A Laura le gusta salir de fiesta, Sara prefiere quedarse en casa.
Laura es alta y delgada, Sara es bajita y rechoncha.
Laura practica tennis, Sara prefiere comer y dormir.
Laura parece tener la vida que toda chica desearía, Sara sueña con tenerla...
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Capítulo 2. Despedida del verano
NARRA LAURA
Sábado 16 de septiembre de 2017
Me miro en el espejo por última vez y observo de nuevo el atuendo que llevo hoy para comprobar que es el adecuado. En esta ocasión, he optado por ponerme un top blanco y una falda veraniega.
A veces me gustaría tener más curvas para poder lucir mejor la ropa pero que se le va a hacer.
Una vez que estoy lista salgo de mi habitación y me dirijo hacia la planta baja de mi casa en donde está la entrada. Ahí me encuentro con mis padres quienes me muestran dos muevas totalmente diferentes la una de la otra.
Mientras que mi padre, un hombre de pelo oscuro y ojos de color miel, me observa con desagrado, mi madre, una mujer bastante parecida a mi: rubia, alta y con ojos claros, esboza una sonrisa que me hace sentir más cómoda.
En nuestra relación familiar, ambos son estrictos conmigo aunque sé que se supone que lo hacen porque quieren que esté bien y sea feliz. No obstante, mi padre lo es aún más y hay veces que siento que me presiona demasiado con algunas cosas.
—No pretenderás que te dejemos ir así a esa fiesta, ¿cierto? —La pregunta de mi padre hace que suelte un suspiro.
Siempre me dice lo mismo con cada cosa que me pongo. Es como si no se conformase con nada y todo atuendo me hiciera verme mal, fuese por el motivo que fuese.
—¿Por qué lo dices? Yo creo que me queda bien —contesto aunque no estoy segura del todo de mis palabras.
Soy un ser humano y es normal que me siente mal que mi padre nunca esté conforme conmigo. No solo con lo que me pongo, sino en general.
—Henrik, yo también creo que nuestra niña está preciosa así —Mi madre interviene en la conversación echándome un cable.
—¿Preciosa? Parece una cualquiera.
Desvío mi mirada hacia el suelo cuando oigo a mi padre decir eso sobre mi.
—¡Henrik, es nuestra hija! ¿Cómo puedes decir eso de ella? —reprocha mi madre con un tono de voz elevado y con enfado.
Así es como ambos comienzan a discutir. En ocasiones, intento parar su pelea pero mis intentos son en vano por lo que decido volver a mi habitación y quedarme encerrada ahí hasta que Sara y su madre vengan a buscarme.
Al cabo de un buen rato oigo como tocan al timbre y sin pensarlo dos veces corro hacia la entrada para abrir la puerta. Sin embargo, es mi madre quien la abre antes que yo dejándome ver tras la puerta a Sara, quien lleva un vestido floreado largo.