Ya no deseo seguir escurriendo esperanzas.
Anhelo que estas se queden conmigo.
No debo retener en esta caja cristalina y frágil,
el fiero torbellino que no logra liberarse.
El hilo se acaba y las puntadas que faltan son interminables,
mis manos ahora cansadas tienen ampoyas y tiemblan.
Se sacude el suelo por el que logro apenas andar,
ya no quiero tropezar,
ya no quiero caer,
mis piernas no deben ceder ante la avalancha de nubes.
Ocaso y aurora convergen, colisionan volviéndolo todo confuso.
Ya no deseo seguir escurriendo esperanzas.
Anhelo que estas se queden conmigo.
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Un Momento de Quietud
Poesía"Cuando todo esta en paz o en calamidad absoluta, cuando los últimos sonidos de una sonora avalancha se dispersan o comienzan de nuevo en una danza sin fin..." (Fragmento, Un momento de quietud") Si algo llega a su final de forma inesperada, ¿no es...
