Como cada mañana a la misma hora en que su padre comenzaba a entenar, Idris se dirijia a la casa de Nuria; habian pasado ya 3 meses desde su primer encuentro, aun estaba oscuro pero no tenia miedo, no despues de lo que Nuria le habia enseñado, era pequeña pero aprendia muy rapido, su naturaleza curiosa era una gran ventaja; como siempre al llegar Nuria ya le tenia listo el desayuno, pues decia que era lo mas importante del dia, asi tendria energia y estaria mas despierta.
-Justo a tiempo ¿fuiste precavida?
-Si, nadie me vio.
-Anda come tu avena, se va a enfriar.
-De acuerdo- dijo mientras tomaba el tazón y la cuchara- que haremos hoy Nuria.
-Seguiremos con lo de ayer.
-Agggg aburrido, mejor enséñame a usar la espada o el arco o las dagas...
-No primero debes fortalecer tu mente y después tu cuerpo, así que aquí tienes- le dijo mientras dejaba un libro en la mesa.
-Ash, de acuerdo- dijo tomando el libro de mala gana- ¿para que me va a servir esto?
-¿Para que? acaso quieres ser una bruta salvaje.
-NOOOOOO!!! pero es que solo los hombres leen thàlad.
-Y solo los hombres usan armas- le dijo dándole un coscorrón en la cabeza- la lectura te abre caminos que una espada no puede. Ni siquiera los vikingos eran tan brutos, si hubiera sido así, no hubieran gobernado varias generaciones. La fuerza bruta no vence Idris, las estrategias sí.
-Auch!!! esta bien, no dire nada más- dijo rodando los ojos- ¿dónde aprendiste tú a leer?
-Mi padre me enseño- dijo en tono serio.
-Y tu padre ¿dónde aprendió?
-Su padre enseñó.
-Y tu abuelo...
-Ya basta de preguntas, continua con tus estudios, si terminas de leer el libro te enseñaré algo nuevo.
-SIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!! al fin más acción- dijo dando pequeños brinquitos en su silla- ¿Algún día me contaras más de tu familia?
-Algún día.
Después de un buen rato, la niña había terminado de leer; era un libro donde se narraban las primeras historias de los clanes, la forma de gobernar y las costumbres sagradas que tenían; También de grandes guerreros y de los clanes más poderosos y los más pequeños.
-Thálad!!!!! ya termine... ya termine- decía la niña mientras de la casa hacia el riachuelo buscando a su maestra.
Nuria se encontraba en la orilla, sentada sobre una gran piedra, la niña le había preguntado por su familia y eso la dejo tratando de recordar las facciones de su padre, habían pasado muchos años y apenas recordaba algunas cosas, cuando escucho a Idris llamándola se levantó y le hablo para que se sentara con ella.
-Me alegra que aprendiste de lo que has leído- le dijo cuando se hubiera sentado a su lado.
-pues... yo... muchas cosas.
-no tienes remedio, ven levántate- dijo a la vez que ella se paraba- vez esa piedra de allí?
-cual la que esta en medio del agua?- pregunto Idris viéndola asentir con la cabeza.
-quiero que te pares en ella sin siquiera mojar un solo hilo de tu vestido.
-Qué! es imposible como se supone que lo haré?
-bueno ese es tu problema- dijo volviendo a sentarse.
Idris comenso a observar todo, no había ni siquiera algún árbol cerca para poder treparlo y acercarse, tampoco tenía alguna herramienta que le facilitara las cosas; vio varias rocas grandes en la orilla y penso que si podía rodarlas, podría hacer un camino y brincar sobre ellas hasta llegar allí; pero las piedras estaban muy pesadas y ni siquiera pudo moverlas ni un centímetro.
Después vio un pedazo de tronco que tal vez podría servirle de bote y remar con su mano hasta llegar a la piedra, pero al poner el pie en el tronco, este se hundió pues estaba podrido por dentro. se le agotaban las opciones y ver a Nuria mirándola fijamente no le ayudaba en nada.
Después vio un pequeño árbol, cuyas hojas se mecían ligeramente con el suave viento; era lo suficiente delgado como para partirlo usando su peso y suficiente alto como para alcanzar la piedra desde la orilla, así que sé se abalanzó ferozmente sobre el árbol, pero solo consiguió meterse un buen golpe y varios raspones al caer al suelo después del impacto.
La risa de Nuria resonaba con eco al ver a la niña estampándose de cara con el árbol; había adivinado todo lo que intentaba hacer con tan solo observar sus ojos, vio determinación y coraje para conseguir su objetivo y eso la hizo sentirse tranquila pues era un augurio de la grandeza de su valor. Al ver que se levantaba quejándose del golpe se dispuso a acercarse a ella cuando vio la sangre brotando de su frente.
-pero en que estabas pensando, mira nada más tendré que suturar esa herida- la regaño- espero que hayas aprendido la lección que sola te impusiste.
La niña lloraba por el dolor del golpe, pero no se dejó amedrentar por la mujer.
-pues es tu culpa, como se suponía entonces que llegaría a la piedra, volando?- dijo mientras se ponía de pies y dejaba que Nuria la llevara a la casa, seguramente le daría más de esas hiervas apestosas.
-y no se te ocurrió en quitarte el vestido y nadar en camisón hasta la piedra?
Idris se quedó pasmada, no podía creer lo que le decía.
-pues tu no me dijiste que podía hacerlo.
-Lógica, Idris usa la lógica, debes aprender a escuchar y comprender lo que oyes; yo te dije que no se te mojara un solo hilo de tu vestido, jamás te hice referencia de que tenias que conseguir algo con que cruzar. - vio como la niña se sonrojaba de la vergüenza, quiso acunarla en sus brazos pero la herida no dejaba de sangrar así que mejor la llevo adentro y la sento en una silla mientras buscaba la aguja y el hilo.
-Listo!!! ahora que le diremos a tu padre para que no te interrogue por el Chichón de la frente- le dijo una vez terminara de suturar y limpiar la cortada- solo se necesito un puntito y listo, pero probablemente te quede cicatriz.
-me ocultaré la herida con el cabello, total no es que me ponga mucha atención- dijo agachando la cabeza.
Eso le dolió a Nuria saber que Fergus estaba haciendo todo lo contrario a lo que Elinor le había pedido.
-Cuando termines tu entrenamiento ya veras que tu padre no volverá a tenerte en el olvido.
-De verdad lo crees?
-Por supuesto, ahora vamos que no quiero que te regañen ya debe estar por acabar el entrenamiento de los soldados anda ve y si tienes dolor mastica un trozo de esta madera- Idris observó la ramita que le daba Nuria en las manos.
-y recuerda lo que aprendiste hoy, las apariencias engañan, recuerda el arbol y siempre usa la loguica antes de actuar- le gritaba mientars la veia alejarse.
-Asi lo are, lo prometo- grito ella tambien alejandose de la casa de Nuria.
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CAOTICOS CAMINOS
Historical FictionEl laird Fergus MacGregor había accedido a los deseos de su antigua sirvienta Nuria y había criado a su única hija para ser la señora de su hogar, haciéndola jurar que no dejaría que nadie invadiera sus tierras ; confiaba en ella pero el rey tenia o...
