Capítulo 22

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Tras aquella cena, los reyes, corriendo disimuladamente a los invitados les dijeron que les obsequiarian caballos, los mas fuertes, para que el Príncipe de Berk y su prometida regresaran a casa y no tuvieran tanto tiempo descuidado su Reino.

"Esta bien, pero tenemos nuestros propios medios, no necesitamos caballos"

Respondió Hiccup cuyos sentimientos estaban hechos un caos desde que supo que Mer, era Mérida, la princesa que tenia razones de sobra para regresar a su castillo y no quedarse en una Isla con el clima mas terrible conocido por cualquiera.

El rey sintió aquel rechazo de sus caballos como una infame falta de respeto y además una actitud sospechosa, ¿a quien con mas poder que el propio Rey de Dumbroch tendrían de aliado como para tener más. " medios " sí habian llegado allí sin caballos ni ninguna clase de equipaje? .

En seguida Mérida intervino.

- Padre, creo que ha sido suficiente amabilidad por parte de la princesa Astrid y el principe Hiccup, tú crees que tenemos a personas más debiles ante nosotros, pero ellos solo han sido pacientes por amistad hacia mi, los Vikingos no necesitan caballos por que ellos...

- ¡Mi rey!¡Un monstruo, el monstruo perlado ha aparecido! dice un campesino que él y su hijo lo han visto en los jardines del castillo.-dijo uno de ños vasallo entrando precipitadamente.

- ¡Marcail! - dijo gritando la chica corriendo a la par con los jóvenes vikingos y dejando un poco atras a los reyes y al propio vasallo.

Fueron minutos de incertidumbre y todo fue muy rápido. No hubo tiempo de pensar.

Una vez llegando el lugar con esa voz tan femenina y delicada que característica a Mérida gritó.

- ¡Atrás! Tocan cualquiera de estas dos criaturas y seré yo quien pague por la sangre derramada!-se puso entre la guardia real y los dragones que, en modo de defensa no perdían detalle de sus agresores. Su arco apuntaba a nadie y a todos.

- Hija, ¡¿enloqueciste?! Son bestias. -dijo Fergus asustado pero sacando su espada para defender de la tragedia a su hija mientras otros soldados tenían amenazados con lanzas a los vikingos, a quienes consideraban culpables de esa aparición.

- Son mis amigos. Pagaría mi vida por la suya. -afirmó gritando la pelirroja.

- ¡Ven aquí Mérida! -reafirmó el Rey

- ¡No lo haré padre! Debes dejarme explicarlo. - insistió la pelirroja.

- Rey Fergus, esto es un malentendido, esas bestias le temen más a su actitud que ustedes a su fuerza, no es buena idea atacarlos. Habrá menos heridos si escucha a su hija, mi pueblo perdió a cientos de personas cazando a estas criaturas que no atacarán si no se les da una razón. -dijo Hiccup intentando no avanzar pues tenía el filo de una de las lanzas en el cuello igual que Astrid.

- ¡Silencio! ¡Tu no saldrás de DunBroch y tampoco su princesa! ¡Serán reprendidos por traer tal calamidad a mi reino!.. Daré la orden de ataque quieras o no. -dijo el padre temiendo que su hijita hubiera enloquecido a causa de esos intrusos.

- ¡Oh no!- Dijo Elinor alarmada y casi llorando por aquello. - Hija, Mérida por favor ven.

- Perdón, no lo haré. Madre, padre, tienen que escucharme. -insistió.

Sí, Hiccup estaba asombrado por la necedad de la chica , aun cuando ya la conocía, pero era Astrid la que de algún modo pudo ver el brillo que tanto había deslumbrado a su prometido. Era una obstinada, necia y fuerte igual que un dragón, igual que Hiccup ... Ver al padre de Mérida le hacia recordar tanto a Estoico, con el que El castaño tanto lucho y confrontó para hacer de Berk una tribu pacífica y fuerte.

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⏰ Última actualización: Feb 03, 2021 ⏰

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