Capítulo 9: El paraíso

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- Sentí sus dedos salir de mi sentíamos la más hermosa unión de nuestros cuerpos de nuestra almas, un solo sentimiento, Amor.

- La mañana llego estaba nublado, y el frío se podía sentir en los huesos, el invierno se empezaba a sentir más fuerte, pero eso no lo sentíamos en ese habitación, dos cuerpos desnudos unidos, abrí mis ojos lentamente y me sentí feliz al sentir el cuerpo de Yulia sobre el mío, su respiración calmada y suave, no pude resistirme en tocar su cabellera negra, alborotada, deslice mis dedos suavemente , la sentí removerse pero no se levantó, sonreí me fascinaba verla así tan vulnerable, tan hermosa tan mía. aunque recordé que no le había retribuido lo que ella me hizo sentir, empecé a sentir algo de frio , la abrace para sentir su calor, ella abrió los ojos lentamente y me miro, con esos ojos llenos de un brillo especial, tan tierna, me sonrió.

- Buenos días mi ángel. Se incorporó y acerco su rostro al mío, apoyo sus manos en la cama y me miro.

- Ha sido el regalo más grande y maravilloso que me han dado. Me susurro en el oído, besándolo después y jalando mi lóbulo suavemente, no sabes cuánto te amo. Volvió a verme y no resistí tomar su nuca y acercarla a mí para sentir esos labios que me llevaban a sentir tantas emociones placenteras, ella sonrió, y empezó a dar besos en mi mejilla, en mi nariz contaba cada beso que daba.

- ¿Qué haces?.

- Estoy contando cada una de tus pecas. Reí

- Son muchas.

- Entonces estaremos aquí todo el día, agradezco lo que fuera que hiciste para que te dejaran en la tierra mi ángel conmigo. La mire tiernamente.

- Y tú eres mi diablito, que me vuelve loca. Atrape su cuello y con la mano la empuje para quedar encima de ella, la mire con deseo no pude contener morderme el labio sus besos me habían encendido.

- Ahora te toca a ti. Dije y empecé a besar su cuello, con pasión, succionaba, lamia y mordisqueaba su cuello baje hasta los hombros quería dejar tatuado mis besos en su piel, sin dejar ninguna parte que no fuera mía, ella se retorcía debajo me acariciaba la espalda haciendo círculos en ella, eso me estaba volviendo loca, seguí besando su clavícula, bajando hasta esos maravillosos y exquisitos senos, tome el derecho con mis manos acariciándolo suavemente mis dedos tomaban su pezón suavemente dibujando círculos en el mientras ponía mis labios en su otro seno, succionaba su pezón, lo lamia con la lengua y veía a Yulia tirar su cabeza hacia atrás agitada, se mordía el labio de placer, mordisqueaba su seno y fui por el otro haciéndole lo mismo, mientras apretaba suavemente el otro que estaba erecto, duro y rosado .

- oh Lena, sigue. Dijo entrecortado excitándome más. Seguí besando sus costillas, su estómago su ombligo, mis manos recorrían su figura delineándola suavemente , me detuve cerca de su falda, aun la tenía desabroche el botón y baje lentamente el cierre Yulia se levantó su cadera para facilitarme sacarle la falda la cual cayó en algún lado, vi sus bragas negras provocadoras, la sentí húmeda al tocarla.

- Lena. Dijo agitada, y arqueo su espalda al sentir mis dedos acariciando su intimidad, presione su clítoris y hacia círculos en ella excitándola y a mi enloqueciendo, gemía, saque sus bragas lentamente y acerque mi boca a su vagina lamiendo los pliegues de su intimidad, ella dio un pequeño grito al sentirme, besaba, succionaba y lamia si clítoris haciéndola estremecer, introduje mi lengua para sentir su esencia con su manos me presiono más contra ella empecé a seguir un ritmo lento con mi lengua entraba y salía, ella movía sus caderas con mi ritmo, mis manos acariciaban suavemente sus muslos de arriba hacia abajo podía sentir que ya iba a llegar al agitarse su cuerpo arque su espalda más y entonces lo sentí ese orgasmo que salía de ella que yo le había provocado dio un grito diciendo mi nombre, con victoria bebí su placer, sentí sus labios vaginales apretar mi lengua, la escuchaba respirar agitada cayendo en la cama , Salí y me acerque a su rostro. Bese sus labios aún tenía su placer en mi boca pero fue un beso suave nuestras lenguas se fusionaron, puse mi cabeza en su pecho escuchaba su corazón a un agitado pero empezaba a calmarse.

- Ha sido maravilloso, te estás volviendo una experta. La escuche decir

- Tú eres maravillosa y tengo una buena maestra.

- La práctica hace al maestro. Me miro pícaramente, Reí, la amaba, como a nadie.

- Tengo hambre. Dijo mirándome tiernamente, Reí

- También yo, pero solo tenía la comida de la cena.

- Podríamos salir a comprar algo.

- Mejor llamare para que nos traigan algo.

- Bien, aun me abrazaba trate de levantarme pero no me dejo.

- No podre llamar sino me dejas. Sonreí.

- No quiero que te alejes de mí. La vi hacer un puchero que me derritió. Le di un beso de pico y me levante camine hacia la puerta y volví a verla estaba ahí desnuda frente a mí, era tan maravillosa tenerla conmigo Salí hacia la mesa en donde habíamos cenado y llame a una pizzería la vi salir con la sabana envuelta.

- Ya vendrán en unos 20 minutos. Se acercó a mí y me tapo con la sabana.

- Hace frio, no quiero que te resfríes. Dio un beso rápido a mi cuello.

- Gracias por preocuparte, Sonreí Me sentía tan bien sintiendo su cuerpo con el mío.

- ¿De quién es este Lugar donde me trajiste secuestrada?.

- ¿Secuestrada?.

- Aja.

- Este es mi departamento, quería que el primer día estuvieras aquí, Tome sus manos que abrazaban mi cintura.

- Quiero que vengas a vivir conmigo. Ella me miro sorprendida.

- -Por favor me voltee a verla. – No me des una respuesta aun, solo quiero que lo pienses, te amo y quiero estar contigo.

- Que pasara con tus padres cuando, lo sepan, tus amigos. Me miro preocupada.

- Te amo y saber que tú me amas solo eso me importa. Sonrió

- Te amo, mi pecosa hermosa, mi ángel, mi novia, mi amor. Reí feliz y la abrace fuertemente.

- Hay algo que debes saber. Me aparte intrigada.

- ¿Qué?

- Yo ya te conocía de antes. La mire sorprendida.

- Tu madre Inessa.

- Mi madre. Dije con los ojos como plato.

- Que tiene que ver ella contigo, No me digas que la conoces del club. Me aparte de ella horrorizada.

- No, espera, no es eso, yo te conocí en una foto de una revista estabas con ella. Me calme.

- Eras pequeña, hace 2 años, te veías hermosa me enamore de ti desde ese día. Vi sus ojos con preocupación susto.

- Te sorprendí, debí decírtelo antes, lo siento, ¿estás bien?.

- SI, solo me alegra de que fuera eso odiaba ver la imagen de mi madre ebria en el club y dejándote billetes en las bragas. Seriamente Yulia no pudo contener la risa y me contagio, reímos por un largo rato. Escuchamos la puerta.

- Debe ser la pizza. Iré a abrir. Yulia me detuvo jalando mi mano.

- Espera, no puedes salir así. Me miro y me di cuenta que estaba desnuda, Yulia me puso la sabana encima y entro a la habitación me encantaba verla caminar así, sacudí mi cabeza para regresar a la realidad y cuando la vi cerrar la puerta saque el dinero y entreabrí la puerta dejando ver solo mi cabeza.

- Le traigo la Pizza.

- Gracias, aquí tiene. Dándole el dinero. El chico me miro extrañado y sonrió. Recibí la pizza.

- Gracias.

- Adiós. Cerré la puerta y Yulia salió de la habitación.

- Se ve deliciosa. Nos sentamos para comer la pizza.

- -Dime más sobre la foto. Yulia me contó sobre la foto y de cómo la había ayudado para salir de los problemas.

- Me hubiera gustado estar ahí.

- Estabas, pero ahora te tengo aquí conmigo y no te dejare ir. Tomo mi mano dulcemente acariciándola enlazamos nuestros dedos. Recordé algo y me levante.

- Ven. Tome su mano y ella me siguió hacia el baño, abrí la puerta, Yulia miro el lugar, estaba con velas aromáticas, las encendí, y vi la tina con pétalos de rosa, empecé a llenarla con agua caliente mientras ponía algunas sales en el agua, Yulia me miraba tiernamente, le sonreí.

- ¿Te gusta?

- Me encanta. Cuando se lleno tome su mano y entramos en la tina, nos sentamos para sentir el agua en nuestra piel, me puse detrás de ella mientras la abrazaba empecé a enjabonar su espalda suavemente deslizaba mis manos por su piel, sus hombros, su cuello, le iba besando su cuello, ella alejo su cabeza dejándome libertad para hacerlo, con mis manos enjabone sus senos haciendo círculos en ellos, la sentí gemir por sentirme, sus brazos sus manos.

- No aguanto más, Dijo se volteó y me beso con pasión, con deseo con lujuria, me mordía los labios, nos comíamos la boca, también la deseaba, ella abrió mis piernas desesperada y sentí como sus dos dedos entraban en mi haciéndome gritar besaba mi cuello, entraba y salía en un ritmo firme y rápido, mis manos en su espalda la presionaban contra mí, seguía su ritmo, excitante, frenético, arquee la espalda al sentir el ansiado orgasmo en mí, clave mis uñas en Yulia haciéndola gritar. Respiramos agitadas, salió de mí y me abrazo.

- Me vuelves loca. Dijo entrecortado.

- Y tú a mí.

- No quiero salir de este paraíso nunca.

- Tengo miedo apartarme de ti, quiero quedarme así contigo siempre. Tomo mi rostro con sus manos y puso su frente con la mía. El tiempo no importaba, nuestras diferencias, nuestras familias, amigos, Iván, Antón solo ella y yo, solo nuestro amor aunque sea una horas más. No sabíamos que sucedería al salir de ese departamento de ese paraíso que era nuestro. Nos abrazamos.
En el club Iván llego enfadado tirando las cosas de la mesa de su oficina. Masha entro.

-Esa maldita pe** se llevó a Yulia, la busque en casa de Annia y no llego.

-Ya sé quién es esa pelirroja. Iván se levantó mirando a Masha.

-Aquí está todo de ella. Le entrego un sobre. Él lo abrió vio las fotos de la cámara del club donde Lena se llevaba a Yulia, unos periódicos y otros papeles.

-Lena Katina, la heredera de los Katin. Iván reía perversamente.

-Llama a Annia. Ordeno. Masha se retiró.

Jodido DestinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora