La energía oscura que Galatea expulso debe ser suficiente por ahora, mi objetivo era lograr que liberara su resentimiento y rabia en este entrenamiento. Cuando comenzó a mirarme fijamente, sus ojos estaban negros, sin brillo y casi muertos, estaba a un paso de cruzar unas puertas para no volver jamás. Al momento de confrontarla frente a las demás, su gélida aura fue la que me demostró que estaba cambiando en su interior, la energía blanca con la que llego hace años atrás desapareció prácticamente de un día para otro. Temo un poco dejarla de ahora en adelante sola en misiones, que si discute con las otras candidatas vuelva a llenarse de ira y de dudas creando nuevamente una energía oscura. No he dejado que se la lleven al centro médico, pues para eso tendrían que pasar frente a Enora e Idara, la idea no es alentadora en vista de lo nerviosas que están y lo mal que se ponen cuando ven a sus amigas pasar en ese estado. Por otro lado, sino ven que Galatea pasa por frente a ellas, podría ser peor, esto está saliendo más complicado de lo que esperaba sinceramente.
-Alteza, desea que lleve a la Srta. Galatea con las anunciadoras? – Un guardia me sobresalta con su tacto.
-No, no es conveniente, creo que es mejor dejarla descansar aquí. –Acto seguido tomo la mano de ella y siento el calor volviendo a su cuerpo.
Ahora solo es cuestión de terminar el entrenamiento con Altaira y Enora; una de ellas dos tiene el Don de ver el futuro lo cual será muy útil en el alto mando. Para mi sorpresa, las dos están tumbadas en el suelo, con los brazos abiertos y mirando al cielo, tienen su mirada fija en las nubes que pasan suavemente con la brisa y por un minuto me permito cerrar los ojos y tumbarme como ellas. Hace mucho tiempo no hacia esto, siempre he estado corriendo, luchando, protegiendo y sufriendo, desde mi catastrófica coronación como Diosa mi vida cambio hasta el punto que he olvidado la tranquilidad; tradición que será heredada por una de ellas.
"ES TU CULPA"
Abro mis ojos de golpe... no quiero recordar las palabras de ella. Ambas chicas siguen a mi lado solo que ahora han caído en un sueño, esto me hará más fácil el trabajo de no dar explicaciones sobre Galatea. Muevo un poco a Enora y esta al abrir sus ojos ahoga un grito, yo pongo mi mano sobre su boca para que no levante a Idara y le hago señas para que me siga.
El trayecto hacia el salón es más calmado con ella, viene bostezando varios pasos detrás de mí y limpiando sus ojos con sus mangas.
-Enora, quiero que me demuestres tu resistencia. – Digo a tiempo de que las puertas se cierran.
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Enora
-Mi resistencia?
-Sí, ya lo veras.
-Qué debo hacer? Correr?
-Algo así, sé que mentalmente eres excelente. Pero ahora correrás conmigo y deberás esquivar obstáculos, desafiarte más de lo que has hecho. No te pido que llegues de primera, pero sí que hagas lo mejor que puedas.
Esto no lo esperaba. Creí que iba a tener que pelear contra ella, o un simulador. Si es así como mis amigas perdieron el conocimiento eso significa que no será fácil.
-Estas lista?
Mi traje es cómodo, es pegado al cuerpo con mangas largas hasta las muñecas, y es un poco más corto que el de Chariot, siempre me ha gustado su color blanco hueso, porque no es tan brillante. Podre correr fácilmente y hacer movimientos sin ver afectada mi velocidad por culpa del traje, lo único que me preocupa un poco son mis pies, creí que al ser un combate el ejercicio de hoy no tendría que usarlos. Nos permitimos estirarnos antes de comenzar, ella lo hace muy elegante, su cuerpo es tan esbelto y su traje tan ajustado que realmente la hace ver muy hermosa, yo en cambio aun soy muy pequeña y en formación pero ojala algún día sea tan bella como ella. Unas indicaciones más y juntas nos ponemos en la línea de salida que está marcada a las afueras del salón. Idara agita su mano como saludo, un poco confundida.
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La Corona de la Diosa
FantasyCinco niñas, dos mundos, una Corona. Cada cierta cantidad de años, un proceso de eleccion toma lugar en ambos mundos. La Diosa debe atravesar el portal para elegir del mundo mortal a cinco candidatas que se formaran para llegar a ser la sucesora de...
