14. capítulo

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Sam estaba ordenando sus cosas en el baño de la habitación que había escogido.

-No sé quién se ha pensado que es pero, si cree que me va a dar órdenes, va listo.

-Solo intenta protegerte Samantha. Estarás más segura aquí, en eso tiene razón.

-No te pongas de su parte, Eve.

-No estoy de su parte, pero…hará lo imposible para mantenerte a salvo.

-Y ¿quién me mantendrá a salvo de él?

-De eso tendrás que encargarte tú solita, amiga.

Sam decidió acostarse para levantarse al día siguiente y estudiar. No durmió demasiado, lo que no la sorprendió lo más mínimo. A las seis, se levantó cansada de dar vueltas y decidió salir a correr un rato.

El aire fresco de la mañana la despejó. Mantuvo un ritmo constante, no muy exigente y disfrutó de la música. En la zona de la residencia solía haber mucha gente corriendo a esa hora pero, por aquí, no se veía a nadie. Decidió salir del camino y correr por la orilla del río. Al llegar a un claro, paró a estirar un poco. Un empujón la lanzó hasta la mitad del cauce del río. El agua helada la paralizó por un momento y, con el agua por la cintura, luchó por ponerse en pie sin entender lo que había ocurrido.

Damon la contemplaba desde la orilla, apoyado en un árbol.

-¿Te has vuelto loco? -preguntó la chica indignada.

-¿Qué parte de: "Steven va a por ti, estás en peligro " no has entendido, Sam?

-¿Estás diciendo que no puedo salir a correr?

-No. Estoy diciendo que no puedes salir sola. Ahora sal del agua. Vas a enfriarte.

-No me da la gana. No voy a dejar de hacer lo que me gusta, Damon, te lo he dicho, tengo una vida.

-Una vida que mi hermano está empeñado en que sea corta.

El vampiro saltó y aterrizó en el agua junto a ella.

-No puedes salir sola. No puedo protegerte si no sé dónde estás.

-No quiero que me protejas. Tendré cuidado.

-No puedes defenderte de un vampiro, Sam. No puedes ni siquiera intentarlo. Ahora, sal del agua o enfermarás.

Sam le miró antes de echar a andar para salir del agua. En la orilla, Damon se quitó su chamarra negra y se la puso en los hombros. Caminaron hacia la casa en silencio.

En la puerta, él la detuvo.

-No vuelvas a salir sin avisar, Sam.

Sam se soltó del agarre del vampiro y le puso la chamarra en la mano. Después, subió directa a la ducha.

Cuando Eve y ella bajaron preparadas para irse Damon y Enric las esperaban.

-Enric os llevará a la facultad. Ah, y necesito tu horario.

Ella pensó en negarse pero, al final, metió la mano en el bolso y le dio la hoja con el horario de clases. Luego, salió de la casa y montó en el coche de Enric.

-Samantha... -empezó a decir éste cuando él y Eve montaron.

-No. No digas nada sobre él, Enric. No te atrevas a defenderle.

-Está bien. Solo...no hagas ninguna tontería ¿de acuerdo?

Sam no respondió. Enric miró a Eve y ésta se encogió de hombros preocupada.

El día de clases pasó muy rápido. Comió con Matt y quedaron para cenar esa noche. A las tres, cuando salió de la facultad, Damon estaba esperándola a la puerta. Con su aspecto, su ropa negra de marca y su porche, desde luego, no pasaba desapercibido. Cuando llegó a donde estaba él, la abrió la puerta y Sam entró rápidamente.

SamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora