Capítulo 15.

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—Liam—

No podía dormir, tenía en mi mente la mirada triste de Alexa, más idiota no pude ser. Deje mi pasado nublara mi juicio, un pasado muerto y vuelto cenizas. Alexa no tenía culpa alguna de lo que me había pasado, no podía dejarla así.

Me levanté y me puse mis zapatos, pase por la sala, vi a Dania y Joseph aun despiertos, estaban borrachos.

Dania se levantó tambaleándose para dirigirse hacia a mí.

—Liam que... querido. Vamos al aposento.

—Dania no me toques. Y si son tan amables tú y Joseph de retirarse de mi casa se los agradeceré.

—Vine a casarme contigo Liam.

Me sentí asqueado antes está idea, recordé cada dolor que me había dado Dania, cada tormento, su traición. La mire, salí y cerré la puerta tras ella. Le escuche discutir con mi primo mientras me dirigía a mi auto, conduje a casa de Alexa.

Cuando estuve fuera de su casa pensé mucho en tocar, ¿Cómo iba a reaccionar ella? Quizás rechazará, lo merecía, había sido un patán con ella. Pero en fin toque.

Al tercer toque le vi abrir la puerta, me miró con decepción y sorpresa, yo no dije nada, ella tampoco. Alexa se hizo a un lado indicándome pasar.

Me adentré a su casa y la tomé entre mis brazos, le abrace como si no hubiera un mañana, como si esta fuera la última vez que le tendría en mis brazos.

—Perdón mi osita.

—Shh Liam, entiendo que cada quien tiene infiernos con los cuales cargar, pero yo estoy para ti, para hacer tu infierno cálido.

Sentí emoción, algo inimaginable Alexa era mi cajita de sorpresas, y la mujer que quería para pasar el resto de mis días.

—Sabes que eres una retorcida Alexa.

—Si Liam y tú también lo eres.

La levante en mis brazos con sus piernas abrazando mi cintura, fui a su habitación y la deposite sobre la cama, le faltaba poco para estar desnuda así que complete el proceso.

—Te voy a hacer disfrutar con locura osita.

—Siempre haces eso Liam.

Sonreí con malicia sabiendo que esta vez iba a ser diferente. Me quite las ropa, quedando desnudo sobre ella, mi cuerpo pedía que la hiciera mía, pero prometí está vez sería diferente.

Empecé a besarla primero suave, luego de forma salvaje, baje por su cuello y sus senos, los mordisqueaba y jugaba con ellos. Alexa gemía, gemía mi nombre y se retorcía de placer, baje a su entrepiernas y bese sus muslos mientras la tocaba con mis dedos, Alexa estaba húmeda.

—Liam por favor entra en mí.

—Tranquila. —le susurre.

Aferre sus caderas con mis manos y pase mi lengua por su sexo, la introduje dentro de ella, jugaba con su sexo, empecé a deslizar mi lengua en su clítoris aumentando el ritmo hasta que la sentí estallar, ella puso sus manos en mi cabeza moviéndose en mi boca.

— ¡Oh por Dios Liam!

Entonces la penetre, entre en ella, me sentía especial, no era sólo sexo, me había unido a Alexa de una forma que no podía explicar.

Gire mi cuerpo dejándola sobre mí, ella como siempre le gustaba tener el control se giró sobre mi quedando de espalda a mí, dejándome una vista de su hermoso trasero y de cómo mi miembro estaba dentro de ella. Empezó a moverse sobre mi haciéndome estremecer gemidos salían de mí y de ella. Hasta que ambos explotamos, dejando nuestras mentes en blanco, solo abiertas al placer.

Ella se recostó sobre mí de espaldas y le di un beso en el cuello.

—Liam sabes que yo soy fuego, tan solo una chispa me enciende.

—Alexa y yo soy esa chispa.

Ambos reímos, Alexa se puse a mi lado y la abrace nuevamente, cada vez que lo hacía podía sentir como mi corazón hacia calentar todo mi cuerpo.

—Alexa...

— ¿Si?

—Quiero que conozcas mejor de mí, de mi pasado.

—Si no quieres no tienes por qué hablar de eso ahora.

—Quiero hacerlo.

Alexa recostó su cabeza en mi hombro y me miró.

—Entonces soy toda oídos amor, y antes de, quiero decirte que pase lo que pase no te voy a juzgar.

—Hace algunos años me comprometí con alguien, fue algo fugaz. Una ilusión sin más.

Tome un respiro, mi mente empezó a recapitular cada detalle, cada acción.

—Dania, ella fue mi prometida, era un maldito iluso que creía en el amor a ciegas, me enamore de ella, ella tan solo fingía conmigo, veía en mi un apoyo para sus necesidades, he sido rico de cuna ¿Y quién no querría agarrar alguien así ?. –Pregunto haciendo una pausa –.Dania y yo nos mudamos juntos, todo mi dinero quería gastarlo en ella, malgastaba todo, quería manipularme y hasta le molestaba mi profesión.

—Wao Liam, lo siento tanto.

—Esa no es la peor parte, una vez hubo un accidente y tuve que quedarme en el hospital, pero ella no comprendía que debía de salvar vidas, ella quería que estuviera en casa, recuerdo sus palabras: "En el hospital hay más médicos, debiste venir a pasarte el día con tu prometida, no sirves como hombre". Rompió mi alma al decirme así y hasta rompió nuestro compromiso. Luego nos enteramos que ella estaba embarazada y volvimos a intentar estar juntos.

— ¿Y qué paso?

—Nada era igual, lo que sentía por ella se había ido tan rápido que dude que sintiera algo alguna vez por ella, varias veces que llegue a casa estaba Joseph con ella, compartían tantas risas que me confundía. Mi madre y mi hermana se dieron cuenta antes que yo de la situación en la que estaban Joseph y Dania, eran amantes y yo muy estúpido pensando algo más.

— ¿Pero y el bebé?

—No era mío amor, era de Joseph, Dania intento suicidarse con el escándalo, pero sobrevivió, lamentablemente el bebé no tuvo la misma suerte, no pude quedar con mi mente tranquila y le hice un ADN al feto, no era mío. Así quedó totalmente roto el compromiso y ella y Joseph desaparecieron de nuestras vidas, hasta esta noche.

Alexa me abrazo, besos mis labios, pude sentía sus besos salados, la aleje un poco de mí.

— ¿Estas llorando?

—Si es que fue algo triste, cuidaré de ti y no dejaré que nadie te lastime.

—Pero solo tú tienes el poder de hacer eso Alexa.

Vi sus ojos llenarse de emociones.

—Y sé que eres diferente y no lo harás. Ahora vamos a dormir, quisiera empezar mañana a ayudarte a controlar tu fobia.

La sentí tensarse a mi lado y soltar un suspiro.

—Liam, creo que es imposible lidiar con eso.

—No lo es, además me gustaría que entres a la operación de Mia.

—Sabes mi gatito, mejor hablamos de eso en otro momento, abrázame y vamos a dormir.

La abrace y olí su cabello, su aroma era tan suave, le sentí respirar liviano y soltar su cuerpo, mi pequeña Alexa se había dormido, y yo hice lo mismo.

Lujuria AdictivaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora