Capitulo 27: Un día de secuestros y de verdades

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Narra Mía.

Estar de castigo es una chulada, tener a personas que hagan todas tus obligaciones, cumplir los caprichos de mi padre, y ademas estar sola no era tan malo pero si era aburrido. Es verdad lo que dice mi padre '' La felicidad nunca es completa ''. Había mandado de mis sirvientes a que espiara la isla del fénix alado y que me digiera que había visto, pero este tenia dos días que no llamaba o daba señales de vida, esto me tenia histérica, no saber nada acerca de que había pasado me hacia sentir estúpida, tenia que buscar respuestas.

Me levante de la cama y fui directamente al baño para darme una ducha, al entrar al baño me dirijo hacia el lavamanos a cepillarme los dientes, luego me ducho, me cambio y salgo de mi habitación. Al salir de allí oigo como vociferan mi nombre por el pasillo donde se encontraba mi cuarto.

- Señorita Mía - decía unos de mis sirvientes algo cansado por haber corrido.

- Que pasa - le dije.

- Un hombre quiere hablar con usted - me dijo el señalándome el pasillo que llevaba a la puerta principal.

- esta bien dígale que voy para ala - le dije y este se fue caminando por el pasillo para así girar hacia la derecha y desaparecer de mi vista.

Antes de ir a hablar con el hombre fui a la cocina para comer algo por que tenia un hambre de locos, al llegar allá le digo a unas de las cocineras que me de un bocadillo y esta me pasa unas tostadas con un chocolate caliente, me como el bocadillo y me voy para donde el hombre que quiere hablar conmigo.

*- creo que es mi sirviente - dije en mis pensamientos.*

Al llegar a la puerta del castillo pude verificar que si era él, pero este traía algo a rastras eran tres cuerpos eran dos hombres y una mujer - a quien fue a matar - dije en mis pensamientos. 

- Señora creo que estos cuerpos le van a interesar - dijo el poniendo los cuerpos a mis pies.

- están vivos verdad - le dije quitando el bolso a la mujer.

- si solo están en un profundo sueño - me dijo el.

- llévenlos al calabozo - dije para retirarme de allí.

Buenos, mis plegarias no han sido escuchadas, por que no me habían traído lo que quería, yo nunca pedí tres cuerpos sino el prisma y si estas personas lo tenían, era muy imposible ya que el único que existe esta en manos de Sheik, como oído a ese tío, siempre me hace la vida difícil y gracias a eso me echan reproches que no creo que un hombre de 50 años lo soporte.

Vi como venían unos soldados de mi padre me acerque a ellos para pedirle un favor.

- guardias - les dije para que cambiarán rumbo hacia mi.

- que necesita princesa - me dijeron ellos haciendo una reverencia.

- necesito que busquen al príncipe de las tierra del ciervo curativo - le dije y ellos accedieron - pero tienen que ir disfrazados para que no los vean o sospeche de ustedes - ellos desaparecieron para ir a ser los que les había mandado.

Narra Hino.

Ya las tierras de la isla del ciervo curativo están como antes, ya no ocurren terremotos y la economía está subiendo mas de lo esperado, y quién diría que un joven de 20 años iba a volver a la normalidad estás tierra, y tan rápido que aprendió a controlar la tierra, Sheik tiene que ser dotado.

- como crees que este sheik? - me pregunto Derek que estaba bajando las escaleras.

- a mi imaginación creo que bien - le respondí mientras ponía en la mesa algo en la mesa para desayunar.

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