Narrador Omnipresente
—Joder Lu necesito ayuda. —Dijo con desesperación la castaña mientras caminaba de un lado a otro. Desde la cama era observada por Lucia la cual no hacía nada más que reír con ver la desesperación de su amiga.—Por favor, Elizabeth con cualquier cosa que te pongas vas a estar bien. ¿Dónde quedo tu confianza?—Lucia le dijo alzando una ceja.
Elizabeth simplemente dejo salir un enorme suspiro y se tiró en la cama junto a su amiga. –Estoy nerviosa Lu.—Admitió.
—Eso pude notarlo. —Lucia se levantó de la cama y se adentró en el closet de la castaña removiendo entre toda la ropa de Elizabeth. La rubia le fue lanzando prendas hasta lograr un outfit.
Una falda roja, con una blusa negra y sobre esta una chaqueta de jean con muchos parches.
—Listo, e allí lo que llevaras.—Elizabeth sonrió enormemente.—Maldita sea te amo.—Dijo Elizabeth abrazando a la rubia y dándole besos por todo el rostro. La castaña se adentró a la ducha dejando a la rubia allí.
Por otro lado en la mansión Harrison Victoria y Allyson se encontraban en una situación similar.—Allyson ¿a dónde vas?—Pregunto Victoria mientras terminaba de colocarse el rímel.—Eh... Voy al museo.—Contesto con inseguridad la pelinegra ganándose la mirada escrutadora de la pelirroja.—¿Desde cuándo para ir al museo te arreglas tanto? ¿Eh?—Pregunto la pelirroja acercándose peligrosamente a Allyson.
–¿No será que te vas a ver con alguien?—Dijo burlona Victoria ganándose la mirada desaprobatoria de la pelinegra. –Ayer te vi muy bien con Lucia.—A la pelinegra se le subieron los colores haciendo sonreír a Victoria.
—A ti también se te veía muy bien con Elizabeth.—Ahora fue la pelirroja la que se sonrojo.—Venga solo fue un beso nada que no haya hecho antes.—Hablo la pelirroja intentando fingir que nada pasaba. Allyson giro los ojos mientras negaba. –Eres todo un caso.—Murmuro la pelinegra terminándose de maquillar los ojos.
—¿Sabes que Elizabeth pensaba que éramos novias?—Dijo la pelirroja, el comentario hizo que Allyson dejara de prestarle atención a su reflejo y le prestara atención a la pelirroja.—Lucia también, pensó lo mismo.—La pelinegra se levantó y fue a sentarse junto con Victoria.—¿Le darías otra oportunidad a Elizabeth?—Dijo con cierta inseguridad la pelinegra. La pregunta hizo suspirar a Victoria mientras hacía una mueca de cansancio.—Realmente no lo sé.—Dijo pasando las manos por su rostro con frustración. –No te mates tanto la cabeza, Vic eres inteligente. Además estoy segura de que terminaran juntas.—Afirmo la americana, ganándose una mirada de sospecha de la pelirroja.—¿A qué te refieres?—Pregunto Victoria mirándola fijamente.
—Ah, no me refiero a nada, simplemente hacen una linda pareja y se nota a kilómetros que se aman, además si después de cuatro años, casi cinco se siguen amando de verdad están destinadas a estar juntas.—Dijo Allyson que después hizo una mueca—¿Muy cursi cierto?—Victoria echo a reír mientras asentía.—Demasiado diría yo. –
Después de unos minutos más la pelinegra abandono la mansión Harrison, esto puso a Victoria alerta ya que en tan solo una hora y media irá a su cita con Elizabeth. La pelirroja se estaba empezando a sentir nerviosas, y aquel cosquilleo se hizo presente en su estómago.
Victoria dejo salir un suspiro pesado.—¿Estaremos destinadas a estar juntas? –Dijo la pelirroja en voz alta.
Una hora y veinte minutos después ya Victoria se encontraba lista, bajo las escaleras y camino hacia el despacho para estar con su abuela mientras esperaba que Elizabeth llegara por ella. –Pero que hermosa.—Dijo la mujer mayor con una mirada orgullosa en sus ojos.—Gracias, mama A.—Dijo con cierta vergüenza la pelirroja.—¿Iras con Allyson a pasear? –Pregunto con curiosidad, Victoria negó. —Saldré con Elizabeth.—Dijo en voz baja el nombre de la castaña, la mujer mayor miro a Victoria con una sonrisa burlona.
ESTÁS LEYENDO
Pelirrojo Enredo (Editando)
Fiksi PenggemarVictoria creció tan rápido que ni cuenta se dio de ello. Juzgando a los demás sin conocerlos, protegiendo su corazón por una mala experiencia que tiempo a tras ocurrió. Estaba aterrada aunque no lo gritara, no lo demostraba por qué tenía que cuidar...
