16. De "ni con un palo" a "somos pareja"

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Capítulo sin editar.

Capítulo 16. De "ni con un palo" a "somos pareja"

NARRA LAURA

Remuevo por cuarta vez los cubitos de hielo que están en mi vaso de refresco.

Llevo media hora sentada en el mismo sitio de un bar viendo "desde la sombra" como Benjamin y Ana juegan al billar. No es hasta ahora que he visto que han pedido dos bebidas más, como si se les fuesen a unir más personas.

La verdad es que no me da mucho tiempo para pensar de quienes se tratan porque en ese mismo instante dividió a lo lejos a Sara entrar junto a un chico de cuyo nombre no me acuerdo.

Es alto y rubio, probablemente está en el equipo de la escuela puesto que lleva una de las chaquetas que tienen específicamente los del equipo.

Sara ni siquiera se percata de mi presencia, como tampoco lo hicieron en su momento Ana y Benjamin.

—Das pena estando sentada aquí sola.

Reconozco perfectamente esa voz masculina. Lo haría incluso a kilómetros de distancia solamente por la repulsión que me entra cada vez que la escucho.

—Un batido de chocolate por favor —pide el muchacho tomando asiento a mi lado.

—Más pena das tú sentándote a mi lado cuando supuestamente me odias —afirmo con una sonrisa fingida.

Jorge suelta una risa seca y mueva su cabeza de un lado a otro con incredulidad.

—Yo no odio a nadie. Para odiar a alguien tienes que sentir un sentimiento hacia esa persona y yo por ti no siento nada, ni siquiera odio.

Sus palabras me dejan en silencio pero no son mostrarle mi cara de pocos amigos.

Este chico siempre está metiendose conmigo y cuando no lo hace se las da de sabelotodo o de persona que cree que puede dar lecciones de vida a los demás. No se cual de todas sus facetas es peor.

—A lo mejor estás enamorado de mi y por eso me molestas tanto, para llamar mi atención —bromeo sonriendo pícaramente e intentando picarle.

Jorge al oírme no puede aguantar su risa y estalla a carcajadas. La gente del local empieza a percatarse de nosotros más de lo debido. Rápidamente presiono mi mano en su boca, obligándole a guarda silencio.

Lo último que quiero es que Sara, Benjamín y Ana noten mi presencia aquí y más aún si estoy en compañía de Jorge.

—Oye, ¿qué te pasa?¿qué son esas confianzas? No te he dado permiso para que me toques, salida —me recrimina el muchacho mientras aparta mi mano de su boca y clava su mirada incriminadora en mi.

Ruedo mis ojos y suspiro. Este chico va a acabar con mi paciencia.

—¿Quién te crees que eres?¿Leonardo DiCaprio? Porque temo decirte que no es así. Yo no te tocaría ni con un palo pero por respeto al palo —sonrío cínicamente.

Jorge finge una carcajada y hace una mueca de desagrado hacia mis palabras.

—Tú tampoco es que seas Paris Hilton y que sepas que para no querer tocarme ni con un palo bien que lo has hecho un par de minutos atrás —suelta cuando me ve levantarme de su lado—. ¿A dónde vas? —pregunta cogiendo su batido y siguiéndome.

Intento acelerar el paso por dos motivos. El primero de ellos creo que está más que claro: quiero perder de vista al incordio de Jorge y el segundo de ellos es que no quiero que los innombrables en este momento me vean.

Las diferencias entre Sara y LauraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora