Capitulo 16

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Estoy muy satisfecha con los resultados de las primeras dos candidatas, ambas han adquirido en estos años unos poderes considerablemente buenos, pero el despertar de los Dones es algo que no esperaba hasta sus quince años o quizá un poco antes. Tener aquakinesis y Pyrokinesis son unos de los poderes más difíciles de controlar y obtener, tomara años entrenarlas para su dominio total sin afectarlas. Uno de los rayos proyectados por Chariot alcanzo mi pierna derecha, afortunadamente no fue grave. Tendré que preguntarle a Lyher porque despertó el rayo y no el fuego.

Las tres candidatas restantes están ahora ubicadas en diferentes áreas del coliseo, Galatea sigue reacia, Enora observa atentamente la puerta por la cual Altaira y Chariot fueron llevadas e Idara esta arrodillada meditando o eso parece. Toso suavemente para captar su atención y todas acuden a mi llamado, con ojos expectantes y llenos de angustia.

-Se lo que piensan, recuerden que leo sus pensamientos por más que no quiera –Digo tratando de no sonar fría – Ellas están siendo revisadas y atendidas por todas las anunciadoras medicas de Elite, cuando terminen ustedes ellas volverán.

-Qué clase de revisión es esta? –Galatea es quien habla alzando su voz – Dos de nuestras amigas han salido inconscientes de la práctica, ambas son bastante fuertes y poderosas y usted no ha sudado siquiera. Sé que es extremadamente superior en poder, pero...

-Galatea, no seas grosera – La riñe Enora.

-No estoy siendo grosera, no te das cuenta de que ellas han sido noqueadas?

-P-pero... ellas se van a recu-cuperar, cierto? –Idara está a punto de llorar, se ve en sus ojos aguados.

-Lo harán, es solo que se han excedido, nada de qué preocuparse.

-Eso dice usted Alteza, pero yo no entrare a su revisión para quedar como ellas.

Galatea esta emanando frio de su cuerpo, tenía pensado revisar a Enora, pero en vista de que quizá sea ella quien este corrompiendo su alma, lo mejor será detenerla lo más pronto que se pueda, y sé que lo que diré hará que explote en batalla.

-Entonces más te vale demostrar que mereces estar aquí.

Mis palabras fueron más fuertes de lo que pensé, ella ha quedado con la boca tan abierta que diría que se desencajo, sus ojos botan chispas de furia y el color rojo de su cara bronceada me da a entender que he logrado lo que quería; enojarla. Las otras dos candidatas están con los ojos tan abiertos como platos, y por cómo se muerden los labios diría que están dudando si detener o no la conversación.

-Galatea, hablas sin saber lo que realmente pasa, yo jamás haría algo que las lastimara a ustedes o a cualquier humano. Te pido que sigas el entrenamiento, de lo contrario las medidas serán drásticas.

-Usted no debe pedir tal cosa, lo que usted diga es una orden Alteza - Dice con desdén en su voz y una mirada filosa se clava en mi. 

-Si así lo consideras, entonces te ordeno que me acompañes al cuarto de revisión. -  Digo alzando un poco mi menton demostrandole que no me afecta su mirada.

No me gusta usar mi tono de autoridad con ellas, sé que no soy muy afectiva con las cinco desde que llegaron a este mundo, y lo hago es para evitarles riñas, tener una favorita o demostrar bastante cariño a una puede llevar al desequilibrio. He aprendido a quererlas a mi manera, son como hijas con las cuales no me puedo encariñar. Galatea sabe que será castigada sino cumple con mi orden, ya varias veces en el pasado lo vivió, sus ojos son tan sinceros que puedo entender que su cerebro está reviviendo los castigos. Sin separar sus ojos de los míos, avanza hasta llegar a mi lado y la invito a seguir el camino, sus pasos son fuertes y decididos, su aura está enfriándose y haciendo más lúgubre. Al llegar, gira sobre sus tobillos y hace una reverencia exagerada, para terminar con una sonrisa sarcástica.

La Corona de la DiosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora