Él es MI idiota

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Ya llevábamos varios conciertos en nuestra gira. Isaza y yo no volvimos ha hablar sobre lo que pasó en ese concierto. Pero los chicos si recordaron bien la apuesta. Todo el día me recordaban que me iba a tatuar.

-¿Ya elegiste lo que pondrá en tu tatuaje?- Preguntó Simón entre risas.

-"Amo a Isaza" seguramente.- Añadió Martín.

-Pondrá: Me cago en vuestros muertos.- Contesté.

-No te lo tomes así. Seguro que te quedará bien el tatuaje.- Dijo Villamil.

-La cagaste haciendo esa apuesta.- Soltó Isaza.- Sé como enamorarte.

-¿A sí? ¿Cómo?- Pregunté con sarcasmo.

-Con un sombrero, y siendo "achuchable"- Explicó.

-Idiota, antes me liaba con Pedro.

-¿Nuestro Pedro?- Preguntó Villamil.

-¿Hay algún otro Pedro?

-Oigan perros, tenemos que prepararnos para el concierto de esta noche.- Soltó Isaza.

Todos juntos fuimos hacia donde, esa noche, se celebraría nuestro concierto. Estaba realmente impresionada: era un lugar inmenso. Solo con imaginarme todas las personas que estarían escuchándonos se me gravaba una pequeña sonrisa en la cara. Nunca he tenido miedo a actuar en público ya que de pequeña hacía muchas obras de teatro y pequeños conciertos de piano a las marujas de mi pueblo. Sí, ya sé que hay diferencia de las marujas de mi pueblo a miles de desconocidos. Pero yo me sentía igual. Mientras admiraba ese monumento los chicos preparaban los instrumentos y demás. Me fijé que el escenario era más grande que normalmente. No tendría que estar pegada a Isaza cual lapa.

-Laura, tenemos que empezar las pruebas de sonido.- Dijo Simón.

Le seguí hacia el escenario. Agarré una guitarra cualquiera y me puse delante de un micrófono. No me gustaba mucho cantar en público, no por miedo, si no porque prefería no tener oyentes. Era raro. Bueno, toda mi vida en general es rara.

Empezamos ha hacer las pruebas de sonido. Cuando acabamos nos fuimos a tomar algo en algún bar. Yo, como había dejado el alcohol una temporada por obligación del médico, me bebí una Coca-Cola. Mientras que los demás se pidieron cervezas. Cabrones con suerte.

-¿Qué se siente al dejar el alcohol?- Preguntó Simón mirándome fijamente.

-Es horrible.- Respondí.

-El médico dijo que usted tiene los riñones de un hombre de 65 años.- Soltó Isa.

-Eso me da igual. Mientras pueda beber...

-Alcohólica.- Dijo Martín justo antes de beber un trago de su cerveza.

-Sois unos cabrones todos.

-Yo siquiera hablé.- Se excusó Villamil.

-Tu eres buena gente. Los demás no.- Le respondí mirando a Simón y Martín.

-Oye, ¿dónde está tu novio?- Preguntó Martín mirando a ambos lados.

Sabía perfectamente que se refería a Isaza. Ya me había acostumbrado a sus burlas. Yo también miré hacia ambos lados.

-Estará en el baño.- Dije mirando la puerta del baño de hombres.

-Voy a buscarlo.- Anunció Villamil.

-No se va a morir en la taza del váter.- Solté entre carcajadas.

-Pero se puede perder.- Dijo Martín.

Enamorada de ambosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora