¿Qué hubiera pasado si el hechizo de Uma hubiera ganado el amor de Ben? Si los amigos de mal también son hechizados y la dejan a un lado? Si Mal decide irse de Auradon y que nadie sabe donde esta salvo los de la isla?
Mal sería capaz de rehacer su...
Descendientes no es mi historia. Solo me baso en ella. Todos sus derechos son de Disney. Yo sólo le doy una continuación diferente.
Seré sincera conmigo misma, jamás me he sentido tan cómoda en la Isla. Tanto en mi territorio como en el de los piratas soy bienvenida y resulta que todos aquí desean un nuevo comienzo como yo. Al enterarme de eso decidí junto con mis amigos en tratar de ayudar. Sé que no podemos hacer mucho, pero cada cosa cuenta. Por ejemplo la limpieza de las calles, obtención de recursos y un poco en la economía.
Claro que todo lo que hacemos tiene que ser medido y en secreto pues solo los padres de mis amigos saben de mi regreso. Los otros villanos y el último territorio desconocen mi presencia aquí. Doy gracias a todos los que saben en guardar el secreto.
Voy de camino a mi casa para seguir con mis estudios de magia con el libro de mi madre y de paso, estar un momento a solas con ella. Desde hace unos días he tenido sueños en los que escucho a una mujer cantar una hermosa canción. Jamás logró verle la cara, pero su voz me es tan familiar y me siento cómoda con ella.
Doy una vuelta a la izquierda para darle frente al letrero de "rocas voladoras" para poder entrar pero a la hora de agacharme par agarrar la roca, mi cuerpo se detiene y como una muñeca empieza a moverse lejos de mi hogar. Trato de luchar pero no logro hacer nada, hasta que un recuerdo vienen a mi mente y dejando de luchar dejó que mi cuerpo se mueva al lugar donde sospecho que me conduce.
En cuestión de minutos me encuentro en la única tienda de magia vudú de toda la Isla. Al llegar al centro de ésta mi cuerpo queda libre y por fin lo puedo mover. Miro al rededor hasta que una risa hace que me fije en una esquina oscura donde sale Freddie, la hija del Dr. Facilier.
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-Vaya vaya, nuestra querida Mal ha vuelto a la Isla y ni siquiera se molesto en venir a saludarme- dijo mientras levantaba su mano donde tenía una muñeca vudú de mi. Solo me le quede mirando mientras se acercaba a cada ventana de la tienda y las tapaba con las cortinas. Una vez hecho eso volteó a verme con una cara enojada y triste- Eres mala, ¿Cómo esperabas que me enterase de que habías vuelto? ¿Y si alguien más se enteraba? ¿Cómo has logrado pasar desapercibida? Oh, y por cierto, lamento mucho lo que los nuevos Auradianos te hicieron, romper con nuestro legado de la Isla, los muy imbéciles...
-Lo siento mucho Freddie, se me vinieron encima tantas cosas que no tuve tiempo para verte- dije mientras una sonrisa escapaba de mi rostro y ambas nos acercamos para abrasarnos- Te he extrañado mucho. Lamento no haber podido llevarte conmigo a Auradon. A pesar de todo lo que paso, es un lugar hermoso.
-Eh, quieta ahí que me vas a desear darte un golpe dijo separándose un poco del abraso- o que quiera hacer un trato contigo cómo mi padre
-Todo menos eso!- nos empezamos a reír. Cómo extrañaba a Freddie. Ella y yo nos volvimos amigas antes de que lo hiciera con Evie, Carlos y Jay. Se podría decir que mi primer impacto en la Isla fue en éste territorio. El territorio de magia y pociones.