Con cada producto de limpieza que sacaba del armario se arrepentía con todas sus fuerzas de haber matado a aquel hombre de la forma que lo hizo. Tal vez las diecisiete puñaladas no fueron del todo necesarias. Suspiró volviendo a introducir el trapo en el agua, lo escurrió y se puso a limpiar todo rastro de sangre que hubiese salpicado sobre los muebles.
Tuvo que detenerse antes de llegar al fregadero para no chocar contra su amigo el moreno, el cual después de deshacerse del cuerpo volvió para asegurarse de que Dazai se encontrase en perfectas condiciones y ahora...
—Chuya-san ¡Estoy limpiando la casa de Dazai-san! —Chuya trató de sonreírle, pero la tremenda emoción que se percibía del rostro del moreno solo pudo asustarlo.
¿Cómo podía emocionarse solo por limpiar cuatro platos?
—Ca-casi prefiero que te sientes y vigiles si Dazai se encuentra bien, puedes dejarme a mí el trabajo sucio...—Era mentirle así o decirle que se notaba que no había fregado un plato en su vida y que además ensuciaba más que limpiaba.
—Cla-claro que sí.
Chuya lo siguió con la mirada y juraría haberlo visto dar un pequeño salto de emoción al salir de la cocina. Prefirió no decir nada, sería mejor reservarse su opinión al respecto. Cuando acabó sacó la fregona para quitar la sangre del suelo. El rastro seguía hacia la puerta.
—Da-Dazai-san, bu-buenos días.
Tuvo que darse prisa, lo último que quería era que el pequeño viese la sangre y se quedase traumado, si podía ahorrarle el hecho de vivir rodeado de sangre como cuando eran niños, lo haría.
—Me hago pipí...
—No, por ahí no, espera Dazai-san.
Los pasos del pequeño y los de Akutagawa se detuvieron frente a la cocina donde el mayor aún no terminó de retirar la sangre.
—Chuta...—El pequeño levantó su rostro encontrándose con los nerviosos ojos del adulto— ¿Ezo es sangre? —Señaló el pequeño charco escarlata con total indiferencia.
—No...no, claro que no...es —Miró a Akutagawa buscando ayuda en él, el moreno alzó los hombros sin saber que decirle— ¡Ah! Es mermelada, se me ha caído la mermelada mientras preparaba el desayuno.
El pequeño llevó una mano a su pecho y abrió la boca sin reprimir la expresión de horror.
—¿La de fesa? —Preguntó con un temblor en su barbilla.
Chuya asintió.
—¡Nooo! —Gritó sin impedir que las lágrimas brotasen de sus ojos y se marchase corriendo al baño a llorar.
—Creo que habría sido mejor decirle que era sangre.
—Cállate.
Unos fuertes golpes en la puerta hicieron al adulto tragar saliva, no podría ocultar la pelea nocturna. Hizo un gesto con la cabeza a su amigo quien se dirigió a abrir la puerta. Sin importar quién hubiese tras ella la abrió, en su rostro se escrutó un gesto de asco al igual que el de la persona que había llamado.
—Akutagawa.
—Chico Tigre.
Atsushi suspiró al escuchar el mote por el que siempre lo llamaba. No quiso darle demasiada importancia en ese momento. Entró en la casa y abrió los ojos de par en par al ver pasar corriendo a un pequeño Dazai, completamente desnudo siendo las vendas lo único que cubría ciertas partes de su cuerpo.
—Da-Dazai-san —Lo llamaron ambos sin quitarle la vista de encima.
—¡DAZAI! —Gritó Chuya al verlo pasar riéndose, lo persiguió y frunció el ceño cuando vio a los dos chicos parados, mirándolo— Enfermos...—Murmuró metiendo al niño de una patada en la habitación—¡NO SALGAS HASTA QUE ESTES VESTIDO!

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Chibizai
Fiksi PenggemarSin comprender como ha sucedido Dazai ha sido transformado en un niño, mientras sus compañeros tratan de averiguar como arreglar el problema, Chuya, la única persona con la que el niño quiere estar tendrá que cuidar de él. Preciosa portada hecha p...