor amigo se iba con su padre a sobrevolar el mundo mientras el velocista se quedaba en la Institución completamente solo.

Barry perdió a su familia apenas dos días antes de ganar sus poderes (eso sin tomar en cuenta los nueve meses de coma), y aunque fue casi en seguida adoptado por una buena familia, ésta no perdió tiempo firmando los papeles para ser llevado a ese lugar.

Con el tiempo había olvidado lo que hacía con su familia original en esas vacaciones, su cerebro simplemente decidió que lo mejor era bloquear aquellos recuerdos así como muchas cosas más... excepto el incidente donde sus dos seres queridos fueron separados de él, su madre al ser asesinada y su padre al ser llevado a la cárcel de por vida por algo que no cometió.

-Muy bien, Allen -Dijo mirando a la ventana con un tono melancólico -, sal de esta habitación antes de que te vuelvas loco.

Usando su supervelocidad llegó a la cafetería, a una vacía y lúgubre cafetería que durante dos meses no tendría otro plato servido que el... el de otras dos personas... Entonces...

-Hay alguien más -No pudo contener la sonrisa que pronto se dibujó en sus labios y, nuevamente con su supervelocidad, recorrió cada milímetro de la escuela; primero la sala de entrenamiento, luego el jardín, luego el edificio de los salones (los cuales por obvias razones se encontraban cerrados) así que simplemente los rodeó, y finalmente a las habitaciones.

Al pasar por el número 79 del ala este, escuchó unas risas que jamás en su vida había escuchado y en seguida fue a ver de quién se trataba poniendo su oreja pegada a la puerta.

-Siempre me ha gustado hacer esto, en mi planeta era muy común...

Esa voz... Barry podía apostar conocerla, así que, ya sin miedo, abrió la puerta y se encontró con dos figuras, una más alta que la otra y que le pertenecían a nadie más ni nadie menos que J'ohn y Murciélago.

-H-Hola -saludó Veloz con una timidez que nunca le acompañaba, pues justamente eran esos dos con quienes menos hablaba, pues eran sumamente serios ¡inclusive Canario era mejor compañía!

-Amigo Veloz  -J'ohn sonrió con tranquilizante calidez -, ¿qué haces aún aquí en el Instituto?

-Yo... siempre estoy aquí los veranos, ¿ustedes?

-J'ohn no tiene a dónde ir y yo... yo estoy aquí para no pasar más tiempo en este lugar -respondió Murciélago, y ante la mirada intrigada de Veloz, el mayor se explicó mejor -. Si sigo quedándome los veranos, pascua y navidad, me iré de aquí a los 15 años.

Veloz no quiso indagar más por miedo a perder a la única compañía que había tenido en tres días, días los cuales se habían ido con la lentitud de pocas cosas en el mundo (no es que ser un velocista capaz de llegar a la velocidad de la luz tuviese algo que ver).

-¿Puedo acompañarlos? -Preguntó el ojiverde con una risa nerviosa.

-¡Seguro! -Afirmó J'ohn con entusiasmo sin hacerle caso al otro que fruncía el ceño ante la idea.

Veloz devolvió el gesto a ambos y de un segundo al otro ya se encontraba sentado frente a ellos.

Hablaron durante un largo rato, por primera vez en esos veranos, Veloz se sintió feliz, con la compañía que él ni siquiera hubiera imaginado (ni querido) durante las clases normales y aun así sintiéndose mil veces mejor de que lo que pensó estar en algún momento. Por primera vez escuchó a J'ohn reírse y a Murciélago no siendo sarcástico, ninguno ocultó quienes realmente eran aquel verano y los seis siguientes.

Aunque ese era especial, más aún para el velocista, pues al escuchar la risa del marciano se dio cuenta que no era la misma que él había escuchado desde el pasillo, tardó un tiempo en caer en cuenta que esa no había sido nada más ni nada menos que la risa de Murciélago, y por ello se sintió feliz, porque nadie más que él y J'ohn la habían escuchado...

FIN...

Antes del ComienzoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora