-Alteza, está usted segura de que quiere seleccionar a las cinco candidatas tan pronto? No quiero cuestionar su decisión, pero como protector suyo y del templo azul mi deber es rectificar todas sus elecciones.
Kjaun es tan cauteloso que suele exasperar hasta al más pacífico de todos nosotros. Llevamos prácticamente más de medio día hablando con los sabios y el trono, por más lleno de cojines que este, comienza a incomodarme. He contado cuantas líneas de vejez tienen todos los sabios, he comparado sus facciones una y otra vez, incluso he llegado a imaginar cómo debieron de ser cuando eran jóvenes, todo esto mientras la eterna discusión de los pro y contras de elegir a las cinco niñas se lleva a cabo. Kjaun, lleva su más hermoso traje ceremonial color azul marino, que contrasta con su tez bronceada y cabeza calva, sus ojos son grises y es el más regordete de todos, a pesar de eso transmite confianza a todos con su voz y forma delicada de moverse.
-Sabio Kjaun, entiendo sus preocupaciones, entiendo la de todos. Pero no seguiré discutiendo algo que he decidido desde hace mucho tiempo. Como Diosa que soy, mi deber es proteger a todos; ambos portales y lo que ellos contienen, por eso tengo muy claro cuáles son mis límites y hasta donde puedo llegar.
Todos quedan mudos ante mis palabras, nadie debe volver a cuestionarme después de lo que he dicho, hacerlo sería ir en contra de la autoridad y su castigo es la muerte. Hacen una reverencia en mi dirección, se levantan de sus sillas lentamente (supongo que sus cuerpos así como el mío ya está cansado) y se dirigen al salón de los Sabios Pasados a preparar todo para la nueva elección.
Me permito levantarme del trono y tomo mi orbe que está situado en el medio del gran salón. Al sentir mi presencia, el orbe comienza a girar en mis manos, gracias a él puedo saber si ambas dimensiones están bien o necesitan ayuda, también hace al tiempo de escudo en el templo de los Sabios Pasados el cual uso como hogar. Es pequeño, mide casi veinticuatro centímetros de altura y es transparente, su recubrimiento es de plata con pequeños zafiros incrustados, me ha acompañado desde que atravesé el portal cuando tenía cinco años, y entre por primera vez a este mismo salón. Últimamente, recuerdos de lo que sucedió todos estos años desde que llegue a esta dimensión han golpeado mi mente y fue gracias a eso que tome la decisión. Mi última batalla por proteger el portal acabo casi conmigo, a pesar de tener una recuperación instantánea, desde ese día todo se ha vuelto más difícil. Mi cuerpo sigue débil, mis poderes también, mis armas me pesan, haciendo que gaste más energía de la que tengo y duerma para recuperarme más de lo debido. Si ambas dimensiones se enteran de que estoy muriendo, y que no estoy en condiciones de protegerlos; siendo además que no entrenare a las elegidas a tiempo, entraran en pánico y ELLOS se harán más fuertes.
Mi orbe vibra en mis manos y me acerco al trono, mi vestido está empezando a fastidiarme, hubiera preferido venir en un traje más sencillo, o en mi traje de batalla (es el más cómodo para mi) pero sé que eso haría que los Sabios pensaran que no estaba completamente decidida. Me cuesta mucho respirar, mis heridas no han sanado del todo y no puedo enviar energía para que se recuperen en estos momentos, la necesito para atravesar el portal más adelante y traer a las niñas. El orbe sigue vibrando, y con mi mente lo tranquilizo, telepáticamente lo envió a su sitio, a que siga protegiendo los mundos, tomo un gran respiro y vuelvo a sentarme en mi trono, hoy estoy muy detallista, he visto que han cambiado mis cojines mientras estaba sosteniendo el orbe lejos del trono, ahora estos son blancos, amarillos, y grises. Combinan con mi vestido, la parte superior del cuello es en forma de V, dejando al descubierto mis hombros y cuello, y cae suavemente por mis brazos, bajando ajustadamente por mi pecho, y dejando mi espalda al descubierto. A partir de la cintura, varias capas de tela caen y encajes blancos salen por los pliegues, es bastante esponjoso y todo es de color blanco con figuras de color dorado. Llevo guantes hasta los codos, y zapatillas de tacón alto, mi cabello está adornado por mi corona de oro bastante sencilla en apariencia, pero tan pesada que cualquiera no digno de ella, podría perder su cabeza por su peso. Este vestido ceremonial no es mi favorito, pero debo admitir que es hermoso.
Mientras sigo observando los cojines y mi vestido, entran los Sabios, con cara de cansancio y veo un destello de derrota en sus ojos.
-Amada Diosa Ume, los Sabios hemos decidido aceptar su petición y prepararemos todo para que las niñas sean elegidas dentro de un año mortal – Jyata habla quedadamente.
-Gracias a todos por entender, pero un año es mucho tiempo, debo entrenarlas lo más pronto posible, mañana si es preciso, ya les he contado de mi condición...
-Entendemos alteza, pero también debemos capacitar a las niñas para atravesar el portal, hacer un cambio de inmediato a las reglas no está permitido y usted lo sabe, majestad.
Lyher, el primer sabio, tiene razón. A pesar de que está estipulado de que cuando las niñas cumplan cinco años tienen todo un año para ser elegidas y prepararse para atravesar el portal, tanto física como mentalmente. Lyher es muy delgado, sus manos son huesudas y su piel blanca como la leche, sus cejas son tan pobladas que sus ojos no pueden verse a través de ellas pero a pesar de ellos, él tiene una vista de águila, es el más ágil y fuerte de todos, aunque muy poco habla, tiene a cargo el templo rojo. Mis manos se hacen puños por olvidar ese detalle, y mis facciones faciales seguro no son las de una Diosa, pues todos los presentes me miran temiendo haberme disgustado y que les castigue (jamás he hecho eso).
-Lo que podemos hacer por el momento – Interrumpe Virhun tosiendo un poco – Es enviar una anunciadora para que de las noticias a las niñas elegidas y puedan ir preparando su llegada.
Mi cara se ha suavizado un poco, algo es algo por el momento, y entre más pronto sea todo mucho mejor, ahora viene lo más difícil. Elegir a las niñas, y hacer que las anunciadoras atraviesen el portal, para ello necesitare dormir al menos tres días y recuperar fuerzas para luego hacer la magia que las haga atravesar el portal al mundo mortal.
ESTÁS LEYENDO
La Corona de la Diosa
FantasyCinco niñas, dos mundos, una Corona. Cada cierta cantidad de años, un proceso de eleccion toma lugar en ambos mundos. La Diosa debe atravesar el portal para elegir del mundo mortal a cinco candidatas que se formaran para llegar a ser la sucesora de...
