Capitulo veinte: Presente.

576 37 1
                                        

Be easy, 

take your time. 

You are coming

home. 

To yourself. 

the becoming / wing 

Alexis. 

  Nunca había visto a Cameron tan serio, mucho menos que esa seriedad fuera dirigida hacía mí. Tomo asiento enfrente de él, tomo la taza de café que él me ha comprado y espero a que me diga algo en lugar de estar frunciendo su ceño. 

— ¿Pasa algo, Cameron? Deberías dejar de fruncir el ceño, te saldran arrugas... 

— ¿Amas a Bastian? —me interrumpe. 

Su pregunta me toma por respuesta, en lugar de contestarle solo puedo tartamudear a lo que me dice. 

¿Amar a Bastian? ¿Estábamos jugando una mala broma a Alexis hoy? ¿Que rayos le pasaba? 

—Que tonto de mi parte de preguntar eso pero sólo tengo curiosidad. 

— ¿Sobre qué? —me atrevo a preguntar. 

—Si el amor que le tenías a Bastian se fue o sigue en alguna parte de ti —responde con simpleza, como si estuviéramos hablando de lo que comería en la tarde. 

— ¿Si respondo con la verdad que harías? Es evidente que estás aquí por tu cuenta. 

Cameron ríe. 

—Me lees tan perfectamente bien, como antes. 

—Ve al grano, Cameron —le ordeno. 

No tenía tiempo para algunas de sus tontas bromas. 

Cameron asiente, sonríe y me mira directamente a los ojos, como si quisiera que sus palabras me hicieran reaccionar ante algo. 

—Bastian nunca te dejo, fue injusto lo que les paso en el pasado pero ahora tienes un presente y puedes estar junto a él, sin importar qué. —Pone un sobre en la mesa, lo arrastra hacía mí. —Lee eso, luego vienes a mi si eso te hace cambiar de opinión con todo lo que paso. 

Cameron se levanta y camina hacia la puerta de salida del pequeño café donde estamos. Miro el sobre, al reverso tenía el nombre de Bastian escrito y con un punto rojo. Eso era del hospital, sabia que el punto significaba urgente, lo sabía por mi papá. 

Tomo un respiro, un segundo donde mi corazón se detiene al leer el contenido del sobre. Los momentos que viví con él vienen a mi como una bola de demolición, golpeando todas las paredes que había construído hacía él. 

— ¿Harry? 

Camine hacía mi hermano, me senté en su escritorio mientras él escribía algún informe medico sobre alguien. 

— ¿Paso algo malo, Alexis? 

Niego, miro sobre su hombro encontrándome con un apellido demasiado familiar: Bean. 

— ¿Bastian ha venido aquí a checar

Harry toma un respiro, le da vuelta a su silla para mirarme al rostro. Luce algo ansioso, como si temiera de algo, pone una mano sobre mi rodilla. Esa era una muestra de consolación, siempre hacía eso cuando eramos jóvenes, cuando necesitaba a mi hermano, cuando paso todo lo de Bastian. 

Lo que nunca te dije #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora