Rompiendo el hielo ☆

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Karol

Ese abrazo que me dio Carolina fue tan lindo, nunca lo había sentido y eso me hizo llorar mucho más, me pude desahogar con ella, me saque ese nudo de la garganta.

Tal vez no la conozca nada de nada, pero es a la única persona que puedo aferrarme en este momento, la única que siempre trató de ayudarme.

—Escúchame, siempre vas a poder contar conmigo, si querés hablar, acá estoy —acaricia mi espalda y se suelta para mirarme.

—Está bien —estaba segura de que podía confiar y no dudé, no esta vez.
—Me acabo de enterar que soy adoptada —suspiro —No estoy triste por eso, hasta puedo decir que me lo imaginé, sino que tengo esa horrible sensación de que no pertenezco a ningún lugar, o sino ¿porqué me hubieran dado en adopción? Nadie quiere estar conmigo.

—¿Cómo que no? Yo quiero, además no sabes la razón de lo ocurrido así que no podés dar por hecho lo que decís

—Tal vez deba averiguarlo, pero... No me siento con ganas de descubrir quiénes son mis padres, ellos no querrán enterarse que su hija es
—miro toda mi ropa y la señalo —Esto —termino y Carolina niega.

—¿Que tiene de malo? Son gustos ¿no?

—En realidad no, es decir, si me gusta el negro, pero también es mi forma de expresarme al mundo, nadie me habla viéndome de esta forma, y así es mejor. En fin, nunca pude hablarlo con nadie, hasta hoy
—sonrío.

—¡Ey! Esa sonrisa nunca la vi —sonríe conmigo —¿Ves? Hasta en los peores días se puede dar una sonrisa, nunca me voy a alejar de vos, y yo ya vivo sola les dejé a mis padres solitos, y no sé si queres que vivamos juntas.

Es algo loco su idea pero lo más loco es que si quiero, ella es súper buena, amable y genial, me ayudó sin saber muy bien quién soy, y en alguna parte siento curiosidad por ella, por saber de su vida y saber que será de nuestra amistad más adelante, no veo algún problema en que se quede conmigo.

—Claro que si quiero, gracias por todo.

—De nada, bueno ahora me voy a buscar mis cosas y más tarde vengo.

—Ok, te espero.

—No vemos —Carolina se va dejándome sola en el hotel.

Se que están pensando ¿en serio Karol? Primero la intentaba ignorar, intentaba alejarla de mí y ahora voy a vivir con ella, pero quiero que sepan que soy rara y estoy más confundida ahora que en toda mi vida, necesito un apoyo, necesito a alguien conmigo o sino siento que de verdad voy a terminar quedando loca y más aislada de todos incluso más de lo que estoy ahora así que tomé la decisión de dejarla venir, tomé la decisión de tener a alguien para confiar, alguien para hablar, recibir consejos y aconsejar, decidí abrirme de una vez por todas aunque sea solo con una persona.

Y también sé que es un poco extraño que de un día para el otro dos desconocidas, bueno ya nos conocemos, pero es raro vivir juntas cuando aún no establecemos una relación de amistad fuerte, solo espero que podamos llevarnos bien.

Ruggero

—Amor ¿ya preparaste todo?
-—pregunta mientras deja sus valijas en frente de la puerta ¿en serio necesita tantas? ¿Cuánto tiempo nos vamos?

En fin, no pregunto nada porque quiero evitar problemas, esto está yendo muy bien y prefiero que así se quede.

—-Sí ¿vamos?

-—Si, acá a la vuelta ya esta el hotel.

—-Ok -—asiento.

Y así agarramos nuestras cosas y nos fuimos, es raro ir a un hotel teniendo casa propia incluso en la misma cuadra pero es por una buena causa.

Karol

Acompañé a Carolina hasta abajo y ahora tenía que volver a subir a mi puso que era el cinco, conmigo en el ascensor subían dos personas, una chica pelirroja y un chico que no voy a negar que es bastante lindo. Al parecer recién llegan pues traen sus maletas, y son muchas.

Ruggero

En el ascensor había una chica toda vestida de negro, muy bonita, ella se bajó en el piso 5, al mirarla la curiosidad tomó mis pensamientos ¿Por qué se viste así? ¿Es acaso su color favorito? ¿No le gustan los colores? No lo sé, lo que si se es que es atrapante, no puedes dejar de mirarla, sus ojos esmeralda resaltan entre tanto negro, y no puedo juzgarla por su manera de vestir, cada uno viste como quiere.

—La miraste mucho a la pivita -los celos y el enojo son notorios en su voz.

—Ay cande ¿que decís? Yo te amo solo a vos —le doy un beso como para calmar todo no digo que quiera evitar sus preguntas pero, bueno si, tal vez use los besos como un botón de "apagado" ustedes entienden.

—Bueno, desempaquemos —no lo dice muy segura pero estoy conforme.

—Ok —le doy una sonrisa.

Y aunque quiera negarlo no podía sacarme a la chica de la cabeza y no sé por qué, les sonará cliché pero juro que esa chica logró atraparte y eso que no me gustan las chicas "emo" pero ella, ella tiene algo especial, ¿serán sus ojos verdes que resaltan con el negro? No lo sé pero me encantaría volver a verla, y sé que no debería de pensar en esto pero ¿cómo?

—¿En que pensas? —me pregunta y por la sonrisa sarcástica creo que se que piensa.

—En... que podemos hacer —digo lo primero que se me viene a la mente. ¿Soy idiota por pensar en esa chica que ni conozco? Sí, soy idiota.

—Lo que vos quieras, siempre te apoyo —su cara está seria, muy seria, sospecho que puede leer mi mente, si sé que es casi imposible pero si vieran como me mira pensarían lo mismo que yo.

Tocan la puerta así que dejando mis pensamientos a un lado voy y abro.

—Hola, disculpen la molestia, quería preguntarles si serían tan amables de ir al piso 5, habitación 5b, es un cuarto para dos personas y este de cuatro, y acaba de llegar una familia y son justamente cuatro —un chico con uniforme espera por mi respuesta, me ve suplicante.

Candelaria me mira desde atrás y niega pero yo no veo el problema. ¿Porqué pagar algo para cuatro si somos dos?

—Claro, ahora bajamos —le digo y una sonrisa se dibuja rápidamente en su rostro.

—¡Gracias! En serio.

—No es nada.

El chico se fue y yo junté las pocas cosas que saqué de la maleta, Candelaria tenía su peor cara pero igual se las arregló para estar lista y bajar.

•••

Holiiiii

Espero q les haya gustado 💕

-Abi

Cambiaste mi vida (Ruggarol) [Editando] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora