06. La cena de gala

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Capítulo 6. La cena de gala

NARRA LAURA

Viernes 22 de septiembre de 2017

Después de haber estado desde el martes evitando comer en el comedor y estar cerca de Diego, hoy por fin me veo capacitada para hacerle frente a lo que según Sara llamó como "obstáculo en mi vida".

El martes fue la primera vez que intenté escaparme de tener que comer en el comedor y mi plan caso se chafa cuando el profesor al que le tocaba vigilar el comedor nos llamó la atención a Sara y a mi. Al principio pensé que lo había hecho porque sabía que íbamos a salir del lugar. Sin embargo, el motivo real no fue para echarnos la bronca ni mucho menos, solo para advertir a Sara que tenía un papel pegado en la suela de su zapato.

—Cariñito mío, a tu padre le ha surgido un imprevisto laboral por lo que hoy tendrás que acompañarme a la cena de gala en la casa de los Prado, ¿de acuerdo? —Mi madre intenta apaciguar mi enfado con una sonrisa tras escuchar la noticia.

—¿Hoy? —cuestiono con cierto enfado.

Hoy ya tenía planes con Lucía, no me puedo creer que vaya a tener que cancelarlos por ir a una simple cena de gala para agradar a los amiguitos de mis padres.

—Sí, hoy. Espero que no te importe, ya sabes que es un compromiso al que estamos obligados a asistir si no queremos quedar mal —recalca las palabras "quedar mal".

—Pero mamá yo ya tenía planes —Elevo un poco la voz con enfado y cruzándome de brazos.

—Lo sé cariño pero a veces hay cosas más importantes que salir con tus amigos, como por ejemplo ayudar a tu familia, ¿o acaso no me quieres lo suficiente como para ayudarme? —responde intentando hacerme sentir mal para convencerme.

Mi madre, creo que sin realmente quererlo o tal vez sí, sabe perfectamente que palabras usar para conseguir que haga lo que ella quiere. Tal vez sea de ella y de mi padre de quienes saqué esa habilidad para convencer a las personas de que hagan lo que yo quiero y cuando yo quiero.

—Vale, iré —Resoplo con resignación antes de salir del coche.

—Nos vemos cariño —Son las últimas que escucho decir a mi madre.

En la primera hora del día toca educación física. Como es costumbre Sara finge una lesión para evitar asistir a clase y digo que es costumbre porque es lo que siempre ha hecho incluso en el antiguo instituto. Sin embargo, hoy la entrenadora no la cree del todo y la obliga a impartir la clase como todos los demás.

—Odio hacer deporte —comenta mi amiga con resignación.

—A mi me gusta —respondo contenta.

Realmente me encanta hacer deporte y probar cosas nuevas. Además, me ayuda a mantenerme sana, así que todo son cosas buenas.

Al escuchar mi respuesta Sara me fulmina con la mirada y yo me encojo de hombros. Sé que no todo el mundo ha nacido con las ganas necesarias para que les guste hacer actividades físicas.

—No entiendo porque no me ha dejado quedarme en el banco mirando como los demás hacen deporte, le dije que me dolía la mano —justifica mi amiga molesta.

Las diferencias entre Sara y LauraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora