Capítulo 38 |Segunda|

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Clínica Privada Seúl

La habitación estaba silenciosa, siempre lo estaba, ni siquiera podía oír el aleteo de los pájaros cerca de los arboles junto a la ventana, pues estas debían estar cerradas por la protección de Jongin. Debía agradecer que Wu ZanFu había conseguido una habitación especial, y doctores y equipo especializado, para sostenerlo con vida.

Kyungsoo siguió observándolo con esperanza, su progreso era impresionante, pero aún no lograba despertar y eso era lo que más le perturba, el que nunca lo lograse.

Tenía los ojos hundidos y las mejillas huesudas. Era triste de ver, realmente deprimente, sus labios eran tonos rosas pálidos y secos. Parecía... lucía como si ya no tuviera vida.

De repente una lagrima traicionera surcó por su sonrojada mejilla. Daban algo de las 10: 10AM y no había probado bocado de nada, en absoluto, y su estómago le exigía por lo menos una barrita energética.

Cerró fuertemente los ojos, sosteniendo su mano, no quería dejarlo ni un segundo, su última operación no le había permitido verle esas dos últimas semanas lo extrañaba demasiado. Sentía, que si soltaba su mano, que si la soltaba... este se iría para siempre.

Kyungsoo se limpió el rostro con sus mangas, y se sentó en el espacio libre de la cama al lado del moreno, acaricio su mejilla con detenimiento y suavidad. Casi no lo percibió tiritar bajo su roce, sin poder controlarse repaso sus labios con sus dedos inclinándose poco a poco, sin ser consciente de que la máquina de pulso que iba conectada al moreno, advertía pulsaciones severas y prolongadas, y lo besó.

Esta vez, como desde hace mucho añoró, lamió el labio superior y jadeo al sentirlo en contraste con su lengua, como anhelaba que este regresara.

«Esta vez, es más fuerte..., me hace temblar por completo, puedo sentir su aliento invadir mi garganta y me enloquece. Pero no puedo reconocer de qué se trata. Eso me pone histérico. ¡Dios! Invade mi boca y no puedo moverme, intento corresponder a aquel beso, pero parece imposible. Eso me enloquece.

Lo intento, quiero despertar, pero es...»

El sonido de la maquina pitó en sus oídos y fue cuando Kyungsoo se alejó sobresaltado, lo primero que notó fue él; «30... 35... 50... 55» que dictaba en números verdes digitales insistentes y rítmicos, regreso pesadamente sus enormes ojos al chico tirado sobre la cama y de pronto, como si se hundiera en una piscina, divisó esos oscuros ojos marrones mirarlo con toda la atención.

El pelirrojo casi fue a dar de espaldas, lo único que pudo hacer fue gritar casi estrangulado por su garganta seca. — ¡Enfermer— pero, su chillido fue literalmente aplacado, y terminó siendo devorado, por la boca sedienta del nuevo chico despierto, quien no había dudado en tomarlo de la nuca y atraerlo a un nuevo y exquisito roce.

Kyungsoo gimió durante el beso por la mordida cariñosa que recibió en su comisura. Frunció el ceño, sintiéndose atrapado y confuso. La emoción golpeaba su pecho, tan fuerte que parecía romper sus costillas.

Jongin estaba despierto. Había abierto los ojos.

No era un sueño.

Cuando este se alejó para tomar aire, la puerta de la habitación fue abierta con violencia y una enfermera entró, pero, antes de que Kyungsoo pudiera darle espacio a la mujer, el moreno tendido lo sujetó de la mano impidiendo que se marchara.

-The Mechanic- |EXO|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora