Capítulo 12

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Se hizo tarde y todos empezaron a retirarse a sus respectivos hogares.

Por su lado Mer se acercó a la mesa donde estaban Hiccup y Astrid, siendo honesta la rubia era un tanto diferente a lo que había imaginado, por su actitud parecía tener más edad que ella, de algún modo le recordaba a su madre la reina Elinor, inteligente, sensata y además muy bella, y sin embargo le parecía bastante diferente su amigo en esencia, pero en fin, dicen que opuestos se atraen, quizá era cierto, si lo pensaba con detenimiento ella era una princesa fugitiva y que se hallaba comprometida con tres Lords casi desde que nació ¿Quién era ella para cuestionar al amor si lo desconocía por completo?

- Oye y ¿Dónde dormirá? - Preguntó Astrid.

- Bueno, es mi invitada así que ofrezco mi casa...- dijo el castaño.

- Hiccup no, es decir, sí es tu invitada, pero...- aún con toda la tranquilidad que mostraba Astrid, Brutilda que aún seguía en la taberna pudo notar los celos de su amiga para con la pelirroja.

- Y ¿Sí se quedará en mi casa? - se ofreció Brutilda.

- Esa es buena idea. - dijo Butacio quien regresando por su hermana escuchó lo último y sonrió de forma que a Hiccup no le gustó nada.

- ¡De ningún modo!...pues, reitero que yo la invite y es mi responsabilidad..- trato el castaño de acomodar su primera reacción para no parecer agresivo.

- ¡Eres el Jefe de Berk! Es para nosotros un gusto serte de apoyo.- Dijo Brutacio y la pelirroja abrió ligeramente más los ojos, ignoraba que Hiccup fuera el lider de toda esa comunidad, un instante se sintió enojada pero por otro lado ella tampoco le había dicho que era una princesa por lo que se limitó a apretar bajo la mesa sus puños en un intento de suprimir su coraje, sin embargo Berk o Dumbroch ella no se había fugado para ser tratada y vigilada como si fuera alguien especial entre el pueblo, ella quería ser como una ermitaña, una autentica aventurera. Así que mientras seguían hablando los otros cuatro debatiendo entre si se quedaría en casa de Hiccup, de Astrid o de los gemelos se puso de pie y dijo.

- Estos últimos días he dormido perfectamente en un establo ligeramente adaptado y no molestaría seguirlo haciendo si son tan amables de darme un par de cobertores.

Por un momento la sorpresa de dicho comentario hizo que nadie dijera nada, pero entonces Hiccup reaccionó.

- No puedo permitir que duermas en un establo, eres nuestra invitada no...

- ¿Dices que es vergonzoso el lugar en donde he estado durmiendo? - Cuestionó astutamente Mérida dejando en jaque al chico.

- No...yo solo...

- No tendría por qué serlo si le damos uno bien adaptado, además creo Mer necesita su propio espacio. - dijo Astrid.- Confía en mí, le haremos un bonito dormitorio.

Aún no anochecía del todo, sin embargo, tanto Astrid como Brutilda se dieron prisa en arreglar unos de los establos vacíos donde antes dejaban rebaño de ovejas, estaba cercano a la casa del castaño quien insistió en que no estuviera demasiado lejos de su hogar por si necesitaba algo, su prometida muy a regañadientes tuvo que ceder un poco, ya bastante había ganado con evitar que durmiera en la casa de él.

El lugar había quedado bastante bien, le habían improvisado una acogedora cama con frasadas y unas cuantas pacas de hierba seca. Le habían conseguido una pequeña mesita donde habían puesto un candelabro, una jarra con agua y un vaso , incluso habían puesto pedazos de manta en los sitios con huecos entre tabla y tabla para que no entrara frío al lugar, Merida estaba impresionada de lo cálido y agradable que había quedado el lugar a pesar de su sencillez y tras asegurarle a todos que estaría bien y agradecer mucho por la hospitalidad se dispuso a dormir.

Destino y LibertadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora