capítulo 31

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Narra Carolina

Me encontraba en la casa de Agustín, dijo que cosinaria para mi y no pude negarme a tan existante propuesta.

C: por Dios Agustín...esto está delicioso! -dije probado de la rica lasaña que me preparo-

A: de verdad? -dijo con esperanza en sus ojos-

C: claro amor...-dije sonriendo-

A: como me llamaste? -dijo sorprendido-

Yo me reí por la expresión de su cara y continúe para hablar.

C: amor te dije.

Agustín se paró de la mesa y camino hacia a mi, con delicadeza tomo mi brazo haciendo que me parará y al quedar frente a frente estampo sus labios con los míos, en un beso lleno de deseo y lujuria.

A: quiero hacerte el amor Carolina, como nunca lo e echo -dijo con voz ronca-

Yo solo lo mire y en cuestión de segundos comenzo a besarme y con sus manos en mis muslos me cargo hasta su habitación donde con delicadeza me recostó sobre la cama.

Nuestros labios no se separaban bajo ningún punto hasta que Agustín comenzó a besar mi cuello y succionar mi piel con deseo a lo que yo gemí. Sin dejar de mirarme comenzó a desvestirse por completo dándome la imagen de su musculoso y bien trabajado cuerpo. Que hombre, pensé.

Agustín quedo solo en boxers y fue cuestión de tiempo para que el mismo me despojara de mi ropa dejándome en solo mi ropa interior. Su mirada de deseo recorría todo mi cuerpo hasta llegar a mis ojos.

A: joder Carolina...eres tan perfecta para mis ojos. -dijo con ternura y pasión-

C: besame Agustín - logré decir-

Sin perder tiempo hizo caso a mí petición y poco a poco, me empezó a desabrochar mi sostén lamiendo y chupando mis pezones. Yo gemia de placer y mi espalda se arqueaba con cada tacto que Agustín me brindaba.

C: Agustín....-dije en un gemido-

A: lo sé nena...

Comenzó a bajarme mis bragas y con su boca empezó a  lamer mi monte Venus donde y al instante me corrí. Con fuerza una de mis  manos apretaban las sábanas de la cama y la otra afirmaba con fuerza el pelo de Agustín acercándolo más a mi entrada. Cuando ya el orgasmo estaba por llegar Agustín se retiró de su posición y yo lo mire incrédula.

A: tranquila nena...pronto te are gritar de placer.

Sin esperar más con rapidez se desprendió de sus boxers y saco un condón para deslizarlo por su gran y ereccionado miembro. Agustín se acercó a mí y me beso haciendo que probara de mi misma.

Empezó a entrar con delicadeza en mi y se quedó un rato para que me acostumbrara al tamaño. En poco tiempo empezo a moverse de adentro hacia fuera con lentitud y yo gemia de placer.

C: ay Agustín...más rápido! -dije suplicante-

A: lo que tú quieras primor.

Agustín comenzó a embestirme con más rapidez y casi salía y entraba en fuertes movimientos.

A: vamos mi amor grita mi nombre! -dijo con deseo-

C: AGUSTIN! dios mio...- dije gritando-

A: vamos nena correte para mi mi amor!.

Cuatro, cinco y seis embestidas más y llegamos a nuestro orgasmo. Agustín se desplomó encima de mí y yo respiraba con dificultad.

A: dios mio nena -dijo sin habla- te amo tanto.

C: y yo ati mi amor - dije acariciándole la cabeza-

Agustín me rodeo con sus brazos y me beso.

A: duerme un poco nena ¿Si? -dijo con dulzura-

Yo me acomode y me sitúe en un profundo sueño.

Tu cuerpo es mio -Aguslina- Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora