Capitulo 23

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EL sol aun no salía por completo, la bruma de la mañana acaparaba cada rincón del pueblo y del castillo; el clan entero había detenido sus actividades diarias para poder honrar al hombre que dedico toda su vida al bienestar de su gente. Las mujeres cortaron los últimos cardos que aun quedaban para hacer ramilletes con ellos y los hombres sacaron de sus baúles sus kilt mas nuevos; Finick, Nesser y Rolan los tres soldados mas leales y cercanos a los señores, se habían ofrecido a cavar y tallar ellos mismos la Tumba y la lapida que indicarían el eterno descanso de su Señor. A pesar del luto que guardaban todos los miembros del clan, ninguno se quedo sin hacer nada, todos ayudaban en lo que fuera necesario para que la ceremonia luctuosa se realizara.

En una de las habitaciones del castillo Sheela le hacia un sencillo peinado a Idris, quien había decidido vestirse como una dama; Kenna le había acercado un sencillo pero hermoso vestido en verde opaco, con una tira de tela del tartan de los MacGregor que pasaba desde su hombro izquierdo hasta enredarlo como un cinturón a la cintura de la joven y lo fijaba con un alfiler de tartan con el escudo del clan forjado en la cabeza. La mañana era fresca pues ya las hojas comenzaban a caerse convirtiendo el bosque y el prado en un hermoso campo dorado.

-Ya esta lista mi lady, solo queda esperar al sacerdote.-Dijo Sheela.

-Ya no debe de tardar, dijo que estaría aquí para cuando el sol haya salido por completo.- LE comento Kenna.

-Gracias, ahora vayan y vean que no falte nada- la voz de Idris sonó tranquila pero a la vez con pesar- Sheela dile a Nesser que merodee por el bosque a ver si hay rastro alguno de Thrazo.

-Enseguida miladi.

Ambas mujeres salieron del cuarto de -su ahora- señora mientras que Idris se quedo observando su reflejo en la tina donde se había bañado.; era tan parecida a su madre que la nostalgia le provoco un nudo en el pecho; no se sentía preparada para dar la cara a su clan y mucho menos lo estaba para lo que se le avecinaba.

-No seas cobarde- se dijo a si misma- tu puedes hacerlo, lo prometiste y lo vas a cumplir.

algunos minutos después otra criada le anunciaba que ya estaba el sacerdote listo para comenzar; con paso decidido Idris cruzo la puerta de su cuarto para enfrentarse al mundo sola.

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Thrazo contemplaba nostálgico a la gente del clan caminando rumbo al lugar donde los restos de su amigo descansarían; era una mañana fresca por el cambio de estación, así que llevaba puesta una capa con capucha, al igual que el el hombre que lo acompañaba. Casi llegaban a la muralla del castillo cuando diviso a Nesser montado a caballo. No tardaron en encontrase frente a el.

-Thrazo, que bueno que a regresado, lady Idris me había mandado a ver si usted andaba cerca, teníamos la esperanza de que llegara hoy.

Ewan al escuchar el nombre de su fierecilla comenzó a sentir la sangre corriéndole por las venas y el nervio acumulándose en su pecho, ansiaba tanto verla, pero la situación se había complicado ahora el debía respetar el luto que llevaría ella antes de mostrar sus intenciones.

-Nesser encárgate de que lleven nuestros caballos al establo, no es necesario atenderlos de inmediato; pueden esperar hasta que todo haya concluido.

-Si señor, miladi ya va caminando en el cortejo.

-Gracias- Thrazo comenzó a caminar seguido de Ewan, ambos en silencio y con paso constante hasta que llegaron al pie de la colina donde estaban tres tumbas y un enorme y hermoso rosal enmarcando las lapidas.

Ewan pudo posesionarse en un lugar estratégico, donde podía visualizar toda la escena completa, y sobre todo mostrar respeto a la gente y no importunar con su presencia, se quedo embelesado con la mujer que se encontraba parada frente al sacerdote, contemplando el cuerpo envuelto en telas de quien fue su padre, con el rostro entristecido y la mirada perdida; se veía tan hermosa y a la vez tan vulnerable, ya no parecía una chiquilla, su figura había madurado, sus rasgos se habían acentuado más y ya era toda una mujer; el ansío rodearla con sus brazos del mismo modo que había hecho cuando la vio llorar años atrás. Se sentía impotente por no poder acercársele, pero el también era un hombre con familia y sabia que en estos momentos el único que parecía infundirle fortaleza era el enorme hombre que se sitúo detrás de ella y que aparentemente le dedicaba algunas palabras, a pesar de que ella no lo miraba.

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