Capítulo 25

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Narrador Omnipresente

Después de aquel día en el parque la castaña y la pelirroja fueron a casa de Andrea, la cual las esperaba sonriendo al igual que Margaret. Como era de esperarse había hecho una amistad con Andrea. Ambas habían cocinada un riquísimo Yorkshire pudding. Era un plato típico Ingles que consistían en una oblea de masa, con forma de cuenco.

Tanto la pelirroja como la castaña se quedaron a comer ya que no querían despreciar la comida que con tanto cariño aquellas dos mujeres habían hecho para ellas. Abby en ese almuerzo recibió la noticia de que era una Harrison. Andrea ya estaba haciendo todo para que esas chicas tuvieran su apellido.

Estuvieron alrededor de dos días en aquella casa junto con Margaret, para despedirse fue algo duro. Prometieron regresar para año nuevo.

En el camino a Londres Elizabeth pensaba en lo último que había hablado con su papa. Las golpizas que les daba Isabel. Después de mucho pensar había decidido hacerle caso a su padre e ir a juicio. –Voy hacerle caso a papa con lo de Isabel y el juicio.

Le comento a la pelirroja la cual estaba entretenida mirando por la ventana. –Me parece increíble amor, sabes que te voy apoyar decidas lo que decidas.— Victoria coloco su mano en la rodilla de la castaña dándole un leve apretoncito en señal de cariño. –Lo se amor. —Contesto, Elizabeth entrelazando los dedos con los de la pelirroja. Lo que restaba de camino se la pasaron con las manos unidas y hablando.

Eran felices. En ese momento pensaban que nada podía arruinarles la felicidad.

Al llegar a la mansión Harrison

–¿Eli te quedaras a cenar?—Pregunto con cariño Andrea –Hoy me temo que no—La mujer hizo una mueca.—Pero le aseguro que al próxima vez que venga le robare la cocina y prepara un delicioso platillo español.—Esto hizo sonreír a la mujer mayor.—Espero que sea bueno.—

—Sera hecho por mi obviamente será bueno. —Dijo con la arrogancia que la caracterizaba, Andrea negó riendo para luego despedirse y adentrarse en la mansión.

Elizabeth se acercó a Victoria y la rodeo en un abrazo –Nos vemos después amor. —Se despidió dejando un beso en los labios de la pelirroja.

Elizabeth al llegar a su casa se encontró con su padre y su madre en la sala de estar haciendo que sus maletas cayeran al suelo ante la sorpresa. –Isabel. —Dijo casi en un susurro inaudible. –No vas a saludar a tu madre. —Pregunto la mujer levantándose del sofá y caminando hacia la chica.

Elizabeth miro a su padre pidiendo ayuda este se levantó y fue detrás de la mujer. –Isabel. Por favor acabamos de hablar de esto. —Dijo el hombre interponiéndose entre las dos y tomándole el brazo a la mujer.

—Yo solo quiero saludarla John.—Dijo la mujer con fingida tristeza.—Pero ella no quiere Isabel así que por favor te pido que salgas de mi casa.—Dijo el hombre con serenidad pero firmeza.

La mujer lo miro con asombro y luego le dio una mala mirada. — ¿Tu casa? Te recuerdo que también es la mía. —Ataco la mujer.

— ¿Te recuerdo que esta casa está a mi nombre?—Respondió el hombre, la mujer lo miro con furia; estrello el vaso de Whisky. John no se inmuto siquiera, pero Elizabeth dio un salto recordando la paliza que la dejo en el hospital durante dos semanas.

—Te pido por favor, Que te vayas de mi casa ahora o llamaré a seguridad. —John hablo calmado, Isabel lo miraba con odio. —Esto no se quedara así Elizabeth. Vas a volver conmigo y me aseguraré que no vuelvas a ver la luz del día. —John miro con horror a la mujer que muchos años atrás había amado; ahora convertida en una alcohólica demente, con problemas de irá. El hombre miro a su hija la cual permanecía estática en el lugar junto a la puerta. No to que cuando la mujer paso cerca de ella cerro con fuerza los ojos. Como si espera cualquier ataque. "Cuanto tiempo abras tenido que soportar aquellas golpizas hija mía" Se preguntó el hombre con dolor.

Pelirrojo Enredo (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora