Fin de la Gira, sentimientos despertados y nuevo familiar

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Hoy volvíamos hacia Madrid. Me daba un poco de pena acabar con la gira. Me desperté pensando que había madrugado, me puse una chaqueta y fui a desayunar con aires triunfantes. Pero no. Todos me esperaban ya desayunados y arreglados en el salón del hotel.

-Bon dia.- Saludé en catalán.

Todos giraron la cabeza confundidos.

-Que: buenos días.- Repetí girando los ojos.

-Buenos días.- Respondió Villamil.

-Hey.- Saludó Simón pegado a su móvil.

-Hola perr... Lau.- Dijo Isaza colocándose la gorra.

-Holi.- Soltó Martín con aires inocentes.

Me fui a cambiar. Después de una gira veraniega por Latino América solo deseas ir en bañador. Pero bueno, me puse unos pantalones cortos y un top de mi hermana mayor. Mientras me ataba los zapatos alguien aporreó la puerta.

-Laura venga, que perdemos el avión.- Exclamó Villamil desde el otro lado de la puerta.

Salí por la puerta. Villa estaba allí, de pié, esperándome. Le agarré de la mano y corrí lo más rápido que pude hacia el salón (del hotel).

-Nos vamos a matar.- Exclamó Villamil.

-Yo controlo.- Dije triunfantemente.

-Usted no controla ni su corazón.- Respondió.

Me paré en seco. Lo peor es que tenía razón. Le solté de la mano, la cual ya tenía roja de la fuerza que hice al agarrarle.

-¿Eso a qué viene?- Pregunté algo mosqueada.

-A que un día estás enamorada y al siguiente no. Me gustaría ayudarla en todo esto pero no se como.- Dijo abrazándome.

-Gracias...- Le agradecí felizmente.

-Estoy aquí por ti...

No amigos, no nos besamos. Pero si me pareció lo más dulce que había oído en mi vida. Tenía ganas de vomitar arcoíris en ese momento. Villa miró su reloj: Llegábamos realmente tarde.

-¿Y los demás?- Pregunté mientras salíamos por la puerta.

-Fueron al aeropuerto.- Respondió.

-Y, ¿por qué te has quedado?

-Ya te lo dije, estoy aquí por ti.- Dijo mientras subíamos a un taxi.

El taxista condujo lo más rápido que pudo. No me dió tiempo a despedirme de Miguel... Ya le enviaría un gmail o un Whatsapp. Al llegar al aeropuerto empezamos a correr. Pero un nivel de correr que ni Usain Bolt. Cuando por fin pudimos ver la gorra de Isaza empezamos a sonreír: después de cruzarte un aeropuerto entero corriendo se agradece ver una gorra.

-Isazaaa!- Grité con mis últimos alientos.

Isa se giró alarmado. Yo me tiré al suelo. No podía mover ni un dedo. Villamil se sentó a mi lado y empezamos a reír. Los demás vinieron corriendo preocupados.

-¿Están bien?- Preguntó Simón.

-No puedo mover ni las pestañas.- Dije sonriendo.

-¿Te hiciste daño?- Soltó Isaza con una preocupación típica de él.

-No.- Negó Villamil.

-Se lo pregunté a Lau.

-Tranquilo, príncipe azul.- Se mofó Martín.

-Estoy perfectamente.- Dije levantándome del suelo.

Cuando me levanté del suelo un timbre empezó a sonar.

Enamorada de ambosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora