5. La pizza es mil veces mejor

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Doy largos pasos hasta acomodarme cerca de él, justo en su lado derecho. Contemplo su rostro destrozándome aún más. La sangre de su labio inferior no para de caer como cascada. Rozo con mi dedo su labio apartando un poco de sangre. Sin darme cuenta de que mi dedo está tiritando.

¿Axen le ha hecho esto?

Esa es la pregunta que tengo en mi cabeza pero debe ser más retórica que otra cosa. La curiosidad me está matando. No puedo creer que Axen le haya hecho esto, ¡solo lo conoce de unas horas! Qué habrán hecho para empezar esa pelea. Centrándome en Alan aparto el dedo que se había quedado helado en su labio.

—¿Qué ha ocurrido?—pregunto ahora mirando en dirección al suelo acariciando mis manos.

Tarda en contestar,—Tu novio ha ocurrido—suena molesto escupiendo un poco de sangre al suelo. Se restriega con su mano la sangre de su labio.

—Lo siento, yo...no sé qué le ocurre—subo mis piernas hasta mi pecho enrollándolas con mis brazos.

—Tú no tienes que disculparte—me levanta la barbilla con sus dedos para mirarle directamente a los ojos—¿Por qué eres novia de ese imbécil?

La pregunta me pilla por sorpresa y retrocedo un poco con la impresión plasmada en mi rostro. Definitivamente, no me lo esperaba. Me remuevo inquieta en el sitio y pienso en mi respuesta.

—No lo sé—me sincero, porque realmente sé que no estoy enamorada de él.

—Eres hermosa, ratoncita.

Vuelve a posar su mano en mi barbilla y acaricia mi mejilla suavemente. Cierro los ojos disfrutando de su toque. Siento algo en el estómago, un cosquilleo que no había presenciado nunca, mariposas revoloteaban chocando entre ella provocándome sensaciones que no puedo describir. Me sorprende lo que puede hacerme con su mirada, su tacto y su presencia. No podía creer que realmente Alan Brown me gustaba, así es.

No respondo a su comentario porque sé que si lo hago estropearé este momento y no quiero eso, no quiero que esto termine. Quiero hundirme en esos ojos azules, quiero respirar su aroma, quiero sentir su tacto, quiero estremecerme cada vez que está cerca, quiero a Alan conmigo. Miedo recorre mi cuerpo de solo pensar en que Alan se pueda ir de nuevo. Que me deje.

—¿Estás bien?—la voz de Alex nos hace sobresaltar a ambos y apartarnos a una cierta distancia.

Detrás de Alex está Halsey con los ojos abiertos como platos. Busco con la mirada si Axen está entre ellos pero no es así. Porque si llega a estar le meto una patada donde no sale el sol. Está claro que Axen es un imbécil como Alan decía. No puedo evitar sonreír ante las caras de preocupación de mis amigos, son ángeles caídos del cielo. Me levanto sacudiendo mis piernas para quitar el polvo del suelo que se había pegado en mi cuerpo. Paso las manos por mi indumentaria adecuándola.

—Sí, estoy bien pero creo que deberíamos ir a casa—afirma Alan poniéndose de pie y se puede ver que en su camiseta yacen pequeñas manchas de sangre provocadas por Axen.

—Estoy de acuerdo—concuerda Halsey saliendo de atrás de Alex para acercarse a Alan y examinar su rostro detenidamente.

Conteniendo mis comentarios para mi interior Halsey coquetea con Alan pero tampoco puedo culparla, no sabe nada sobre lo que siento. Alan le sigue el rollo y eso me molesta. Me embelesa y después va a coquetear con mi mejor amiga.

ALAN © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora