Suelto mi pequeña carga. Envuelvo mis pies en la cola de mi ropa y me impulso utilizándola como cola, lo que es de gran ayuda para avanzar a toda prisa, intento alcanzarlos, pero son muy rápidos por lo que me tengo que esforzar para poder llegar a ellos. Cuando estoy lo suficientemente cerca le grito a mi padre pero parece no poder escucharme, vuelvo a gritar pero con los mismos resultados. Agito mi improvisada pero útil cola, tan fuerte como me permiten mis delgadas piernas, al mismo tiempo agito mis aletas lo que me permite avanzar. Vuelvo a gritar a mi padre. Uno de los tritones voltea y me ve, avisa rápido a su compañero, se detienen y me apuntan con su arma. Me detengo de golpe. No tiene caso que me acerque si me van a atacar. Grito de nuevo,
¿Qué es lo quieres sirenita? - dice uno de los tritones, su cara me parece conocida. En ningún momento deja de apuntarme con su lanza mientras se acercan a mí, con la distancia recortada entre nosotros logro reconocerlo, se trata del hermano mayor de Sarer, su nombre es Muzo, es único de su familia que decidió entrar a la guardia real, debido a sus habilidades - ¡ah eres tu Ameli! Que haces aquí - quita le expresión dura de su rostro y baja su arma, le ordena a su compañero que haga lo mismo.
¿La conoces? - lo cuestiona el otro tritón. Parece algo molesto por la situación, baja el arma con desgana pero nunca quita la cara de pocos amigos - ¿Quien es ella?
Es hija del científico que acompañamos - le responde muzo sin mirarlo - ¿a qué bienes Ameli?,
Quiero saber a dónde llevan a mi padre - lo miro directo a los ojos, como un desafío - estoy segura que mi padre no pudo haber hecho algo malo.
Muzo me mira por un momento.
Lo siento Ameli pero no puedo decírtelo - dice con una sonrisa un tanto macabra dibujada en su bello rostro.
Así es... - sigue el otro tritón - es un secreto... no podemos decir nada a nadie.
Exijo saber - le ordeno a muzo. Un nudo se forma en mi garganta, la impotencia comienza a llenarme, no puedo soportar ver como mi padre se aleja, sin siquiera mirarme. Mi voz se quiebra mientras hablo - ¿por qué y a donde llevan a mi padre?, ¿qué fue lo que hizo?
¡Entiende sirenita no podemos decírtelo! - Dice el compañero de muzo, con un tono de arrogancia marcado en su voz, una media sonrisa aparece en su cara, - vámonos muzo no debemos perder tiempo con esta niña.
Nos vemos Ameli - muzo se despide, ambos dan la vuelta y emprenden su camino.
No puedo dejar que se lleven a mi padre así como así, como aun tengo mis piernas envueltas en la cola de mi ropa, en forma de cola de pez, aprovecho que me han dado la espalda y que piensan que me quedare ahí sin hacer nada. Agito mi cola lo más fuerte que puedo una vez, "un último esfuerzo, eso es todo, tengo que llegar a mi padre" pienso para mí misma, fijo mi meta y me lanzo a alcanzarla, como un tiburón que se acerca a toda velocidad directo a su presa, mientras esta descuidada. Paso entre ambos tritones a toda velocidad dejándolos atrás, no me molesto en ver si me están siguiendo, pero estoy por completo segura que así es. Al acercarme lo suficiente a mí padre grito de nuevo, esta vez voltean los tres: mi padre y los otros dos guardias que lo escoltan.
Los guardias se adelantan a mi padre y me apuntan con sus armas. Yo no me detengo y no lo hare hasta llegar a mi padre, aunque pierda mi vida en el intento, mi padre se mete entre los guardias y les ordena que bajen las armas pero no lo obedecen.
En cuanto llego con mi padre me detengo, pero el impulso de mi carrera me sigue moviendo. Mi padre se acerca mí y me abraza. Cuando él me suelta, dos manos me sujetan fuertemente de los brazos. Son muzo y su compañero, al parecer me seguían muy de cerca, la verdad era de esperarse: los tritones son muy veloces, incluso me sorprende que no me hayan alcanzado en carrera.
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ENCADENADA
Jugendliteraturuna sirena de cabellos rojos, un amor prohibido por su pueblo por considerar a los humanos peligrosos e inferiores a ellos. cuando el príncipe de su raza la obliga a casarse con ella y mantenerla encerrada ahí descubrirá los secretos de su pueblo...
