Capitulo 10

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5 años después.

Me encanta estar en la biblioteca, es amplia y está a rebosar de libros. Desde que llegue a este mundo por medio del portal, se ha convertido en mi lugar favorito del templo de los sabios, a pesar que a veces se encuentre cerrada debido a que la Diosa estudia también allí. El templo no solo cumple la función de lugar de estudio y entrenamiento para nosotras cinco, es también nuestro nuevo hogar, al llegar, la Diosa nos solicitó entrenar cada día a partir de ese momento, nos entregó una habitación para cada una, y llaves de la mayoría de las puertas, los guardias nos hacen reverencias con sus cabezas mientras pasamos frente a ellos, tenemos doncellas que nos ayudan con nuestras labores y nunca nos falta nada. Somos consideradas prácticamente Diosas, algún día una de nosotras lo será realmente.

Me encuentro sentada en un sillón acolchado, mientras observo como Baika (mi anunciadora y ahora protectora) revolotea por todo el lugar buscando un libro que leer. Mi entrenamiento favorito es este, el mental, puedo pasar horas y horas leyendo y aprendiendo no solo de la historia de este mundo sino también de todo lo que eso conlleva. Falta poco para la hora de desayunar, y supongo que las demás estarán aun durmiendo, me propongo terminar el libro antes de que la campana suene, pero alguien entra a la biblioteca ruidosamente y hace que Baika suelte el libro que lleva con ella, cayendo sobre la cabeza de quien entro.

-BAIKA! –Grita una voz frente a la puerta de la biblioteca.

Cerré el libro y me apresure a ayudar a quien Baika lastimo por error, pasando frente a pilas de libros, sillones regados alrededor de la sala, y casi haciendo caer a una de las doncellas de la biblioteca.

-Enora, puedes decirle a Baika que tenga más cuidado, casi perfora mi cerebro. – Una muy enojada Galatea me reprende cuando me arrodillo frente a ella y la ayudo a levantarse.

-Galatea, eso no es posible con un libro, además tu entraste bruscamente y la asustaste primero. – Digo calmadamente mientras mi hada se sienta en mi hombro ofendida por el comentario de Galatea.

Lika revolotea alrededor de Galatea mientras busca con sus sensores si está herida de gravedad, la personalidad de nuestras anunciadoras es muy parecida a las nuestras, Baika es tranquila y procura mantenerse al margen de los conflictos, mientras Lika es dramática y le gusta discutir con las demás. Galatea le toma un tiempo, pero al final cede y ofrece disculpas haciendo que mi anunciadora sonría de satisfacción.

-No vine por gusto propio, Altaira ha pedido que estemos las cinco juntas, y me pidieron venir a buscarte así que vamos.

-Por qué nos pide una reunión tan temprano?

-Temprano? Chica son las tres de la tarde.

Estoy petrificada en mi lugar, aun arrodillada. No creí que fuera tan tarde.

-No me llamaron para comer? Que malas... - Mi voz es de resentimiento aunque Galatea sabe que es broma.

Caminamos por los pasillos, encontrándonos con varios guardias y doncellas, salimos al jardín y entramos en el coliseo. Una vez allí, vemos a las otras tres en una acalorada conversación, Idara está un poco alejada de ellas pero no lo suficiente para no formar parte del grupo. Al vernos, Chariot agita enérgicamente sus brazos de forma graciosa para saludarnos, mientras Altaira agita la mano y nos indica que nos acerquemos a ellas, Idara solo baja la cabeza avergonzada lo cual es una muestra cordial de saludarnos.

-Ahora sí, que es lo que pasa? – Galatea se ubica al lado de Altaira.

-Tenemos una misión, la Diosa Ume nos solicita en el salón del trono.

La Diosa no siempre está en este templo, ha estado cuidando los demás todo estos años, y rara vez la podemos ver, es por eso que a todas nos deja sorprendidas que nos esté citando. Una anunciadora, que no es de nosotras se aproxima y nos muestra el camino; ya es hora de entrar al salón. Las cinco caminamos silenciosamente, una al lado de la otra, se siente el ambiente tenso e incluso Chariot se encuentra en silencio. Al llegar los guardias tocan las puertas y al recibir respuesta del otro lado nos permiten entrar, dejando las puertas abiertas de par en par. En el centro del salón, un gran trono se encuentra vacío, atrás de este la Diosa esta con su traje de guerra tocando su orbe con la mirada perdida en este, una luz la rodea y la sensación de calma nos invade a todas. Su traje esta rasgado, una armadura que cubre su cuello y pecho, y llega hasta la cintura, para luego dar paso a unas aletas que llegan hasta sus muslos del mismo material, debajo de estas, lleva un leotardo negro que cubre parte de sus muslos y del interior de las aletas salen largos trozos de tela con hermoso encaje. Sus pies están cubiertos por el mismo material dejando solo sus dedos al aire libre, su cabello suelto llega hasta el suelo y cada vez se ve más y más blanco. Tiene una belleza impresionante, incluso cuando lleva ropa de guerra o ceremonial.

-Bienvenidas – su voz suena por toda la sala – Las esperaba, por favor siéntense.

Mientras ella camina hacia nosotras, nos sentamos en el suelo esperando que la noticia que nos vaya a dar llegue pronto y así poder respirar nuevamente con calma, no me había dado cuenta de que contenía la respiración.

-Sé que se preguntan el por qué las cite a las cinco aquí, pero debo decirles esto en persona y no por medio de los sabios.

Hace una pausa y agita su mano a un costado de ella, haciendo que cinco esferas del tamaño de una manzana aparezcan de la nada. Son grises, no tienen nada de llamativo y no se ven diferentes a una bola de hierro.

-En tres días deberán cumplir una misión, para lo cual deberán ir solas. Yo no podre ayudarlas, ni sus doncellas, ni los guardias ni los sabios, solo podrán ir con ustedes sus anunciadoras. Pero lo que sí puedo hacer es guiarlas y darles esto para que su misión sea más fácil, quiero que entiendan que esto no es un entrenamiento ni un simulacro, ya es hora de que demuestren su valor como candidatas.

"Deberán salir de aquí con sus anunciadoras y con estas esferas, llegaran al portal y allí sabrán que hacer, pase lo que pase deberán ir las cinco siempre juntas, resolverán esto yo lo sé. Necesitan de todos sus conocimientos y habilidades para llegar al destino, sus doncellas ya tienen sus trajes con los que partirán están dotados para sus necesidades, así que coman y descansen lo que necesiten, mañana las veré para revisar su entrenamiento físico."

Diciendo esto, devolvió su orbe y se marchó, dejándonos con la cabeza dándonos vueltas y vueltas con sus palabras.

¿ De qué trata esto ahora? ¿Qué debemos hacer? 

La Corona de la DiosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora