29. Mucha acción.

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—¿Más rápido? —propuso Zack.

—¡No, por favor! —rogué, también pude haber agregado que el dolor que sentía en ese momento era indescriptible, y que terminaría acabando conmigo, pero esos eran detalles que no quería admitir frente a Zack.

Sonrió con un poco de comprensión y ternura.

—Vamos, Issy, creo que podemos ir más rápido. —me animó.

Claro que cree eso. Pensé con ironía. Hombres.

Una capa de sudor cubría nuestra piel, estábamos prácticamente a un paso de llegar a nuestra meta deseada, pero sentía que ya no daba para más, creía que en cualquier segundo podría desmayarme y tendría que ser llevada al hospital por ese motivo.

Definitivamente, esta había sido la peor idea que pude haber tenido.

—Yo creo que deberíamos ir más lento. —opiné con dificultad, ni siquiera podía hablar con normalidad.

—Ya nos falta poco, Issy, lleguemos hasta el final como habías dicho. —dijo, al ver que no contesté nada, prosiguió. —Tú dijiste que estabas preparada antes de que empezáramos.

—Maldito. —murmuré con un hilo de voz.

Sí, el muy hijo de perra tenía razón: yo había dicho todo eso, pero joder, no sabía que correr dos cuadras me costaría tanto y sería tan doloroso. Yo imaginaba que este asunto lo conllevaría con mucha más facilidad, y posiblemente lo habría hecho... si no hubiese venido con Zack; el muy maldito aumentaba la velocidad cada dos minutos y había gastado tanta energía que sentía como si estuviese muriendo lenta y dolorosamente.

—¿Acaso te estás dando por vencida? —preguntó elevando una ceja, una sonrisa amenazaba por extenderse en su rostro.

Apreté los dientes con furia, si había algo que no haría jamás de los jamases sería mostrar mi derrota frente a Zack Cleveland, ni aunque fuésemos ancianos y llevásemos años casados. ¡Já!, eso nunca. Preferiría beber de un charco antes de hacer eso.

—No. —contesté secamente. En estos momentos podía sentir mis piernas pesadas y doloridas, ardiendo en dolor después de mucho tiempo de vagancia, pero no daría mi brazo a torcer.

De. Ninguna. Jodida. Manera.

Para mi buena suerte, faltaban poquitísimos metros para llegar al lugar que habíamos indicado como meta. La mala noticia, era que por la mirada que me acababa de dar Zack hace apenas unos segundos, habría un aumento de velocidad.

—Más rápido. —ordenó tomando ventaja en unas cuantas pisadas.

Emití un gruñido desde lo más profundo de mi garganta, y obligué a mis piernas a seguir adelante. Alcancé a Zack justo en el momento para ver su sonrisa de satisfacción en el rostro.

¿Cómo es que se veía tan normal?, además de una ligera capa de sudor que recubría su piel, lucía bien, podría decir que hasta se veía sexy, ¿cómo los hombres pueden hacer eso?, de seguro yo parecía un gusano bañado en aceite. Agregando a la lista que parecía no cansarse, de hecho, no parecía cansado en lo absoluto. Esos serían misterios que jamás entendería de los hombres, ¡malditos perros!

Seguramente se preguntarán, "¿qué demonios hizo Isabel para terminar metida en esa situación? "

Pues, contestando a su pregunta, hace unos días en la secundaria, Zack estaba alardeando con los chicos sobre cómo hacía ejercicio, y que su entrenador le mandaba a hacer millones y millones de ejercicios, que él cumplía y por lo cual era felicitado, y estupideces por el estilo, yo estaba harta de verlo alardear como si fuese un atleta de los juegos olímpicos, así que no pude evitar bufar y decir que cualquier persona es capaz de hacer lo que él hacía, entonces, se molestó porque sabía que tenía razón; contraatacó diciendo que yo no era capaz de correr ni siquiera dos cuadras, y... se imaginarán lo que dejó eso como resultado.

Insoportable [Sin editar]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora