11. capítulo

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Sam se despertó al mediodía. Suspiró aliviada al ver que estaba sola en la cama, aunque, el ruido del agua de la ducha, la indicó que la paz duraría poco. Estuvo tentada de salir de la habitación pero, si algo había aprendido, es que no servía de nada huir de Damon. La dolía entre los muslos. Había perdido la cuenta de las veces que él la había despertado durante la noche para volver a hacerla el amor. Y no sabía cómo iba ahora a enfrentarse a él.

La puerta del baño se abrió y Damon, cubierto sólo por una toalla y con el pelo mojado salió de él

-Buenos días -la dijo al ver que estaba despierta.

-Hola -respondió Sam en un murmullo.

-Te he preparado un baño. Te vendrá bien para el dolor.

Sam se sonrojó y se movió hasta el borde de la cama, cubriéndose con la sábana. Damon se acercó a ella y la cogió en brazos.

-Suelta la sábana, Sam. No te hace falta. Si de verdad crees que te puede proteger de mí, es que no has aprendido nada.

Damon la llevó al baño y la metió en la bañera preparada con agua caliente y perfumada. Sam, suspiró sin poderlo evitar cuando sus tejidos se relajaron.

-Comeremos en una hora -indicó él-tienes tiempo de bañarte y vestirte con tranquilidad.

-No tengo hambre -protestó ella.

Damon la miró desde la puerta.

-No te escondas de mí, Sam. Si no bajas, subiré a buscarte.

El vampiro salió y Samantha se relajó en la bañera. Cuando, por fin, salió del baño, Eve estaba esperándola en la habitación. La chica la miró preocupada.

-¿Estás bien? -preguntó.

Sam asintió con la cabeza y Eve la abrazó.

-¿Te ha hecho daño? Enric dijo que no lo haría pero, te juro que, si te ha hecho daño, haré que le estalle la cabeza.

-Estoy bien, Eve.

-Bueno, teniendo en cuenta la maratón tienes que estar un poco dolorida.

-Muy graciosa-Sam hizo una mueca mientras buscaba algo que ponerse.

-La verdad es que no sé de nadie con semejante resistencia, ni siquiera mi Enric.

-Basta, Eve.

-¿Cuántas veces? ¿Cinco, seis?

-¡He dicho que basta! -gritó Sam con lágrimas en los ojos.

Eve la abrazó.

-¿Qué ocurre, Sam? ¿Qué te está pasando por la cabeza?

-Estoy tan confundida, Eve. Cuando llegué aquí estaba totalmente enamorada de Steven y, ahora, ni siquiera pienso en él. Sólo pienso...

-En Damon.

Sam la miró con sus grandes ojos muy abiertos.

-Tienes que ayudarme, Eve. ¿No puedes hacer...?

-¿Un hechizo para quitarte a un tío de la cabeza? ¿Crees que si pudiera estaría en este lío con Enric?

-Necesito volver a casa.

-Lo sé. Yo también tengo ganas. Venga, bajemos, antes de que Damon suba a buscarte y se encierre otra vez contigo en la habitación.

Sam la fulminó con la mirada pero Eve seguía riendo cuando llegaron al comedor.

-Vaya, ma cherie. Sí que estás contenta hoy -Enric sonrió a la bruja antes de besarla.

SamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora