7. ¿Mi abuela en tanga?

5K 322 137
                                        

Sigo afectada por Axen. Decir que estoy rota es poco para definir como realmente estoy. Siento que cupido en vez de lanzar una flecha, ha lanzado un martillo a mi corazón como si fuera una diana prehistórica. Aunque mis sentimientos por Axen habían cambiado en este tiempo, yo aún lo quiero al menos un veinte por ciento. Puede que sea poco pero saber que ya no voy a poder verlo como siempre me parte el alma. Tampoco es que sea una bruja sin sentimientos. Sigo sintiendo algo por Axen pero cuando estoy con Alan todo esto se me olvida con facilidad como cuando vas a la nevera a por algo y después no te acuerdas de a por qué ibas.

Tengo la vista fija en uno de los tacones que Halsey me había prestado, tienen un pequeño cierre que se ajusta al tobillo provocando una leve presión en este. Son preciosos pero presiento que me dolerán como mil demonios. Los tacones son una tortura para toda mujer en mi opinión. Para colmo, los tacones han sido inventados por un hombre. No voy a decir que no me hacen ver mis piernas más largas porque eso sería mentir. Me levanto de mi cama y doy una mirada rápida a Halsey que me observa con una sonrisa sincera colocando un espejo para que mire el trabajo que habíamos hecho juntas. El espejo enseña mi reflejo y mis ojos se salen de las órbitas. El vestido negro se ciñe perfectamente a mi cintura, resaltando las pocas curvas que poseo a mi edad. Encaje adorna la parte inferior del vestido dándole un toque...sensual pero lo que más me fascina es lo bien que queda el colgante que me regaló Alan. El chico tiene gusto, no lo voy a negar. Mi cabello ahora está suelto con ondas haciéndolo ver elegante.

—Me encanta—me volteó hacia Halsey quien mantiene su sonrisa plasmada en su rostro.

—Lo sabía, he hecho un buen trabajo—asiente dándose la razón—ahora solo un poco de maquillaje y harás que se les caiga la baba a todos.

—No, Halsey—niego—sabes que odio el maquillaje, prefiero verme al natural.

—Bueno, como tú prefieras—alza sus dos manos en el aire con derrota.

No tengo nada en contra de que las personas lleven maquillaje, al contrario, a veces las hace lucir espectaculares. Pero sé que una mujer se ve bien con y sin maquillaje, no necesita de productos para verse bonita. Es algo que aprendí por mí misma. Una mujer siempre será bonita lleve lo que lleve. Y siempre será así.

Halsey lleva un vestido rojo provocativo y se ve preciosa, ella lo sabe. Los nervios me carcomen por dentro. Alan está en la habitación de al lado esperando a que finalizáramos con esto. Alex dijo que ya nos veríamos con él en la fiesta, por lo visto va a venir acompañado de una chica. Halsey y yo cogemos nuestras cosas y salimos para golpear la puerta de Alan. Él mismo abre y mi boca se abre levemente con sorpresa. Una camiseta blanca resalta su cuerpo escultural. Tiene sus manos colocadas en los bolsillos delanteros de unos vaqueros negros. Su sonrisa brilla más que cualquier cosa, puede cegarte solo de verla. Mi sonrisa cae en cuanto mis ojos visualizan una caja de cigarros en su bolsillo. Alan se da cuenta y coloca una de sus manos en un intento de taparla.

—¿Vamos?—dice Halsey animadamente.

—Sí—contesta Alan cuando Halsey ya está dirigiéndose hacia la salida—siempre estás preciosa pero hoy te has lucido—me susurra en el oído provocando escalofríos en este. La sensación de tener sus labios tan cerca es increíble y producen una tentación inmensa.

Después de una media hora ya estamos cerca de la fiesta. La música alta empieza a retumbar en mis oídos. Un barullo de gente está en el jardín, algunos charlando con otros, otros dormidos en el césped, unos hablando solos y otros...espera, ¿qué? Mis ojos captan a un chico que reconozco perfectamente. Axen está totalmente ebrio hablando con una chica, corrijo, manoseándose con una chica. La escena me oprime el pecho, ¿tanto era lo que me amaba para irse con una chica así de rápido? Sin darme cuenta Alan estaba hablándome de algo, pero no puedo centrarme en eso cuando mi ex novio de menos de unas horas se está dando el lote con una. Alan se da cuenta de que no tiene mi atención y su mirada sigue la mía hasta donde está Axen. Me mira con ojos comprensivos. Como si entendiera perfectamente lo que siento. En menos de un segundo sus brazos están rodeándome con fuerza. Sin poder evitarlo mis brazos lo rodean. Él me comprende.

ALAN © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora