Capitulo 4

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-Hola?

Son las seis de la mañana, creí que si me levantaba a esta hora alcanzaría a ver a mis padres, hoy es mi cumpleaños número cinco y antes de que salieran de viaje de trabajo hubiera querido estar un tiempo con ellos. No sé porque me extraña que esto pase, mi niñera siempre me ha dicho que desde que nací, en todos mis cumpleaños se habían ido de viaje, pero mi mamá me prometió que esta vez iba a ser diferente. Quería estar a mi lado si en algún momento la Diosa Ume venia y me elegía como candidata a su corona, ella sabía que este día es especial para mí y se fue, sin decirme nada.

No los juzgo, supongo que su trabajo se los pide, pero de todo el año puedo contar con una sola mano las veces que los veo, he aprendido a vivir y ser autónoma, a pesar de mi muy corta edad. Phue, mi niñera, bromea diciendo que prácticamente yo misma me cambiaba mis pañales, y siempre me recuerda que soy más fuerte de lo que creo. Salgo de la habitación de mis padres, y camino hacia la de Phue, ella esta enredada en cinta tratando de armar mi regalo, el cual probablemente sea un sweater.

-Hola muñequita, FELIZ CUMPLEAÑOS! - dice mientras retira cinta de su cabello.

-Gracias Phue, que es?

Me entrega dos paquetes, uno de mis padres y uno de ella. Abro primero el de Phue, es un juego para aprender a tejer, algo que había querido desde hace mucho tiempo. Le doy un gran abrazo y luego abro el de mis padres. La tristeza se apodera de mí al ver su contenido, es el mismo regalo que me han dado en los últimos tres años... un par de patines rosas. No me gusta patinar, no soy buena con los deportes, simplemente tomo el regalo y se lo entrego a Phue, ella ya sabe qué hacer.

-Lo siento preciosa, seguramen...

-No es necesario... Phue, gracias por tu regalo, tu si sabes lo que me gusta.

Ella se acerca a mí, y me envuelve en una bufanda enorme, hace mucho frio hoy, más de lo normal para ser Canadá. Tomo mi regalo y me voy a mi habitación, ahora si podre aprender a tejer. Me dejo llevar por las instrucciones, y luego busco videos sobre las partes que no entendí, me toma un par de horas hasta que por fin comienzo a tejer algo bonito, mis intentos anteriores eran muy malos. Siempre había querido aprender, mi sueño era poder hacer una prenda para honrar a la Diosa Ume, dejarla frente al portal por si algún día volvía a atravesarlo pudiera verlo y sé que sabría que fui yo, hoy por ser mi quinto cumpleaños quizá tenga el doble de suerte de que salga del portal y lo vea. Pero a pesar de eso, quiero poder hacer algo por Phue, ella siempre hace todo por mí, es como una segunda...o primera madre para mí. A lo mejor si me apresuro pueda hacer dos cosas.

-Enora.

La voz de mi padre suena por el altavoz. Tengo una forma de comunicarme con ellos vía internet tan pronto tienen tiempo hablan directo a la línea que siempre tengo abierta para ellos.

-Padre.

-Cómo estás? Feliz cumpleaños mi amor.

-Gracias...

-Enorita? -mi madre se escucha tímida - Oh cariño, feliz cumpleaños, lamento no haber podido cumplirte.

-No te preocupes, entiendo. Gracias por el regalo.

-Queríamos desearte lo mejor en este día cielo, diviértete. Debemos irnos. - Y con eso cierran la comunicación.

Han acabado con las ganas que tenía para tejer, salgo de mi habitación y voy camino a la cocina, tomo una taza y vierto cereal en ella con yogurt y frutas. Luego me siento junto a mi niñera y ambas comemos en silencio, pero dejó caer la cuchara y rompo a llorar. Ella solo me abraza y soba mi cabello mientras yo sigo llorando dolorosamente.

-POR QUE PHUE?! POR QUE NO PASAN ESTE DIA CONMIGO? QUE LES HICE?

-Enora, cielo, tu no hiciste nada malo, es solo que tus padres no la han tenido fácil estos años.

La miro confundida, no tengo idea de que me quiere decir. Ella reacciona y se da cuenta de que no sé de qué habla, se aleja un poco y termina su desayuno.

-Te gustaría salir a pasear? Si quieres puedes invitar a alguna amiga.

La miro aún más confundida, ella sabe que no tengo amigas y trato de no salir de casa, no me gusta el exterior, no me siento a gusto con personas a mí alrededor o en parques. Aún sigo llorando pero mi respiración es más tranquila, siendo las nueve y media de la mañana han pasado por mi tantas emociones que me han dejado exhausta; La tristeza de que mis padres no estuvieran, de que me dieran un regalo el cual jamás ha sido de mi agrado, la alegría de tener a Phue conmigo, la confusión sobre sus palabras, la soledad, pero más importante aún, los nervios de este día en el que quizá y si todo sale bien podre ser una de las candidatas a la corona de la Diosa Ume.

-Tratare de seguir tejiendo, discúlpame si te hice sentir mal Phu.

-Tú jamás me haces sentir mal Eno, si necesitas algún tipo de ayuda me avisas.

Salgo de la cocina y la veo moverse para limpiar los platos. Ella es muy alta, diría que como todo adulto, su cabello es rubio claro y sus ojos son grises. Su piel es muy suave y delicada, a pesar de vivir en un lugar donde debemos vivir abrigados, se las arregla para tener un bonito bronceado, lo más triste de ella es que con solo 30 años no ha conseguido jamás una pareja y he comenzado a preguntarme si será porque cuida de mí todo el día, todos los días.

Voy a mi habitación y retomo mi tarea, debo apresurarme por si la Diosa sale del portal. Me hace falta lana, pero se dónde la guarda Phue, así que corro hasta el closet de labores y lo abro, para encontrarme con todo tipo de materiales para manualidades. Lápices, telas, brillantina, pegantes, algodones, y muchas más cosas, pero la lana está en una de las cajas de arriba. Voy trepando como puedo hasta que puedo jalar la caja negra.

-Qué raro, creí que era amarilla. -y jalo tan fuerte que se cae, haciéndome caer también a mí.

Me levanto y me doy cuenta de que es la equivocada, esta caja contiene fotos, las cuales están esparcidas por todo el closet. En las fotos veo a una niña, más pequeña que yo pero no tanto, su cabello café claro es parecido al mío pero sus ojos son verdes y los míos cafés. Tenemos la cara parecida, pero ella cuenta con lunares en su barbilla, y se ve feliz, en otras, la misma niña está al lado de mis padres en un parque, luego en otra están de vacaciones, y en otras muestran navidades. La última foto que veo es de ella soplando las velas de su torta número cinco...

Todo me da vueltas y vueltas y escucho un fuerte trueno que retumba por toda la casa. Mi niñera asustada corre hacia mi habitación pero me ve arrodillada en el suelo junto a las fotos.

-NO! - grita.

En ese mismo instante suena otro trueno con una hermosa melodía: El portal se ha abierto, la Diosa ya viene.

Sigo sujetando la foto cuando Phue llega a mi lado y trata de recogerlas todas.

-Quien es ella...? Porque mis padres...?

-ENO LO SIENTO!!! - y comienza esta vez a llorar ella - Ella, es que... bueno ella...

Quedo cegada por la esfera brillante que atraviesa la cocina y flota frente a nosotras, mi sueño esta cumpliéndose, ella está aquí por mí. 

La Corona de la DiosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora