22. capítulo

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La mañana llegó demasiado pronto. Damon la despertó haciéndola cosquillas, y ella gimió al movers,e cuando notó una punzada de dolor entre los muslos.

-Te prepararé un baño-ofreció él divertido.

-No tiene gracia, ¿sabes?

-Tú te lo buscaste, querida. Yo te ofrecí parar.

-Ofreciste ir a alimentarte de otra después de acostarte conmigo-respondió ella con los ojos entornados.

Damon la miró con fijeza.

-He estado semanas viendo cómo te sobaba ese idiota de Matt, Sam. Te aseguro que es mucho peor.

Ella le miró, arrepentida de su ataque de celos. Después de todo, no tenía ningún derecho a sentirse así.

-Para que lo sepas, no me acosté con él.

Damon sonrió con ironía.

-Lo he sabido todo el tiempo. Matt lo habría pasado muy mal si lo hubieras hecho, créeme. Voy a prepararte la bañera, desayunaremos y nos iremos ¿de acuerdo?

Ella asintió, triste por haber perdido la magia de la noche anterior.

Llegaron a casa de Sam al mediodía. Damon la acompañó dentro y saludó a sus padres. Luego, se despidieron en la puerta.

-Te llamaré-dijo el vampiro dándole un casto beso en la mejilla.

-¿Qué pasa Damon? ¿Por qué estás de repente tan frío?

La miró apretando los labios.

-Soy así, Sam, no lo olvides. Si algo somos los vampiros es fríos.

-¿Ahora vas a volver a ese papel? ¿Por qué? ¿Qué diablos ha ocurrido desde anoche?

-¡Anoche estaba desempeñando un papel, Sam! Tenía un objetivo y está cumplido.

-¿Y ahora tu objetivo es que te odie, Damon? ¿Por eso te estás portando así? ¿Por eso estás volviendo a ser el vampiro capullo?

Él la miró con frialdad.

-Ya te he dicho que no he dejado de serlo en ningún momento.

Sam se mordió el labio para contener las lágrimas.

-Bien, vuelve a estar solo, sólo tienes la eternidad por delante.

Se volvió para entrar en la casa.

-Volveré a Atrix enseguida. Si...si ocurriera algo, está Enric-dijo él a su espalda.

Sam no se volvió. No quería que él viera las lágrimas que corrían por sus mejillas.

-Te lo dije una vez. No necesito un vampiro que me cuide. Adiós Damon.

Entró en la casa sin mirar atrás.

Esta vez, también fue capaz de continuar su vida sin mirar atrás. Consiguió trabajo de camarera para el verano, salió con sus amigos y disfrutó lo que quedaba de vacaciones, aunque el vacío que sentía en su corazón no se llenaba con nada.

Cuando se reunió con Eve, al final del verano, ésta la miró suspicaz.

-Estás cambiada. Tienes una expresión distinta.

Sam la abrazó.

-Tú, en cambio, sigues teniendo la misma cara de enamorada. ¿Os va bien?

-Nos va tan bien que empiezo a pensar que podemos tener un futuro junto, Samantha.

-Me alegro mucho por vosotros. ¿Dónde está Enric?

-Aquí mismo-dijo el vampiro a su espalda-encantado de verte, Samantha.

Habían quedado en la casa de Damon, ya que Eve y Enric continuaban viviendo allí. A pesar del dolor que despertaban los recuerdos, Sam aceptó. Estaba decidida a superarlo, costara lo que costara.

Enric la besó en la mejilla. Hablaron del verano, del nuevo curso, de los planes de la pareja...hasta que en un momento de silencio, Sam reunió valor para preguntar a Enric si sabía algo de Damon.

-Sigue en Atrix. Pasó por aquí, después de estar contigo, el tiempo justo para despedirse y se fue a Atrix.

-Ya. Está bien, Enric. Gracias.

-¿Qué pasó entre vosotros, Samantha?-preguntó Eve-y no me contestes tú también que no es asunto nuestro.

La chica sonrió con tristeza.

-Digamos que...estuvo conmigo el tiempo necesario para asegurarse de que yo estaría bien y luego...se fue.

Enric y Eve se miraron.

-Díselo, Enric-ordenó la chica.

-Il est mon ami, cherie, je ne peux pas...

-Y ella es mi amiga, si no se lo dices tú, lo haré yo.

Enric la miró con expresión de enfado, pero acabó claudicando ante la firmeza de su novia.

-C'est bien. Siéntate Sam. Hay varias cosas que tienes que saber.

Cuando la chica se sentó, el vampiro empezó a hablar.

-Desde que Anette murió, Damon se dedicó a seguir a su hermano para evitar que siguiera haciendo fechorías. No me dejó intentar matarle, supongo que eso me ha salvado la vida, después de todo me sacaba 400 años-hizo una mueca-pero cuando Damon te conoció, hubo algo diferente desde el principio. Su expresión era la misma que cuando miraba a Anette...

-Steven dijo eso mismo-recordó la chica-no le presté atención, entonces.

-Es verdad. Damon se enamoró de ti en cuanto te vio por primera vez. Por eso, fue incapaz de no sellar el vínculo. Y por eso, estaba tan terriblemente celoso. Un vampiro vinculado es posesivo, un vampiro enamorado, también pero, cuando se juntan las dos cosas...es casi insoportable.

-Pero entonces...

-¿Por qué se ha ido? -Enric se encogió de hombros- está convencido de que tu vida será más feliz sin vampiros. Y él es consciente de todas las cosas que ha hecho. Te aseguro que perdí la cuenta en los 200 años que llevo con él de los vampiros, demonios, brujas y demás que ha matado...incluido humanos, claro.

-No se considera digno de ti-aclaró Eve.

-No puede decidir eso por mí.

-Bueno, Damon suele tomar todas las decisiones. Ha hecho todo lo posible para alejarte, desde portarse como un...capullo haciéndote chantaje, hasta montar la escenita con la criada en Atrix y ahora...irse corriendo. Pero, básicamente, Samantha, está enamorado hasta las patas de ti. Y le aterroriza ser rechazado o no ser capaz de hacerte feliz.

Sam se quedó un momento pensativa.

-Samantha ¿estás bien?-preguntó su amiga preocupada.

La chica levantó la mirada hacia el vampiro rubio.

-¿Me avisaréis si regresa?-preguntó.

-Eve te llamará. Yo estoy atado por una promesa, Samantha.

-Eso será suficiente, gracias.

SamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora