Hola a todos!! me disculpo por no actualizar seguido, no estoy en mi mejor momento en la vida pero sigo intentando salir a delante, traigo la cabeza hecha un mar de conflictos personales y laborales y no estoy rindiendo al 100, este capitulo tengo toda la semana escribiéndolo por lo cual les pido me tengan paciencia. no les prometo actualizar mas de dos veces en la semana, pero intentare no atrasarme tanto. los quiero y espero que les guste y no se note mucho mi fatiga mental.
este capitulo se lo dedico a todos ustedes los que me siguen fielmente. Igual con la historia de Ingrid tambien en proceso.
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Idris caminaba de un lugar a otro, tenia los nervios destrozados y sentía que en cualquier momento se rompería los dientes de tanto apretarlos. Su padre había tenido una fuerte recaída, la fiebre le había subido y no había podido controlársela; Tuvo que mandar llamar a la curandera que se encontraba de visita en el clan vecino y desde que había llegado no ha salido de la habitación de su progenitor.
-¿Por que nadie me dice nada?
-Tranquila mi lady, deje a la mujer trabajar- intento tranquilizarla Sheela.
-Es que ya lleva horas hay metida y NADA, ni una sola maldita noticia.
-Ese no es el vocabulario propio de una señorita decente Idris- le regaño Kenna.
-No me vengas con sermones Kenna, es mi padre el que esta dentro de ese cuarto- Dijo Idris señalando la puerta con su dedo índice.
-Lo sabemos mi lady , pero Kenna tiene razón, no gana nada con maldecir, mejor póngase a rezar para que su padre salga de esta- dijo sheela.
De pronto la puerta se abrió dejando ver a una anciana mujer, con la cara roja y la frente sudorosa -probablemente de hervir hiervas y hacer remedios-, la mujer camino hacia Idris y le acaricio dulcemente la mejilla.
-Mi lady su padre quiere verla, la fiebre bajo un poco pero me temo que no pasara de hoy, lo siento mucho- la anciana comenzó a alejarse por el pasillo del castillo, cuando Kenna la alcanzo. Ambas estaban conversando , pero Idris no les puso atención; intentaba digerir lo que le había dicho, sus ojos se llenaron de agua y compartió miradas de pesar con Sheela; esta la animo a entrar a ver a su padre.
-Vaya mi señora, su padre la espera- Con esas palabras Idris encontró un poco de valor y fuerza para despedirse de su padre.
Fergus estaba recostado con los ojos cerrados y la respiración un poco agitada, su piel estaba enrojecida por la fiebre y su barba húmeda por el liquido de los remedios que había tomado, en su semblante se podía distinguir cansancio y pesar.
-Te vas a acercar o vas a quedarte parada hasta que me muera- Idris salio de su transe y se acerco velozmente a un lado de la cama.
-Padre no diga eso, usted no va a morir- Idris sujeto su mano y se la beso.
-Seria un gran consuelo pensarlo hija mía, pero ambos sabemos que ya es hora- una ligera tos salio de su garganta.- ¿Thrazo aun no a vuelto?
-No padre, aun no- dijo la joven con voz temblorosa.
-Me hubiera gustado verlo; sabes es mi mejor amigo, crecimos juntos, el era mi escudo y yo su espada; el temible dúo MacGregor- volvió a toser- así nos llamaba la gente, temible en la guerra y temible para las madres de las jóvenes vírgenes.
Ambos rieron por la anécdota- ¿Acaso tengo alguna necesidad de saber lo sinvergüenza que fueron?
-No, no la tienes pero fue gracioso ver tu excepción.- Fergus abrió los ojos para enfocar su borrosa vista en su hija- Eres tan hermosa Idris, y tan testaruda.
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CAOTICOS CAMINOS
Historical FictionEl laird Fergus MacGregor había accedido a los deseos de su antigua sirvienta Nuria y había criado a su única hija para ser la señora de su hogar, haciéndola jurar que no dejaría que nadie invadiera sus tierras ; confiaba en ella pero el rey tenia o...
