Victoria creció tan rápido que ni cuenta se dio de ello. Juzgando a los demás sin conocerlos, protegiendo su corazón por una mala experiencia que tiempo a tras ocurrió. Estaba aterrada aunque no lo gritara, no lo demostraba por qué tenía que cuidar...
Dos chicas se encontraban sumidas en un silencio sepulcral en un auto. Cada una inmersa en sus pensamientos una de ojos negros y otra de unos muy hermosos ojos grises los cuales estaban apagados.
-Lucy, lo siento ¿Sí?- Se disculpó la chica castaña.
-Lo se Liz, no te disculpes, mi enojo paso al ver la cara de perrito triste de Valentina- Hablo sonriendo sutil mente la chica rubia.
-Por dios y yo aquí preocupada porque me lanzaras del auto- bromeo Elizabeth recibiendo un golpe de Lucy como recompensa.
-Me voy en una semana y me golpeas te pasas Stewart –Fingió dolor la chica castaña.
-No, tú te pasas Davis. Solo por ser condenadamente sexy te crees la mejor en todo- Siguió el juego Lucia sonriente con su amiga.
-Por favor, soy la mejor Stewart ¿te recuerdo quien fue la mejor en ajedrez? O ¿En deportes?- Ambas rieron camino hacia su cafetería favorita ya que desde los 8 años iban allí cada vez que tenían alguna pelea, algo que contarse o porque querían era su escondite por así decirlo.
Elizabeth Davis, hija de Isabel Edward y John Davis.
Isabel Edward una mujer de cuarenta y dos años fue una gran modelo en su juventud, una hermosa mujer de cabello castaño con unos hermosos ojos miel y un cuerpo envidiado por las mujeres de su edad.
Su padre John Davis un importante empresario británico, todo un caballero, un hombre que a sus cuarenta y cinco se conservaba muy bien, sus ojos marrones y su sonrisa la había heredado a Elizabeth lo demás era la viva imagen de su madre.
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Tres años llevaba Elizabeth sin ver a su padre y tenía más de 7 años sin vivir con él y no lo culpaba a pesar de que estuvieran lejos el uno del otro mantenían una buena relación todo lo contrario con su madre con la cual peleaba casi a diario.
-Le diré a papa que me mande a Londres – Dijo Lucy sacando a Elizabeth de sus pensamientos –Sería una buena idea- Murmuro aun desconcentrada
-¿Estás pensando en ella cierto?- Lucy conocía perfectamente a su amiga sabía lo que la atormentaba y como no si se conocían desde los 5 años.
-Es muy difícil olvidar que no pudiste salvar a tu hermana...-
Diez años Atrás
Croydon, Reino unido
Dos niñas jugaban en un hermoso bosque, ambas eren observadas por su madre la cual le sonreía enormemente a la imagen de sus dos hijas alegres.
-¡Te voy a alcanzar Isa!- Hablo una Elizabeth de siete años mientras perseguía a su hermana mayor-
-Claro que no Eli eres lentaaa- dijo la niña mayor corriendo, mirando atrás para ver lo lejos que estaba de su hermana.