Su cabello era negro y contrarrestaba con su extremadamente pálida piel, sus ojos eran azul oscuro y su mirada profunda le daba algo de escalofríos a Super; pero lo que realmente había hecho que el chico de Kansas se detuviera en seco había sido la ropa que el chico, más pequeño que él por un par de centímetros, llevaba puesta: el uniforme de una correccional.
-¿Te quedarás ahí mirándome como si tuviera algo en la cabeza o te dignarás a entrar a la habitación? -Preguntó el menor con un tono de voz gélido que obligó a Clark preguntarse si ese era su poder, el dejar sin palabras a alguien, a simplemente meterse en la mente de quienes le miraban a los ojos directamente por tan solo unos instantes...
El chico nuevo ni se inmutó una vez el mayor cerró la puerta tras de sí aún sin quitarle la mirada de encima. El ambiente comenzaba a tensarse y segundo a segundo el aire se hacía pesado, Super hubiera abierto las ventanas de no ser porque éstas ya se encontraban abiertas.
"Así que no es cuestión de falta de aire, sino que es él." Pensó Clark tragando saliva.
-Yo... emmm... M-Me llamo Cla-Cla... Super, mi alias es Super -Dijo finalmente el mayor apenas articulando con coherencia la oración una vez se sintió más seguro de sí mismo, iba a extenderle la mano a su compañero pero el otro le dirigió una nueva mirada que, si bien la primera había sido espeluznante, esa logró detener por un segundo el corazón del mayor.
-Es un apodo un poco tonto, ¿no te parece? -Dijo el menor sin cambiar su tono de voz, cielos ¿como podía un simple niño tener ese tono de voz como si fuera natural? Eso sí que no era normal -Incluso para un chico de granja.
Clark estuvo a punto de reclamar pero entonces reaccionó.
-¿Cómo sabes que-?
-Aunque lleves aquí más tiempo, sigues oliendo a maíz y a gallinas -Respondió el menor sentándose en un cama, luego una sonrisa casi imperceptible pero muy maliciosa se dibujó en sus labios para luego reponer -. Además, puede que haya hackeado en el sistema de la escuela y sepa que eres Clark Joseph Kent desde un inicio y tu manera de presentarte la verdad es que no lo dejó mucho a interpretación.
Super se quedó sin palabras, imaginaba que aquel niño fuera raro y hasta un poco egocéntrico, pero eso había sido simplemente asombroso, y la leve sonrisa en los labios del contrario había aligerado tanto el ambiente que el mayor se sintió mil veces más seguro al hablar.
-Wow, eso fue genial... hmmm... -achinó un poco los ojos y vio su alias escrito en el gafete pegado a su pecho -Mur-ci-é-la-go. ¡Murciélago! No me esperaría nada menos de un chico como tú -Dijo riendo, luego se acercó más a su compañero hasta que el rostro de ambos estuviera a un par de centímetros notándose así más clara la diferencia entre ambos: como día y noche, un amigable perro y un apático gato, Super con la mayor de las sonrisas de todas surcando su rostro mientras Murciélago no mostraba más que un gesto de molestia en su rostro neutral.
-Ya que sabes mi verdadero nombre, ¿podrías decirme el tuyo?
-No.
Fue todo lo que Murciélago dijo antes de acostarse en su cama y taparse hasta las orejas con las cobijas. Super, en cambio, esperó un par de minutos en aquella posición esperando que en cualquier segundo su apático compañero le enseñara cuanto menos a hackear el sistema de la escuela para saber por sí mismo su nombre, pero pronto vio que el otro no cedería a su amable petición, así que se fue a acostar a su respectiva cama.
Estaba claro que, con un chico como Murciélago en su vida escolar, las identidades secretas no existirían ni tampoco lo harían las cosas normales y eso era mejor que cualquier cosa que pudo haber deseado el joven de acero.
Continuará...
***Escena post-créditos.
El reloj colgado sobre la pared entre la cama de Super y Murciélago marcaba las dos de la mañana, estaba claro que ambos se encontraban durmiendo plácidamente sobre sus colchones y entre sus sábanas-
-Psst. Oye, Murciélago.
Bueno, tal vez no AMBOS durmiendo...
-Hmmm...
Fue todo lo que el menor pudo decir ante el llamado de aquel chico molesto con el cual habría de compartir cuanto menos 8 horas al día.
-Mi mamá hace unos deliciosos pays de manzana y-
-¿A mí qué?
Super sonrió divertido ante la respuesta de Murciélago. Era claro que sería una amistad interesante.
-No lo sé, por si llegases a querer uno algún día... Siempre podrías enseñarme a hackear el sistema de la escuela.
-No voy a tener esta conversación contigo, Kent -Dijo el menor molesto -, ya te he dicho que no. Además, las galletas de Alfred saben mejor que cualquier pay.
Eso último lo murmuró muy bajito y claro que Super escuchó con claridad, pero no quiso contradecir al opuesto (en muchos sentidos) y decidió guardarse los comentarios de por qué su madre era mejor cocinando que ese tal Alfred.
-Bueno, ¿y por qué hackeaste el sistema? -Preguntó Super curioso.
-Porque eres un peligro y debía conocer cada aspecto de ti para tenerte en la mira... -hizo una pausa dramática- Te mantendré vigilado hasta cuando duermes.
-¿Eso quiere decir que seremos amigos?
Murciélago se quedó en silencio por unos segundos mientras miraba extrañado a la silueta de Super y a lo que parecía ser el brillo de una sonrisa reflejada por la luz de la ventana.
-Eeeh... Sí... Claro. -Dijo Murciélago cargando sus palabras con la mayor cantidad de sarcasmo que era capaz de transmitir a su corta edad.
-¡Genial!
"El sarcasmo no funciona con él, anotado." Pensó.
-¡Descansa, Murciélago! Mañana te presentaré al resto de nuestros amigos.
-Eh... Sí, buenas noches.
"Qué sujeto tan raro." Pensaron ambos antes de caer en un profundo sueño.
Ahora sí, AMBOS estaban dormidos...
ESTÁS LEYENDO
Antes del Comienzo
FanfictionCientos de chicos fueron e hicieron cosas antes de convertirse tanto en los héroes como en los villanos que serían en el futuro; nadie sabía qué sería de ellos, pero algo era constante y seguro: representaban una amenaza. Por eso A.R.G.U.S. creó una...
