Capítulo 14: Les Eurockeénnes de Belfort (3)

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La luz que entraba desde la ventana de la habitación me despertó. Bueno. Eso y un mosquito zumbando cerca de mi oreja. Ahuyenté al insecto con la mano y abrí los ojos. Por un momento, no distinguí el lugar en donde me encontraba. Luego, lo recordé. Estaba en Belfort, era mi cumpleaños y Muse tocaría en el festival de Les Eurockeénnes a las cinco de la tarde.

Yancy dormía pacíficamente en la otra cama. Me levanté de la mía y me acerqué a la ventana, corrí las cortinas y miré. El cielo estaba asquerosamente gris. Genial, seguramente llovería. En mi cumpleaños. Qué original.

Traté de salir de la habitación haciendo el menor ruido posible para no despertar a Yancy, pero no resultó. Me tropecé con una de sus maletas y salí volando. Caí justo al pie de su cama, llevándome la mesilla de noche y rebotando en la cama de Yancy. Ella saltó, realmente asustada. Me miró sin entender qué había pasado y luego se limpió los ojos.

—¿Beverly? ¿Qué haces en el suelo?

—Oh, ya sabes, abrazándolo.

—Muy graciosa —dijo ella sentándose sobre su cama. Movió su mano hacia la mesilla, queriendo tomar su reloj, pero... No había mesilla. O, bueno, sí, pero en el suelo, al lado mío. Me miró, conteniendo la risa, y dijo:

—¿No crees que es demasiado temprano como para destrozar el hotel?

—No me hace nada de gracia, Yancy —dije yo, sentándome sobre mi cama.

—No te enojes, veinteañera —mencionó y sonrió—. Feliz cumpleaños, Bev.

 Me sonrió, se levantó de la cama, levantó la mesa y sus cosas y entró al baño. Yo me puse mis zapatos y salí de la habitación. 

Justo cuando caminaba hacia la escalera, casi choqué con Dom. El chico me miró sorprendido, luego algo molesto, luego sorprendido otra vez. Luego me sonrió y dijo, algo suave porque era temprano y algunos huéspedes seguían dormidos:

—¡Bev! ¡Feliz cumpleaños! —Y procedió a abrazarme. Luego de separarnos, miró hacia mi habitación. —Oye, y... ¿Yancy ya se despertó? Quería ir a comer con ella.

—Sí, está duchándose —respondí.

—Oh. Bueno, dile que estaré en el lobby.

—Seguro, Dom.

Empecé a bajar las escaleras, tarareando una canción, cuando Dom dijo algo más.

—Oye... Matt está en el comedor, por si te interesa —Volteé a verlo, y él sonrió de lado.

Dom bajó las escaleras, y yo corrí a mi habitación. Me puse desodorante, me cambié la ropa y, justo cuando buscaba mi cepillo de dientes, Yancy salió del baño. Me miró de arriba a abajo y preguntó:

—¿Qué sucedió?

—Um... Bueno, Matt está abajo, y...

—¿Y te irás así, sin duchar? 

—Solo quiero saludarlo. Yo...

—Oh, no. Por lo menos, tienes que peinarte. ¿Qué diría Matthew si...?

—Um... ¿Nada? —la interrumpí—. Te recuerdo que la vez que él y yo nos conocimos yo andaba en fachas.

—Pero, peinada. Vamos, Bev, al menos ordénate esa coleta.

Puse los ojos en blanco y me hice la coleta de nuevo. Dios, a veces Yancy era realmente molesta. Ella sacó algunas prendas de su maleta y me miró fijamente. Tardé unos minutos en comprender que ella quería que saliera. Antes de irme, alcé la ceja y le mostré mi dedo medio. En son de broma, claro está.

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⏰ Última actualización: Aug 18, 2020 ⏰

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Bev & BellamyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora