La mala con buenas intenciones ☆

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Narra Karol

Despertarme y ver a mi lado al chico que tanto amo es una de las cosas que jamás pensé que podrían pasarme, he visto películas y he leído libros en donde esto pasaba pero vivirlo es mucho mejor.

Poder observar cada facción de su delicado rostro es la gloria. La luz se cuela por la ventana pasándose en el rostro de mi novio, que bien suena eso.

A pesar de que esté nublado, hay mucha luz iluminando la habitación y algunas gotas en la ventana, al parecer estaba lloviendo y parece que va a seguir.

La puerta suena y no necesito escucharla para saber que es Ariana, pero ella sin recibir respuesta alguna entra.

—¡Les traje el desayuno! —entra con una bandeja en sus manos, Ruggero abre sus ojos como puede y no entiende nada, ni siquiera yo entiendo.

—¿Quién te lo ha pedido?
—bruscamente hablo.

Ella no parece sentirse amenazada por mí.

—Nadie, pero no deben dormir tanto, además, me estaba aburriendo —se sienta a lado de Ruggero y comienza a acariciar su cabello.

Él odia eso.

¿Por qué no dice nada?

—No me gusta que me toquen el cabello —parece leer mi mente y habla. Ariana lentamente quita su mano, creo que eso si le dolió.

—¿Que tienen contra mí? —ahora se sienta en frente nuestro.

—Nada, pero ni siquiera queríamos levantarnos aún, no tienes por qué entrar así —ella no me escucha, siempre es así, hace caso omiso a cualquier cosa que yo diga.

—De todos modos me voy a ir hoy, están mis padres en la ciudad y no necesito su hospitalidad, me esforcé por hacer las cosas bien —deja bruscamente la bandeja en la mesa de noche y se va limpiando algunas lágrimas que cayeron a sus mejillas.

Ruggero se estira un poco, veo como sus músculos se contraen lo cuál es demasiado sexy. Muerdo mis labios mientras lo observo. Tengo un novio muy hermoso, me siento afortunada.

—¿Que tanto miras? —alza una ceja.

—A ti —le dejo un beso en la frente y me levanto antes de que mi autocontrol se vaya de mi cuerpo.

—Lo sé, siempre me observas y tus mejillas quedas rojas, me imagino lo que debe pasar por esa mente tuya
—sonríe pícaro.

—Fresa —le saco la lengua.

—Hermosa

Sonrío como tonta cuando dice eso.

—Voy a hablar con Ariana, puede caerme mal pero creo que necesita a alguien.

Dejando afuera mi orgullo y mis recuerdos de ella tratando de robarse a mi novio me dirijo a la sala, ella está sentada mirando a la nada, lágrimas ruedan por sus mejillas, sus ojos están rojos.

Me mira por unos segundos y bruscamente se obliga a mirar a otro lado luchando por que yo no vea en el estado que se encuentra.

—No quiero tu ayuda ni nada tuyo
—seria, vuelve si mirada hasta mí.

—Solo quiero hablar, no pretendo fingir amabilidad ni nada por el estilo —me siento en el borde de el sillón.

—¿Esperas que te crea? Me porté mal contigo ¿por qué vendrías ahora a escucharme? —ríe amargamente
—Vamos, di lo que tengas que decir, no puedes lastimarme.

—Tienes razón, te portaste mal conmigo, pero no es razón para odiarte, yo no soy así, ¿por qué voy a cargar con ese peso? —puede que no esté siendo muy sincera, yo siempre pienso que perdonar es aligerar tu vida un poco, pero también sé que llegué a sentir un poco de odio hacia Ariana, pero no voy a decirlo a menos que ella me provoque, además no tiene sentido alguno, a ella no le importa lo que yo piense.

Cambiaste mi vida (Ruggarol) [Editando] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora