Muzo se queda a mi lado toda la noche, mientras le explico con lujo de detalle de como fue que conocí al humano, y, como es que su hermana se entero de mi relación con él y como después de eso acepto guardar mi secreto aun cuando ella misma estaba en desacuerdo.
Cientos, no, miles de preguntas brotaron de la boca de Muzo, sentía mucha curiosidad por mi contacto con el humano. Todo cuanto hablamos durante la noche fue solo acerca de lo que había aprendido del mundo del humano hasta ahora, a tan solo un poco más de un mes de conocerlo. "Muzo en verdad está disfrutando el relato" pienso para mí.
Hablamos hasta muy entrada la noche. Cuando por fin el sueño nos vence y pido a muzo que se quede a mi lado, hasta que me duerma. Me sentí de nuevo como una niña pequeña con tan ridícula petición. No quería estar sola. No podría soportarlo.
En la mañana veo a muzo recostado a mi lado. Duerme plácidamente aun con su armadura puesta. Parece que es bastante pesada. Me levanto y lo miro dormir por un momento. Ni idea de en qué momento de la noche se recostó conmigo. Sonrió. Al final me da gusto que fuera él y no alguien más quien se quedara a mi lado para velar mi sueño, incluso su hermana.
Me giro hacia la ventana. El sol entra desde la superficie trayendo consigo un nuevo día. Entonces vienen a mi mente las palabras de muzo, no hay cuerpo ni sangre. Muchas posibilidades del destino de mi amado inundan mi mente. Provocando una oleada de dolor desde el fondo de mí pecho. ¿Qué le pudo haber ocurrido a Darius?, me atemoriza el saber que no lo voy a volver a ver. Dolor. Desesperación.
La puerta se abre.
Miro hacia la puerta de la habitación para ver quien está en la estrada de mis aposentos. Es uno de los tritones de la guardia real. Se queda observando a muzo quien descansa plácidamente sobre mi lecho a mi lado. No le doy importancia y le pregunto qué es lo que desea, respondiendo esté que el rey requiere mi presencia en el salón del trono. Cierro los ojos y asiento con la cabeza. Le indico que se retire.
Despierto a muzo y le digo que salga, aun adormilado le cuento lo sucedido y le digo que vuelva a su labor. Que yo misma le encomendé. Apenas tiene tiempo de entender lo sucedido cuando sale de la habitación.
Apenas llego al salón del trono Atlimus me recibe con una enorme sonrisa dibujada en su bello rostro. Sin pensarlo me acerco y me siento en el trono al lado izquierdo de él sin decir ninguna palabra.
Supongo que pasaste una buena noche - señala Atlimus. No respondo - bien, como quieras. Hoy tendremos la entrega de la caza de esta semana - agrega - y debemos recibirla juntos. Como la feliz pareja real. Entendiste Ameli. Al menos finge cuando estemos juntos - no quería pero los deberes reales, hay que cumplirlos quiera o no, y este es mi responsabilidad. Asiento con la cabeza pero no pronuncio palabra alguna.
Al cabo de unos minutos las puertas de la entrada se abren de par en par. Entran primero los tritones de la guardia real y seguido de ellos del grupo de caza encabezado por Diumo y su padre. El resto del grupo cargaba enormes sacos de Miurm. Apenas llegaron donde nos encontramos, diumo y su padre nos saluda después de eso ambos se mueven a un costado para dejar que los otros pasaran. Con delicadeza colocan los sacos en el suelo de roca y saludan uno por uno con esto rindiendo honores tanto al rey como a la reina.
Siento la mirada de Diumo fija en mí. Nunca esperaría volverlo a ver en esta situación. Me sonrojo un poco al verlo de nuevo y siento una ligera molestia en la boca del estomago. Nervios tal vez.
Atlimus se levanta de su asiento y se dirige hacia el pequeño grupo de tritones, hago lo mismo, mera formalidad, lo odio, aunque esta ocasión lo dejo pasar por volver a saludar a Diumo. Apenas bajamos los escalones el padre de Diumo le presenta sus respetos después le presenta a su hijo a quien Atlimus con una gran sonrisa y una mirada alegre lo toma del brazo. En un instante fugaz puedo ver como los ojos de Diumo se abren de golpe para después regresar a su apacible estado de siempre.
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ENCADENADA
Novela Juveniluna sirena de cabellos rojos, un amor prohibido por su pueblo por considerar a los humanos peligrosos e inferiores a ellos. cuando el príncipe de su raza la obliga a casarse con ella y mantenerla encerrada ahí descubrirá los secretos de su pueblo...
