dieciséis

100 10 5
                                        

Venus.

Desperté gracias a las caricias brindadas a mi espalda. Las manos de Harry pasaban de arriba a abajo y viceversa a lo largo de mi columna vertebral, amo que haga eso, se siente relajante.

Sonreí cuando besos inundaron mi rostro y abrí los ojos para encontrarme observar los suyos, que hoy lucían más claros de lo normal, y le di un beso en sus labios.

"Buenos días." Me dijo cuando nos separamos y sonrío. Me acomodé mirando al techo y me estiré, restregué mis ojos y un bostecé, gracias al hambre que sentía.

"Buenos días." Restregué mis ojos. "¿Qué hora es?"

"Son las 7, ¿dormiste bien?"

"De lo mejor, no dormía tan bien desde... nunca." Reí. "¿Sabes que es incluso mejor?" Lo miré otra vez.

"¿Qué?" Se acomodó en el cabezal de la cama, mientras me atraía hacia su pecho para comenzar a hacer caricias en mi cabello.

"Que estoy aquí contigo." Sonreí, mordiendo mi labio, sin poder evitar la noche anterior en que volvimos a unir nuestros cuerpos. "Sé siente correcto, aún sabiendo que está mal ¿sabes? Lo peor de todo es que no me siento como si estuviese haciendo algo que no debería hacer." Dije, incorporándome para sentarme sobre mis piernas para ver su cara mientras decía esto, sin pasar por alto la mirada que echó a mi pecho. "Pero por otra parte, no debería estarte haciendo esto a ti, porque no es..."

"Shh... estamos justo aquí porque yo también estuve de acuerdo con esto y cualquier cosa que pase, estaré allí sin importar la hora o circunstancia. No sé que es esto que tenemos, pero tengo certeza que va más allá de acostarnos y de besos, así que desde el momento en que nos conocimos hasta ahora y en un futuro, cuentas conmigo ¿de acuerdo?" Asentí y lo besé, sentándome a horcajadas de él. Sus manos recorrieron mi cintura hasta situarse en mis pechos, un gemido salió de mis labios cuando apretó uno de ellos y cuando todo empezaba a descontrolarse, mi barriga rugió, haciéndonos romper en carcajadas a Harry y a mi en medio del beso.

"Tu si que sabes romper buenos momentos, preciosa."

"Yo no." Reí, apuntando a mi vientre, dándole a entender que el bebé causó aquello. Él me miró sorprendido y llevó, inseguro de lo que hacía, sus manos a la zona pasando suavemente sus pulgares. Un atisbo de sonrisa apareció en su rostro, lo que me hizo a mi sonreír y posar mis manos sobre las suyas. 

"Ya vamos a darle de comer a mami para que estés tranquilo." Habló mirando a mi vientre, lo que hizo que mis ojos se cristalizaran. Edward no ha tenido un gesto así ni cuando nos dieron la noticia de que seríamos padres y ahora este hombre de quien probablemente me esté —no, ni un poco cerca de lo que realmente siento—, de quien me estoy enamorando frente a mi está preocupándose por mi y por la vida que está creciendo dentro de mi, sólo toca una fibra sensible. "Cariño, ¿por qué lloras?"

Ni me había dado cuenta que ya estaba llorando, pero no quería contarle lo de Edward, eso arruinaría la atmósfera de tranquilidad y necesitaba de ello ahora.

"Porque tengo hambre." Fue lo primero que pensé en decir mientras más lágrimas caían, pero después caí en la cuenta de lo estúpido que sonó aquello por lo que me ruboricé. La risa de Harry era melodía para mis oídos, amaba oírlo cada vez que lo hacía.

"Estás llena de sorpresas." Dijo y alargó su brazo para tomar el teléfono de la pequeña mesa que se encontraba a un lado de él. Intenté levantarme pero su mano libre me lo impidió mientras marcaba el número para llamar a la cocina. Una sonrisa maliciosa apareció en mis labios, una vez que comenzó a saludar y ordenar.

flaws | h.sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora