Capítulo 32

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        Era un día normal, los pájaros cantaban, los estudiantes iban caminando hacia sus respectivas clases, los profesores charlaban y tomaban café, el sol brillaba, la gente estaba feliz... Era un buen día, un muy buen día, en la humilde opinión de Kusakabe, quien estaba felizmente ordenando unos papeles en la oficina. Hibari andaba firmando el papeleo del día, y en un rato saldría a dar una vuelta para morder gente hasta la muerte... Si, era un buen día.


          - Kusakabe. – Llamo Hibari desde su asiento, sin levantar la vista.


         - ¿Si Hiba-click.


          Kusakabe se detuvo ante el repentino ruido, Hibari también... no ayudo que se volvía a repetir unos pocos segundos después. Cuando ocurrió por tercera vez, Hibari se levantó, y comenzó a tratar de ubicar el sonido... De la nada, Kusakabe quedo helado...


          - H-Hiba-bari-san...


          Hibari lo miro de reojo, y luego giro, confundido a donde Kusakabe estaba señalando con el dedo. Los ojos de Hibari se abrieron al ver una sombra enorme, la cual despareció a los pocos segundos y volvió a aparecer en otro lugar antes de que la luz se fuera. La sombra tenia alas demoniacas, cuernos, una cola, garras, y hasta un tenedor gigante, y ahora con la luz ida, los suaves sonidos que ahora sonaban como rasguños y gruñidos... De repente, apareció delante de ellos el diablo.


          - ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! - ¡Crash!, ¡Boom!, ¡Crash!, ¡Crash!


           - ¡Kyo-ni-chan!, ¡extraño-san! – La luz volvió en ese momento. - ¡Un gusto volverlos a ver!, ¿cómo han estado?


           Unos minutos más tarde, Tsuna estaba felizmente sentado al lado de Hibari, comiendo un helado, quien lo estaba revisando completo, papeleo olvidado, y Kusakabe... bueno, estaba tomando un té para relajarse. Cuando Hibari termino su revisión, completamente seguro que las alas, cuernos, y cola eran reales y no una simple ilusión o broma, decidió no solo morder a Tsuna hasta la muerte por el susto que les metió, sino a todos los otros herbívoros por no decirle nada de nada.


            - Usagi... - ¿Cómo demonios terminaste en esto?


            - Una amiga mía me curo luego de un pequeño accidente en una práctica, por eso he estado ausente por más de una semana. – No, Tsuna no iba a decir que trato de hacer una Kame Kame Ha y le salió horriblemente mal... - No entendí muy bien los cambios... pero no es como si me sintiera mal por ellos... - En todo caso solo era ligeramente extraño, y hasta cómodo en cierto punto.


         - Hmp. – Iba a tener una larga charla con el bebé, una muy larga charla...


         - Hey, eso da cosquillas... - Hibari se detuvo de tocar los pliegues de las alas por un breve, muy breve momento... y luego una sonrisa maliciosa se abrió camino a sus labios.


        Kusakabe solo pudo mirar a Hibari como si le hubiera salido otra cabeza, y luego se rio, era bueno ver a Hibari actuar como una adolescente normal de vez en cuando, por no hablar de que era una buena venganza por semejante susto que les metió. Este susto pasaría a mejor vida, porque si hablaba, Hibari lo mataría... de por sí, no era exactamente algo que quisiera contar incluso sin la amenaza constante de Hibari sobre su cabeza. Luego de varios minutos, en donde todavía Hibari estaba haciendo reír a Tsuna hasta la muerte, alguien abrió la puerta de la oficina.

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