16.capítulo

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Al día siguiente, tras otra noche de insomnio, bajó a desayunar y encontró a Eve en la cocina. Sam fue directa al grifo y le abrió a tope.

-¿Qué haces?

-Impedir que nos oigan. Gracias por dejarme sola ayer con Damon.

-No lo hice adrede, Sam. Tuve que irme. Y no te preocupes, puedes hablar tranquila, no hay vampiros en casa.

-Pues la próxima vez llévame contigo, ¿de acuerdo?

-¿Te…hizo algo?

-No. No me hizo nada pero…estuvo a punto.

-¿Por qué le has hecho creer que te acuestas con Matt?

-Por que pasará tarde o temprano. Y, además, no es asunto suyo. Ya basta, Eve. Quiero mantenerme alejada de Damon lo más posible. ¿Puedes ayudarme con eso?

-La verdad es que, en este momento, lo más seguro para ti, es estar cerca de él.

Sam le lanzó una mirada de sospecha.

-¿Te está controlando?

-Tengo verbena. Sabes que no puede hacerlo.

-¿Estás segura?

-Por completo. Lo que digo es lo que pienso. Deberías apartar un poco a Matt, sería más seguro para él y para ti. Por Steven y por Damon. Traerle a casa no es buena idea.

-¡Estoy cansada de oír eso! No te preocupes, no volverá a venir. De ahora en adelante, seré yo la que vaya a su residencia.

La chica cogió su mochila y se dirigió a la puerta.

-¡Sam! ¡Espera! ¡No puedes irte sola!

Sam no se paró. Se dirigió a la parada del autobús justo cuando uno llegaba y subió sin esperar a que su amiga llegara.

Las dos primeras horas de clase pasaron con una lentitud insoportable. Antes de la tercera, Sam decidió que sería mejor tomarse un café e ir a la biblioteca. Salió de clase justo cuando todo el mundo entraba en las aulas. Se dirigió a la taquilla y cogió el libro que necesitaba. Cuando estaba caminando hacia la salida por el vacío pasillo, se dio cuenta de que no estaba sola.

-Eres una estúpida-la voz de Damon venía de su espalda.

Sam intentó correr, pero el cuerpo del vampiro la empujó contra la puerta de los lavabos cercanos, entrando en ellos y haciendo gritar a la chica que estaba dentro.

-Tú, fuera. No has visto nada-la ordenó Damon.

La chica salió de inmediato y Damon puso toda su atención en Sam, que intentaba soltarse del agarre del vampiro.

-¡Suéltame!

El chico la zarandeó.

-¿Soltarte? Te aseguro que en este momento lo que me apetece es atarte y darte unos cuantos azotes. ¿Por qué diablos te has ido sola? ¿Sabes lo preocupada que ha estado Eve hasta que hemos comprobado que estabas en clase?

-Estoy cansada de que todos me digáis lo que tengo que hacer. No acepto ni una orden más, Damon. Haré lo que quiera.

-La última vez que me dijiste eso te contesté que yo también, Sam. ¿Te acuerdas?

Sam volvió a forcejear al ver la mirada del vampiro.

-Te mereces un castigo por lo que nos has preocupado. Voy a morderte y alimentarme de ti.

SamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora