Capitulo 18

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Ya casi está ocultándose el sol, y solo me queda una candidata más por evaluar. Idara es bastante tímida y delicada, pero yo he visto detalladamente como ha mejorado desde que llego y sus muestras de valentía ante los simulacros que hemos tenido. Cuando me acompañan a ver las batallas, ella observa y detalla todo atentamente, en su cabeza se quedan grabadas las tácticas que usamos para derrotar a las almas corrompidas. Por descarte, sé que es ella quien tiene el Don para ver el futuro lo que hace que me tranquilice, ella es toda bondad y bien lo que la hace la perfecta portadora, por más increíble que sea. Al llegar, veo como esta sigue arrodillada meditando y manteniendo la calma, su sudor frio que recorre su frente no ha sido secado y su ropa ya está húmeda de tanto sudar. Algo la inquieta.

-Idara, sigues tú.

Abre los ojos sorprendida por mi voz, tardando un poco en enfocarme y estos se hacen agua tras varios pestañeos de ella.

-Te encuentras bien?

-Alteza... Yo...

-Espera, no debes hablar aquí y en esa condición. Acompáñame.

Se pone de pie y mira aterrada a todos lados, es entonces cuando miro bien su cara y esta tiene marcas de ojeras, sus ojos están rojos y su labio superior no deja de hacer una mueca de dolor. Yo sé que es todo esto; Su visión de anoche tiene que ser muy mala para que este en tal estado. Siento un poco de lastima por ella, pronto entenderá que esa visión no será nada en comparación con las que vienen, y con el dolor físico que conlleva tenerlas.

Esta vez no la llevo al salón de entrenamiento, desvió nuestro curso y entramos a otra habitación, aquí solo tenemos dos sillones mullidos y una mesita en el centro de estos dos. Hago un ademan para que se siente en el sillón que tiene una cobija de lana blanca, su traje verde es tan corto que no tiene mangas en los brazos y piernas para cubrirlas del frio de esta sala. Idara casi salta hacia la cobija y se queda con los ojos puestos en mí mientras me siento frente a ella y tomo aire sonoramente.

-Bien, quien más sabe?

-S-saber qué cosa, Alteza? – Su voz es apenas audible.

-Sobre tu visión de anoche.

Su cara de asombro se desconfigura para dar paso al llanto, se agarra su cabeza y deja salir todo el dolor en gritos desgarradores, su dolor es palpable y me dan ganas de ponerme a su lado y consolarla, explicarle que todo estará bien que solo es cuestión de acostumbrarse. Pasan los minutos y su llanto es continuo, no da pie a que se calme, su cobija ahora está llena de mocos y lágrimas, tiene finas hebras de cabello arrancado sobre sus manos y sigue sorbiendo tan fuerte que temo se desmaye por tanto oxígeno en su cerebro. Es mucho dolor para una niña tan joven.

-Idara, creo que ya has dejado salir suficiente llanto. Ahora debemos seguir.-Trato de mostrar un poco de ternura en mi voz pero creo que se escuchó lo opuesto.

Ella deja de llorar y fija sus ojos en los míos, abre su boca lentamente y cuando creo que romperá a llorar, susurra:

-No quiero que ellas mueran...

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Idara

La Diosa esta frente a mi tan asombrada por mis palabras que me siento avergonzada de estar llorando por una pesadilla. Ella dice que es una visión del futuro, y eso solo empeoro más las cosas. Yo quería creer que todo era culpa de los nervios y sentimientos encontrados de ayer. Pero todo fue peor al escucharla decir eso, mis amigas morirán y algo peor llegara a este mundo. Tardo un poco en reponerme y dejar de hipear para poder hablar con ella, seco mis lágrimas como puedo y me enderezo en el sillón. Cierro los ojos y respiro tres veces para dejar salir el aire mientras finalmente los vuelvo a abrir, ahora estoy lista para mi prueba.

-Lo siento mucho Alteza... cual es mi prueba? –No he tartamudeado y eso me alivia, estoy mostrando fuerza.

-En vista de tu situación, y sabiendo tu potencial mental... Quiero que controles mi mente. Puedes mostrarme lo que viste anoche, o puedes introducirte y conseguir información de mí. Lo que tú quieras.

Bueno, eso no lo esperaba. Pensé que debía pelear con ella o recitar algo de un libro, o usar telequinesis pero esto sobrepasa todo.

-Pero, tienes una condición, no puedes demorar más de una hora, si quieres espiar y aprender esa es la única condición que te pongo.

-Por qué?

-Existen cosas que es mejor no saber.

Su voz fue fría y con un tono oscuro, el cual llego a sus ojos y en vista de su advertencia decido dejarlo pasar. Al igual que con Zhue, miró fijamente y trato de hacer click con su subconsciente, de dominar sus pensamientos y adormecer su sentido común de pelear contra todo intruso de su cuerpo. Obviamente no es tan sencillo, sus barreras son mucho más fuertes que las de mi anunciadora, y me cuesta poder seguir atravesándolas sin ser expulsada, estoy a punto de llegar al núcleo donde poder tener todo el dominio. Veo a través de los ojos de ella, veo mi cuerpo echado hacia delante, subo las manos y me doy cuenta de que son las de ella. He logrado meterme en su mente.

Doy saltos de felicidad, aunque solo es mentalmente ya que no controlo al cien por ciento el cuerpo de la Diosa, sé que no tengo tiempo que perder pero aún no sé qué hacer. Puedo mostrarle a través de mi lo que soñé anoche, o puedo averiguar secretos de los portales o de la misión. Me decido a tomar la primera media hora en averiguar sobre la misión y el resto a mostrarle el sueño, concentro mis pensamientos y poco a poco comienzan a aparecer imágenes y escenas del pasado de la Diosa. Su cabello era negro y tenía pecas en la cara, sus enormes ojos grises y piel clara la hacían muy linda, en una escena esta postrada en una cama y sus amigas también, en otra están riendo y comiendo, en otra llorando y así pasan muchas imágenes muy rápidamente para detallarlas. Finalmente llego a la que quiero, la escena donde todas están caminando y llevan sus esferas grises con ellas, atraviesan un lago y una de ellas se separa. Pasan por muchas zonas diferentes, desiertos, bosques, montañas y en cada una todas se van separando hasta quedar Ume. Llega sin aliento a un templo blanco, y se tumba en las escaleras llorando.

-Les dije que me siguieran... que no se separaran... Pero fueron tercas y se apartaron, la misión no está completa.

Aurore aparece y la consuela, una voz femenina retumba en la escena y su figura delicada se agacha hasta llegar a Ume.

-No es tu culpa, ellas fallaron aunque esto era trabajo en equipo, ahora está en ellas si mueren o vuelven.

Me doy la vuelta y quiero retroceder el tiempo, decirles que no se separen aun cuando no entienda bien, ver a Ume de pie día tras día en las puertas del templo esperando a que ellas regresen es deprimente. Una succión me saca de esa escena, y veo como todas se reencuentran, muy malheridas pero contentas de estar juntas, y después todo se hace oscuro.

La misión es para trabajar en equipo?

La Corona de la DiosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora